elEconomista.es

Franco florece en Mingorrubio: nostálgicos de la dictadura llevan ramos a la nueva tumba de El Pardo

9/11/2019 - 18:12

El cementerio de Mingorrubio acoge desde el pasado 24 de octubre los restos momificados del general Franco después de la exhumación que trasladó al dictador desde el Valle de los Caídos a El Pardo.

Poco después, se abrió a las visitas y desde entonces, una pequeña parte de la población, tal vez nostálgicos de la España preconstitucional, se ha acercado a visitar el lugar donde descansa ahora el dictador, algunos con flores, coronas o banderas, otros; con botellas de vino en las que aparece en la etiqueta el dictador, pero también se han visto otras ofrendas.

Lea también: Massiel: "Franco se quiso apoderar de mí y no me dejé"

El pórtico de la tumba donde descansa Franco, al lado de su mujer, Carmen Polo, no es excesivamente grande y el panteon está casi cubierto de flores, sobre todo rojas y amarillas. 

Más allá del aparente entusiasmo que muestran algunos medios ante lo que quieren describir como una apoyo masivo al golpista que detentó el poder en España durante casi 40 años, el paisaje floreado responde a la novedad, y también a la cercanía del nuevo alojamiento: la distancia que separa la capital del Valle de los Caídos es de 80 kilómetros, mientras que El Pardo está prácticamente en Madrid.

No obstante, el Valle se ha puesto de moda por la cobertura que los medios dieron al acontecimiento. La abadía reúne ahora sin Franco tanto a los partidarios del dictador como a turistas o curiosos atraídos por la publicidad dada a la exhumación.







Comentarios 2

#1
10-11-2019 / 08:24
joven
Puntuación 1   A Favor   En Contra

Viva Franco, viva España.

#2
10-11-2019 / 20:05
As
Puntuación 0   A Favor   En Contra

Ahí es donde él quería estar, ole ! Y mas cerca que el Valle


Deja tu comentario

Comenta las noticias de elEconomista.es como usuario genérico o utiliza tus cuentas de Facebook o Google+ para garantizar la identidad de tus comentarios:
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y las mismas no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.