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Pilar Eyre: "El independentismo me provocó una depresión y estuve casi un año medicada"

13:18 - 2/11/2019

La escritora catalana acaba de lanzar su libro Un perfecto caballero, el número 22 de su carrera y el más personal hasta la fecha. Nosotros hemos hablado con Pilar Eyre sobre la Barcelona franquista de los años 50 en la que se sitúa la obra, pero también sobre la exhumación de Franco, el independentismo catalán que ella ha sufrido y sufre en primera persona y, por supuesto, sobre la Casa Real española, de la que es experta. Eyre dice, entre otras cosas, que "Letizia es el eslabón débil de la familia", que si Sofía no hubiera conocido a Juan Carlos "habría sido monja" y que se hará monárquica el día que Leonor visite un refugio de animales abandonados.

P: Pilar, presenta estos días 'Un perfecto caballero'.

R: Es una historia de amor entre un empresario de textil y una obrera de su fábrica que tiene a su marido en prisión. El contexto son los años 40-50 y está hecho a partir de mis recuerdos. Ha sido muy doloroso escribirlo, pero son unos años muy importantes en la historia de Barcelona y es un canto de amor a mi ciudad.

P: ¿Y por qué lo publica ahora, con la complicada situación política que se vive en Cataluña?

R: El amor entre el empresario y la obrera se la escuché contar a mis padres cuando era pequeña. Ha sido duro escribirlo porque recordé mucho a mi padre, que ha sido la persona más importante de mi vida, y he tratado de meterme dentro de él, de su cabeza. Revivir eso ha sido doloroso. Creo que la historia ha madurado lo suficiente dentro de mí y han pasado los suficientes años para contarla, porque cuando algo es muy reciente no puedes ordenar los hechos, ahora lo he conseguido. Además, es una historia muy complicada de contar y hace falta una técnica narrativa que no tenía hasta ahora.

P: Solo lleva unas semanas a la venta y ya va por la tercera edición y muy buenas críticas. ¿Cuál es la que más le ha emocionado hasta el momento?

R: He recibido grandes elogios, pero lo que más ilusión me hace es que la gente se identifique con él, me dicen que he escrito la historia de sus padres, de sus tíos, y no solo gente de Barcelona o catalana, muchos sienten que forman parte de esta generación, de estos años, de esta época... Lo que más me emociona de este libro es que lo hice para que continúen viviendo personas que pueden caer en el olvido, como mi tío Miguel, que murió en Stalingrado a los 18 años. ¿Si yo no hablo de él, quién lo recordará? Habrá muerto por nada.

P: Con un relato tan íntimo y personal, la opinión de su familia será importante.

R: De momento no me han dicho nada pero me envían mensajes crípticos. Tengo el corazón en un puño, porque he consultado a mucha gente que aparece en el libro pero precisamente a mi familia no y son muy protagonistas. Tengo una reunión familiar la semana que viene y ya te contaré si salgo en camilla (risas).

"La tumba de Franco parecía Disneyland"

P: Para una enamorada de Barcelona como usted, debe ser difícil vivir lo que está pasando.

R: Yo no soy independentista, nunca lo he sido, pero lo respeto. Ellos tienen un sueño que no es el mío. Mi hermana, por ejemplo, es independentista y es buena gente, pacífica, como la mayoría de los independentistas. Hay pequeños grupos que ejercen la violencia y perjudican el movimiento. Me gustaría que terminara.

P: ¿La situación política en Cataluña le ha generado enfrentamientos en el ámbito privado?

R: Esto no lo he contado nunca: cuando empezó este tema, hace dos años, cogí una depresión por este motivo. No estaba de acuerdo con muchos familiares y amigos en este tema y las conversaciones eran complicadas. De manera inconsciente empezamos a evitarnos y yo me aislé, no me apetecía salir ni hacer nada, estaba muy triste... Fui al médico y me diagnosticó una depresión, me dijo que había diagnosticado más depresiones en el último mes que en los últimos tres años, porque realmente la situación política generaba un gran malestar. A mí me enfermó. La mía no era severa, pero tuve que medicarme durante ocho o nueve meses. Ahora estoy bien, pero no hablo de política con mi hermana ni con amigos.

P: Su libro se desarrolla en la época del Franquismo. ¿Cómo lo vivió?

R: Me parece un milagro que la gente crea que Cataluña ha sido antifranquista, porque a Franco y a Carmen se les hacía reverencias como si fueran reyes allí. Los empresarios y la burguesía catalana era franquista y se enriqueció en aquella época gracias al orden que impuso Franco. Mi padre y sus siete hermanos eran falangistas. Él estuvo condenado a muerte, algo que lo marcó para siempre, pero finalmente nosotros estábamos en el bando de los vencedores, así que no recuerdo pasar hambre ni miedo de pequeña. Mis hermanas y yo apenas nos enteramos de nada, de hecho, mis padres salían todas las noches a salas de fiesta. Fue una Barcelona de grandes contradicciones porque había gente de otras regiones muy pobres buscando trabajo, pero estaban también los burgueses que organizaban grandes fiestas y hasta orgías. La Barcelona que tenemos ahora son los hijos y los nietos de todos estos, somos porque fuimos.

P: ¿Y qué le ha parecido la exhumación de Franco?

R: Yo lo hubiera dejado porque nadie se acordaba de que Franco estaba allí. Fui al Valle de los Caídos hace más de una década y era un desierto, no había nadie, y sin embargo hace dos años aquello parecía Disneylandia: autocares, merchandasing... La voluntad de exhumarlo lo ha resucitado y la familia de Franco ha vuelto al candelero. Vivieron un día de gloria y su sonrisa, sobre todo la de Francis cuando los militares se cuadraron ante él, lo dice todo.

P: ¿Le retirarías el ducado de Franco a Carmen Martínez Bordiú?

R: No. Detrás de cada título nobiliario hay un crimen. ¿Cómo se han conseguido si no estos títulos? Con genocidios y guerras, porque no conozco monjas con títulos. Si ahora buscamos qué hay detrás de cada uno desaparecían todos: los Alba, los Medinaceli, los Medina-Sidonia... El ducado de Franco lo firmó Juan Carlos y tanto él como Sofía creían que era merecido porque Carmen Polo había facilitado la transición.

"El rey me llama 'mosca cojonera"

P: Hablando de Juan Carlos. Creo que prepara un nuevo libro. ¿Nos queda algo por saber del rey después de todo lo que se ha publicado ya?

R: Sí, aún quedan cosas por contar que os van a sorprender. La de Juan Carlos es una vida larga, fecunda y todavía hay que profundizar en ella. Tengo mucho material que no está editado y que aún voy recogiendo.

P: ¿Y para cuándo un libro revolucionario sobre la reina Sofía?

R: Yo escribí una biografía de Sofía que es uno de los libros más vendidos, La soledad de la reina. Es muy completo y ha quedado ya retratada.

P: Sí, pero conocemos a las amantes del rey Juan Carlos con nombre y apellidos y de Sofía solo rumores. ¿Está protegida o es que no esconde nada?

R: No existen los amantes de Sofía. Cuando hice este libro investigué por todas partes, pregunté a todo el mundo, pero todo son leyendas. Los amantes que se le atribuyen a Sofía no existen, hubo hombres que la pretendieron, sobre todo al saber que estaba tan sola, pero ella no aceptó a ninguno. Yo creo que si Sofía no se hubiese casado con Juan Carlos, habría sido monja.

P: ¿Le parece que el escarnio público al que está sometida la familia real española es parecido al del príncipe Harry y Meghan Markle, que se han plantado y han dicho 'basta'?

R: Harry y Meghan son unos llorones que están todo el día quejándose. Los dos sabían dónde se metían. Ella es una actriz de Hollywood divorciada, sabía que esto no era un cuento de hadas y pensar que el pueblo británico y los tabloides iban a adorarla era muy ingenuo. Están todo el día protestando y me parece fatal. ¡Que se callen ya! Mira la pobre Kate (Middleton) y el marido, nunca han protestado por nada y sufren el mismo escrutinio.

P: ¿Es Letizia la Meghan Markle española?

R: Ella es el eslabón débil de la familia, porque para atacar a la monarquía se la ataca a ella. ¿Qué queremos, una chica que sepa lo que es trabajar, que haya estudiado en la universidad, haya pagado un piso, etc... o una princesita europea que no ha salido nunca de palacio? Si somos modernos, somos modernos. Felipe y Letizia lo están haciendo bien, son austeros, no han dado escándalos y están educando muy bien a las niñas.

P: ¿Cree que Letizia llorará en la intimidad por recibir tantas críticas?

R: Pues es una buena pregunta... A Letizia no me la imagino llorando, siempre se la ve muy entera. La única vez que la he visto llorar fue en el entierro de su hermana. Se entera de todo lo que se dice de ella; una persona que comió con ella hace unos días me dijo que no apartó la vista de su tablet, que estuvo toda la comida leyendo noticias.

P: Usted ha dicho que Letizia lo está haciendo bien. ¿Cuál es el mayor reproche que le haría?

R: Creo que tendría que cuidar la expresión corporal, no infunde simpatía porque es tan guapa, elegante, tan segura, camina tan bien que resulta un poco ofensiva. A las niñas las está educando muy bien, pero deberían modernizarlas un poco más y deberían estar implicadas en causas sociales, ecologismo... Leonor será la reina de nuestros hijos y nuestros hijos no se identifican con ella. 

P: ¿Leonor será reina?

R: Si no inspira cariño en la gente es muy difícil que llegue a ser reina. Tiene que implicarse y formar parte de la sociedad y de sus problemas.

P: Un infanta divorciada, un yerno real en la cárcel, las amantes de Juan Carlos, Froilán dándolo todo en la noche madrileña... ¿Esto es modernización o es un despiporre?

R: (Risas) Lo de Urdangarin me parece asombroso y es ejemplar, tenía una deuda con la sociedad y la está saldando. Eso está muy bien y tampoco tenemos que castigarlo, cuando cumpla su pena será un ciudadano libre y ejercerá como tal. Froilán y su hermana Victoria Federica son niños normales que intentan hacer su vida, nos parecen más gamberros pero esa es la versión que da la prensa. Yo solo sé que la niña va con un torero y eso me horroriza porque soy profundamente antitaurina.

P: O sea, que la imagen más clásica de la monarquía ha pasado a mejor vida...

R: Me parece peor y más rara la imagen clásica y perfecta, las generaciones jóvenes tienen que sentirse identificadas y no lo hacen con fiestas, vestidos y tiaras. Yo quiero ver a los reyes mojarse, tirarse al barro. No pueden estar encerrados abrillantando coronas. Me parece genial que vengan a Barcelona, se va a formar un jaleo tremendo pero les entra en el sueldo recibir abucheos, porque ellos también son los reyes de todos los catalanes.

P: Como buena animalista, una foto de Letizia apadrinando un galgo, por ejemplo, sería un sueño...

R: Me encantaría y sería tan fácil hacerlo bien... Me gustan las familias reales con sus perros subiendo y bajando. Me encantaría que dijeran algo en contra de los toros y me ganarían las niñas si se fueran de visita a un refugio de animales abandonados. Si veo esa imagen, me hago monárquica (risas).

P: ¿Cuál es la llamada más complicada que ha recibido de la Casa Real?

R: He recibido varias llamadas y nunca ha sido para felicitarme (risas). Con La soledad de la reina, me dijeron que no les había gustado nada el libro, ni a Juan Carlos ni a Sofía, y que ninguno estaba de acuerdo con lo que contaba. El rey Juan Carlos me llama "la mosca cojonera", así que imagínate.







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