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Concha Velasco cumple 80 años: no te quieres enterar, ye-ye, que te queremos de verdad

27/11/2019 - 9:45

La niña que quería ser artista, las piernas de España, la 'chica yeyé' y abuela cañón cumple este viernes 29 de noviembre, 80 otoños. Luchadora nata, se ha batido el cobre en el escenario y en la vida. Vaya por delante nuestra felicitación a Concha Velasco, una de las mujeres más populares y queridas de la historia del espectáculo en España.

Es una mujer más allá del tiempo. Hace unos meses anunció que se iba a retirar de los escenarios, cuando acabara la gira de su última obra, El funeral, escrita y dirigida por su hijo Manuel, pero está por ver porque Concha es una mujer incombustible. Con más de seis décadas de carrera profesional, 130 películas, infinidad de obras de teatro y apariciones en televisión (de hecho cada sábado sigue presentando Cine de barrio en TVE), esta vallisoletana querida por todos, forma parte de nuestras vidas. De las burbujas del éxito a las cornadas de Hacienda, pasando por sus (des)amores, su biografía ha ocupado las principales portadas de nuestro país durante medio siglo.

"Siempre cumplo los años en el escenario, siempre me toca en Barcelona, que me encanta, porque además hablo muy bien catalán, pero los 80 me gustaría cumplirlos en mi casa, viéndote a ti por ejemplo, en mi cama", confesaba a Pablo Motos en El hormiguero el pasado mes de junio.

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Claro que, con las siguientes revelaciones, no está muy lejos de encontrarse en un escenario ese día, ya que Concha asegura que ha convertido su propio salón en un camerino: "Tengo una casa nueva de 90 metros en San Chinarro, en la misma urbanización que mis hijos, con una tele enorme y que la he convertido en un camerino, que es donde me gusta a mi estar. He vendido mi otra casa para pagar Hacienda porque creía que era la mejor solución para acabar con mi deuda, vivir tranquila y seguir con mi trabajo. También he vendido mis cuadros, mis joyas...". Precisamente hablando sobre su casa, Concha Velasco contó en el programa de Pablo Motos que "es la decimoquinta vez que me he cambiado de vivienda".

La Chiti para los amigos

Tenía 15 años cuando la Chiti, como le llaman sus amigos, se plantó del brazo de su madre en casa de Celia Gámez y le enseñó las piernas hasta las ligas. De allí salió con un contrato como chica de conjunto. Con la compañía de Celia Gámez se recorrió toda España bailando y haciendo coros, pero la chica aspiraba a más. Había aprendido a bailar con la Sección Femenina y luego estudió danza clásica en el Conservatorio. De hecho, antes de trabajar con Celia Gámez ya había bailado en la compañía de Manolo Caracol como artista flamenca. Bailar sabía y la interpretación la fue aprendiendo sobre las tablas porque ella siempre se ha definido como una actriz de tripas y no de método.

Concha nació en Valladolid en 1939. "Mi padre era militar franquista y guapísimo y mi madre era una maestra republicana. Esa mezcla ha quedado genéticamente en mí", declaraba la artista. Pero además de guapa, Concha tiene un don para la interpretación, reconocido por sus propios compañeros. "Está dotada de forma impresionante de la facultad de transmitir cosas, como otros lo están para jugar al tenis", dice de ella José Sacristán.

La actriz advierte, sin embargo, que la mejor escuela para la interpretación es la vida, que el intérprete debe de ser como una esponja que lo absorba todo. Concha Velasco cuenta una anécdota de sus quince años: "Mi profesor de ballet de entonces me anunció que nunca podría bailar la muerte del cisne hasta que no tuviera 30 años por lo menos, hasta que no hubiera amado, tenido hijos y sufrido amarguras y alegrías. Con el paso del tiempo he comprobado que mi profesor tenía razón".

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Debutó en el cine en 1954 con La reina mora, pero la popularidad le llego en 1958 con la película Las chicas de la Cruz Roja, donde hacía de postulanta. Allí conoció al actor Tony Leblanc y con él rodaría hasta seis películas. Títulos como El día de los enamorados, Los tramposos o Amor bajo cero. En 1965 rodó Historias de la radio, donde cantaba una canción que la dejaría marcada para toda la vida: Una chica yeyé. Esa canción tuvo tanto éxito que Velasco inició una carrera como cantante y llegó a grabar hasta ocho discos.

Curiosamente, su madre le había recomendado un tiempo antes que ni se le ocurriera cantar. "Hija mía, procura cantar lo menos posible –cuenta la actriz-, pero cuando José Luis Sáenz Heredia, que por entonces era mi novio, pensó en dirigir La verbena de la paloma, me hizo una prueba y allí canto divinamente, para qué nos vamos a engañar". Y en esa faceta como cantante actuó con Manolo Escobar en varias películas que tuvieron mucho éxito, a finales de los años 60 y principios de los 70. "Las películas con Manolo Escobar fueron estupendas" –recuerda Concha-. En la primera, Pero En qué país vivimos le di el tortazo más grande que se le puede dar a un actor en el cine".

En los años 70 llegó la etapa del destape y Concha no se quedó atrás, aunque se apuntó tímidamente, con películas como Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe o Yo soy fulana de tal. Fue portada dos veces de la revista Interviú. Una, vestida con lentejuelas en el décimo aniversario de la revista, y la otra haciendo topless, bajo el epígrafe Españolas de lujo. También apareció desnuda en una ocasión en la portada de Fotogramas bajo el título: El destape mental de Concha Velasco. Y tuvo presencia en el cine de la Transición con Las largas vacaciones del 36, Tormento o Pim, pam, pum, fuego, dirigida por Pedro Olea (uno de sus realizadores favoritos).

Entre sus directores más habituales están además Pedro Lazaga, Mariano Ozores y José Luis Sáez de Heredia, quien la dirigió en doce películas. "Ha sido uno de los grandes directores de este país con el que he tenido la suerte de hacer películas estupendas". En 1999 pudo cumplir su sueño de trabajar con Luis García Berlanga en París Tombuctú. "Mis dos grandes amores platónicos fueron Berlanga y Sean Connery", ha confesado años después la actriz.

Una rompecorazones con el corazón roto

Siempre se ha dicho de ella que ha ido una rompecorazones (mantuvo largas relaciones sentimentales con el director José Luis Sáenz de Heredia y con el actor Juan Diego). Es más, para su gusto, el actor español que mejor besaba (y ha besado a muchos) era Fernando Fernán Gómez. Llegó a confesar que le hubiera gustado tener algo con él, "pero se cruzó Emma Cohen...".

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Pero cuando publicó sus memorias en 2001, no quiso hablar de ellos. "No quiero hablar de la gente a la que he querido porque el hombre más importante de mi vida, el hombre al que he amado se llama Paco Marsó", decía al presentar su libro. Con el productor Paco Marsó estuvo casada 28 años (de 1977 a 2005) y con él tuvo a su hijo Paco y su marido adoptó al hijo que Concha había tenido de soltera, Manuel y del que nunca ha revelado quién es el padre biológico.

Fue un matrimonio feliz durante una época, pero también convulso y en el que Concha soportó muchas infidelidades. Finalmente se divorciaron en 2005 y Marsó falleció cinco años después. Además de infiel, Marsó era un ludópata que perdía fortunas en el juego y Concha trabajó duro para hacerse cargo de sus deudas. En 2012, tuvo que sacar 50.000 euros de su plan de pensiones para no perder su casa por las deudas de Paco Marsó.

Según se publicó entonces, sólo guardaba 6.000 euros para su funeral. "El público es el único amante que no me engaña y me permite vivir con dignidad", reconocía la actriz en una entrevista: "He tenido una vida, no ajetreada, equivocada, me he enamorado mucho, sin preguntar. Por eso digo que el único amante que no me ha defraudado nunca es el espectador".

Ahora, a sus 80 años, su gran alegría es su nieto Samuel y sus dos hijos. Por eso se deshacía en lágrimas cuando en septiembre del año pasado, en 2018, su hijo Paco tuvo que ser ingresado en el hospital. "Mi hijo ha estado grave. Casi se nos va al otro mundo", revelaba días después.

Asegura que su mayor virtud es la disciplina y su mayor defecto, los celos y la impaciencia. El pluriempleo siempre ha sido una constante en su vida. La actriz no ha parado quieta ni un momento, alternando cine, teatro y televisión. "He tenido siempre la cabeza muy bien puesta y he hecho siempre lo que debía con arreglo a mi edad, a mi experiencia y a mi preparación", argumenta Concha. En televisión ha participado en infinidad de series y programas, desde los míticos Estudio 1 a series más recientes como Gran Hotel o Las chicas del cable.

Pero la que nadie olvidará por el papelazo que hizo, es Teresa de Jesús, que según ella misma ha confesado, llegó a verse en El Vaticano. "El Papa vio la serie y me regaló un crucifijo bendecido por él". De convicciones religiosas, la actriz se santigua antes de salir al escenario. "Ahora mismo es de rebeldes, lo más revolucionario que se puede hacer y siempre me ha gustado ir a contracorriente", explica.

También ha trabajado mucho en el teatro y más si cabe en los últimos años. Yo me bajo en la próxima. ¿Y usted?, primera obra teatral de Adolfo Marsillach y escrita para ella, Filomena Marturano, Reina Juana, Hécuba… Ha sido una de las pioneras del teatro musical en España gracias a obras como Mamá, quiero ser artista, Carmen, Carmen o Mata Hari. Cuando le preguntan por sus trabajos favoritos en televisión, cine y teatro, ella cita a estos tres: "Si tuviera que dejar un recuerdo a mis hijos de su madre como actriz, diría Santa Teresa en televisión, Mas allá del jardín en cine y Reina Juana en teatro".

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Mas allá del jardín, dirigida por Pedro Olea en 1996, le valió su segunda nominación a los premios Goya, tras la conseguida en 1990 por Esquilache. Y el Goya lo ganaría finalmente el 2013, no por una película sino por toda su carrera. Un Goya de Honor que le entregó su sobrina, la actriz Manuela Velasco. A la hora de la recogida del premio, con cierta sorna y después de agradecer el premio a la Academia, dijo: "Por fin tengo entre mis manos un Goya". Un premio que guarda en su casa junto a otros muchos que ha obtenido a lo largo de su carrera, como el Premio Nacional de Teatro, Medalla al Mérito del Trabajo, Medalla de Oro de las Bellas Artes, el reciente Premio Max de Honor...

Y además de todo eso, ha publicado dos libros de memorias: Diario de una actriz, escrito por Andrés Arconada, y El éxito se paga. Y aunque cuesta imaginarla en la cocina, ha publicado su propio libro de recetas caseras. Enseñaba a hacer platos como los fideos a lo Víctor Manuel, el lomo de cerdo a lo Tina Sainz o los huevos a la Velasco. Y para conseguir dinero, a lo largo de su carrera ha anunciado desde compresas para las pérdidas de orina hasta platos de ducha que no resbalan, pasando por planchas, fajas e incluso hizo un spot para las fuerzas armadas con motivo del 12 de octubre.

Ella también sufrió acoso

La actriz se sentaba en Sábado Deluxe en enero del año pasado y dejaba a todo el mundo atónito al confesar que ella también había sufrido acoso sexual durante su carrera profesional. El primer intento fue en una coproducción hispanomexicana en la que el productor Cesáreo González, intentó besarla. "Yo le separé", comentó en el programa y acto seguido el directivo le dijo "¿se aprueba el proyecto? a lo que contesté con un no, señor". Tras este episodio subió a la habitación de hotel en la que la esperaba su madre, a la que le contó lo sucedido. Pese a rechazar al productor, Concha relató que "al día siguiente me contrató en exclusiva durante todo mi vida". Con él tuvo un trato casi familiar y llegó a viajar con su esposa.

La veterana actriz confesó otra experiencia de este tipo mucho más desagradable que vivió con el jefe de producción de ese mismo largometraje. "Cuando fui a firmar el contrato me dio contra la puerta, intentó darme un beso. Entonces le di con la rodilla en sus partes y le crucé la cara", contó en plató. Tras este encontronazo Cocha siguió contando que "él pensó que iba a contarlo, pero no era el momento de hacerlo, ni ahora voy a decir su nombre. Cuento lo que pasó porque viene bien decir que hay mucha gente que acosa a las mujeres".

Superó un cáncer linfático y ha tenido dos infartos

En 2014 se le diagnosticó un cáncer linfático y tuvo que recibir quimioterapia. Estuvo retirada casi un año y finalmente lo superó y volvió con nuevas fuerzas al escenario. "Con esto yo no contaba. Pero hay que ser optimista, y yo lo soy: voy a luchar con todas mis fuerzas. Voy a plantarle cara a la enfermedad", dijo entonces. Recuperada de su dolencia regresó al trabajo para seguir sumando éxitos. Pero es que la actriz con una mala salud de hierro también ha superado dos infartos. "En mi bolso nunca falta la cafinitrina. Hubo un momento que no había en las farmacias, pero recurría a Alfredo Pérez Rubalcaba (el político del PSOE ya fallecido), que siempre lo tomaba y éramos muy amigos".

Hace un año sufrió una neumonía por la que tuvo que estar hospitalizada y suspender temporalmente la obra de teatro que representa. Con el buen humor que le caracteriza, comentó a su regreso: "Como soy una estrella no iba a tener un catarro, sino una neumonía. ¡Era la niña del Exorcista!".







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