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Los hechos que han sacado a Franco de El Valle de los Caídos: ¿a favor o en contra de la exhumación?

Franco ya está fuera. La exhumación del ex dictador y general Francisco Franco de El Valle de los Caídos, la basílica subterránea que él mismo mandó construir después de ganar la Guerra Civil, se ha convertido en un acontecimiento seguido a nivel mundial. La medida ha provocado críticas no solo desde la derecha, que pesca votos de los nostálgicos franquistas, sino desde partidos a la izquierda del Gobierno del PSOE, que tacha la medida de electoralista. Pablo Iglesias abogaba porque se llevara después, y no dos semanas antes de las legislativas del 10-N. Lo que nadie discute es que la exhumación reabre viejas divisiones en la sociedad española.

Dos horas y media después de dar comienzo la exhumación de Franco, el féretro con los restos mortales del dictador ha salido de la basílica del Valle de los Caídos. Los encargados de portarlo han sido su nieto, Francis Franco, y su bisnieto, Luis Alfonso de Borbón, hijo de Carmen Martínez Bordiú, entre otros.

El féretro, envuelto por una tela satinada y oscura, no llevaba la bandera franquista con la que Francis Franco ha llegado este jueves al Valle de los Caídos.

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Iniciativa del Gobierno, pero mandato del Parlamento y de los tribunales. La exhumación más allá de ideología y posturas, cuenta por tanto con el apoyo de los tres poderes del Estado, no lo olvidemos. Solo se ha podido trasladar los restos del dictador después una batalla judicial de un año entre el gobierno socialista en funciones de Pedro Sánchez y los familiares de Franco, la fundación que lleva el nombre del Tirano y parte de la Iglesia. 

Santiago Cantera, prior del Valle y opositor hasta el límite a la exhumación, llegó a afirmar que los presos que construyeron el mausoleo "fueron voluntariamente" y no como esclavos. El cura, doctor en historia, fue candidato por la Falange en 1993 y 1994.

Los restos de Franco ya no están en la basílica donde fue enterrado en 1975, y ahora descansarán en el cementerio de Mingorrubio, cerca de Madrid, donde se halla la cripta familiar en la que descansa Carmen Polo, su esposa, y que está al lado del palacio El Pardo, en el que Franco residió mientras fue jefe del Estado, hasta 1975.

El coste de la exhumación no llega a los 65.000 euros, según informaba el Gobierno esta semana. Pablo Casado, dijo el mes pasado que no debería gastarse "un centavo" en exhumar a Franco, quien mantuvo a España bajo el régimen de una férrea dictadura durante casi cuatro décadas. "Estoy más preocupado por los dictadores vivos que por los muertos", dijo el líder del PP. "Me gustaría hablar sobre la España de mis hijos en lugar de la de mis abuelos". Pues bien, en la España de los hijos de Casado, Franco no tendrá un mausoleo dedicado a enaltecer su figura. 

Antes de la exhumación, la Fundación Francisco Franco instó a los simpatizantes a reunirse este jueves en el cementerio de Mingorrubio, donde descansará desde ahora. Dicen que hay que acudir para "rendir homenaje a un líder que hizo tanto por España y su grandeza".

El cementerio también contiene los restos de varios ex ministros del régimen de Franco, así como los del sanguinario dictador Rafael Trujillo, quien gobernó la República Dominicana durante tres décadas hasta su asesinato en 1961, y que narra con cruda maestría Mario Vargas Llosa en La fiesta del Chivo. Curiosamente, Ciudadanos, el partido que apoya sin ambages el premio Nobel peruano, no ha tomado una postura clara a favor de la exhumación y posterior inhumación de Franco en el mismo cementerio en que reposan los restos del dictador dominicano. 

Recordemos que Pedro Sánchez prometió exhumar a Franco después de asumir el cargo en junio de 2018. Pero su plan fue retrasado por los recursos legales de los familiares del dictador, quienes finalmente perdieron la batalla ante el Supremo.

Santiago Abascal, el presidente de Vox, se ha manifestado con vehemencia contra la medida y ha protestado por la retirada de Franco de la basílica. Por contra, las asociaciones que representan a las víctimas de Franco, como la Asociación por la memoria Histórica, han expresado su esperanza de que la exhumación despeje el camino para una revisión del mausoleo, conocido como el Valle de los Caídos, que tardó 18 años en construirse.

El monumento se mantiene con fondos estatales, y está considerado como una de las fosas comunes más grandes de Europa. Al menos 33.000 personas fueron enterradas allí después de la Guerra Civil, incluidos los rebeldes que derrocaron por la fuerza de las armas al poder constitucional establecido en 1936, y que lucharon por Franco, pero sobre todo por quienes defendieron la república. También contiene los restos de prisioneros de guerra que Franco utilizó, forzándoles a trabajar en condiciones terribles, para construir el mausoleo y la basílica. Alrededor de un tercio de los restos no están identificados, a pesar de los esfuerzos de los familiares para localizar a sus seres queridos desaparecidos. 

El año pasado, Sánchez dijo que la exhumación de Franco debería formar parte de un esfuerzo más amplio para retomar la ley de 2007, vigente, según la cual  se debe llevar a cabo la apertura de las más de 2.000 fosas comunes diseminadas en España e identificar los restos de los que están dentro, la mayoría de los cuales murió durante la Guerra Civil. La ley, aprobada por el gobierno de Zapatero, fue arrinconada  y privada del financiamiento estatal por el gobierno de Mariano Rajoy.

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