Actualidad

¿Por qué la reina Isabel II exige que los cubitos de hielo sean redondos?

Tenerlo todo, dinero y poder, no exime de alimentar manías incomprensibles que se convierten en normas inviolables. La monarquía británica siempre ha hecho gala de todo tipo de costumbres que le han dado un halo de exclusividad mal entendido. Todo el mundo conoce la afición de la reina Isabel II por la ginebra.

Ciertamente su consumo, como a otras bebidas o comidas, viene acompañado de cierta liturgia que engrandece el momento y quizá por eso la reina ha optado por la extravagancia de exigir -que no solicitar- que los hielos sean esféricos. ¿Aporta mejor aroma? ¿Refresca sin aguar? ¿Cuál es su ventaja?

Lea también - Isabel II ha muerto: el bulo que ha obligado a intervenir a la Casa Real británica

Según cuenta Karen Dolby, autora de Queen Elizabeth II's Guide to Life, la razón se debe a que las bolas de hielo no tintinean tanto en el cristal de las copas como los cubitos estándar. Isabel II insiste en que todas las bebidas en sus residencias se deben servir con hielo redondo.

El escritor y biógrafo no oficial de la realeza británica, Brian Hoey, explica que el duque Felipe de Edimburgo, marido de la reina, tuvo que crear una máquina de hielo para producir pequeñas bolas más silenciosas. 

El del hielo no es el único hábito extraño que tiene la abuela de Guillermo y Harry. Por ejemplo, siempre que viaja lo hace acompañada por un paquete de sangre de su mismo signo, por si es necesario hacer alguna transfusión en algún momento de emergencia. También le gusta tener las ventanas del Palacio de Buckingham cerradas para no estropear la vista exterior, por lo que solo las abre durante unas pocas horas al día. 

Entre otras manías, la monarca británica siempre lleva en su bolso un gancho portátil, que coloca debajo de la mesas para poder colgarlo y no quitarle ojo; tiene todos los vestidos numerados para no meter la pata y repetir colores en actos seguidos; y evita a toda costa comer frambuesas en público para evitar que las semillas se queden entre sus blancos dientes. Además, una de sus asistentas personales es la encargada de darle uso a sus zapatos nuevos antes de que lo haga por primera vez la reina, por aquello de evitar rozaduras incómodas. 

La reina Isabel también tiene manías a la hora de comer. El que fuera su chef durante 11 años, Darren McGrady, desveló que no es escrupulosa con las comidas, pero que durante las cenas se niega a comer alimentos que contengan almidón, como patatas, arroz o pasta. Los domingos, además, le gusta deleitarse con un exquisito asado bien hecho.

Otro de sus ex empleados, Charles Oliver, confesó al diario Express que cuando le sirven las comidas, sus empleados le dejan un cuaderno sobre la mesa para que su marido y ella anoten lo que no les gusta. Aunque no suelen hacer uso de él, sí hubo una vez que la reina cogió el lápiz para dejarles un recadito: "Encontré esto en la ensalada, ¿podrías comerlo?", escribió la reina, haciendo referencia al caracol que se encontró en su ensalada y que ella misma puso sobre la hoja del cuaderno para que no se lo volvieran a poner.

WhatsAppTwitterTwitterLinkedinBeloudBeloud