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Pepa Flores, Goya de Honor 2020: del mito de Marisol al topless de la Transición

23/10/2019 - 16:57

Este miércoles la Academia de Cine anunciaba que Pepa Flores, Marisol, es el próximo Goya de Honor 2020, que se entregará dentro de la gala que se celebrará el 25 de enero en Málaga, la ciudad natal de la actriz y cantante, y en la que reside, alejada desde hace años de la vida pública.

La Academia reconoce con este galardón "sus inolvidables interpretaciones y por ser una de las actrices más queridas y recordadas por el gran público". En declaraciones a la institución tras conocer la noticia, Flores ha afirmado sentirse "muy honrada y agradecida por este reconocimiento, y por ello quiero darle las gracias a la Academia y desearle mucha salud a nuestro cine".

Más conocida como Marisol, en los años sesenta y setenta Pepa Flores fue un fenómeno de masas gracias a sus comedias musicales. Cuando dejó atrás la adolescencia, trabajó con Juan Antonio Bardem, Carlos Saura o Mario Camus.

Nacida en Málaga en 1948, el mito Marisol-Pepa Flores arrancó con una actuación con el grupo de coros y danzas de Málaga en TVE, donde fue descubierta por el productor y representante Manuel Goyanes. Un rayo de luz, película con la que conquistó el premio a la mejor actriz infantil en la Mostra de Venecia, fue su debut en el cine en 1960. A ese taquillazo le siguieron Ha llegado un ángel, Tómbola, Las 4 bodas de Marisol y Solo los dos, además de Marisol rumbo a Río; La nueva Cenicienta, con Antonio el bailarín; Búsqueme a esa chica, con el Dúo Dinámico; Cabriola, y Carola de día, Carola de noche. Grabó su último disco en 1983 y representó a España en el primer Festival OTI, donde logró el tercer puesto con el tema Niña.

Marisol fue un mito, la primera figura infantil del cine de los años 60 en España. Para que los más jóvenes se hagan una idea (porque quien tenga más de 50 años sabe muy bien de lo que hablamos), la revista Interviú, en el número especial de su despedida de los quioscos, recuperó entre todas sus portadas a Marisol desnuda, un reportaje que la malagueña no cobró en su día. Ella se dejó fotografiar sin ropa para un book con destino a las productoras europeas. Pero algunas copias de aquel reportaje, que pagó la propia Marisol de su bolsillo, fueron a parar a Interviu. El semanario vendió un millón de ejemplares...

La figura desnuda de Marisol en la portada de la revista fundada por Antonio Asensio, aquel mítico topless publicado en 1976, es una de las imágenes de la Transición. Pepa Flores tenía 28 años pero tras aquel icono de mujer joven y bella (el titular) se amontonaba ya una larga trayectoria artística como niña prodigio del régimen primero y más tarde como símbolo del postfranquismo. En el imaginario nacional de la época están esculpidas sus canciones y actuaciones en películas como Tómbola, o interpretaciones como Corazón contento, imprescindible, en blanco y negro, en donde, vestida de organdí y con manga francesa, convierte en oro y en sensualidad la mítica canción de Augusto Algueró.

Parte de su historia y de la historia de quienes la utilizaron sonrojaría hoy al mismísimo Harvey Weinstein. Pepa Flores, madre de María Esteve, fue en la España de los 60 y 70 un fenómeno de masas. Fue Marisol, la niña prodigio de Un rayo de luz, el ángel rubio, juguete del franquismo y dicen que de los Goyanes, la mujer que se enamoró apasionadamente del comunismo y el baile sagrado de Antonio Gades, la actriz que encarnó a la Mariana Pineda de TVE. Apareció desnuda en la portada de Interviú como una libertad guiando al pueblo español en la revolución social que este país empezaba cuando Franco fue enterrado. 

Hace menos de dos años, cuando su madre cumplió los 70, su hija María Esteve nos dijo que Pepa "se encuentra estupendamente de salud" y a pesar de su empeño en mantenerse al margen de la fama y vivir por y para su familia, hoy sabemos que volverá."Estoy segura", decía la actriz. "Muchas veces coge la guitarra y se pone a cantar ¡Y cómo canta todavía!", confesaba.

La hija mayor de Marisol y Antonio Gades se llama María, es actriz, tiene 42 años y está casada desde hace ocho con un profesional dedicado a la moda. Vive entre la capital y Málaga, cerca de su madre, Pepa Flores, y de sus hermanas mayores: Celia, cantante, y Tamara, psicóloga.

"Cada pocos años hay una película que se vuelve a poner, un homenaje, que le pintan un cuadro. Y no va casi nunca, o nunca, aunque nosotros se lo pedimos", comentaba la actriz. "Pero yo estoy segura que volverá y a lo mejor para echar una mano a mi hermana Celia, que sigue con su carrera de cantante", vaticinaba. "Volverá. Estoy segura. En casa sigue cantando, muchas veces coge la guitarra y se pone a cantar ¡Y cómo canta todavía!", confesaba.

La portada de Interviú fue hace 43 años. Ahora, con 71 cumplidos en febrero, la actriz y cantante, vive con su novio italiano, Mssimo Stecchini,  dueño de una "trattoría", y su pareja desde hace 31 años, con el que vive en su Málaga querida, la ciudad en donde le entregarán el Goya de Honor si va a recogerlo o a  la persona que ella designe para representarla. Esa es ahora la gran incógnita porque Pepa Flores ha rechazado docenas, por no decir cientos de invitaciones, comparecencias, premios y cualquier clase de compromiso que la obligara a reaparecer en público. 

Su cerrazón a volver le hubiera reportado una fortuna pero dijo adiós al cine en 1985 con Caso cerrado, y por entonces también a sus grabaciones discográficas. Y ya fue Pepa Flores, alejada para siempre de la fama. Ama de casa, madre de tres hijas, que es lo que había querido ser siempre, antes de que en su vida se cruzara un productor de cine llamado Manuel J. Goyanes.

De no ser por su comparecencia en la Feria del Campo de 1959 en Madrid con el grupo de coros y danzas de Educación y Descanso de Málaga, Josefa Flores González no habría sido la estrella que fue. Pero dos periodistas, Tico Medina y Felipe Yale (el padre de la escritora Julia Navarro), satisfaciendo la petición de alguien relacionado con aquel grupo folclórico llevaron a la niña a los estudios de Televisión Española, tal y como recordaba Manuel Román en un artículo reciente.

Fue entonces cuando el productor Goyanes se fijó en ella para convertirla en una mina de oro del cine. Y la bautizaron como Marisol. Su filmografía, a partir de Un rayo de luz en 1960, se compone de veinte títulos como protagonista. Grabó más de trescientas canciones. Pasó de piezas infantiles a temas pop.

Su descubridor, que luego sería su suegro, le pagó las cantidades previamente acordadas, pero ella dio a ganar millones a cambio. Fue tal el ritmo de trabajo, con ensayos, rodajes, desplazamientos y actuaciones, que ella quiso tirar la toalla y volver a Málaga. Pero Manuel J. Goyanes quiso que se enamorara de su hijo Carlos Goyanos. Marisol, con doce años, se fue a vivir con los Goyanes, en el número 5 de la madrileña calle de María de Molina, y acabó ennoviándose con el hijo del productor, un matrimonio abocado al desastre, como así sucedió.

Marisol no estaba enamorada cuando se casó con Carlos Goyanes, quien acabaría casándose en segundas nupcias con quien la mujer de su vida, Cari Lapique. Y a partir de entonces, Marisol, ya libre, dejó de ser la mujer poco menos que sumisa, a la que llevaban al Palacio de El Pardo para jugar con las nietas de Franco, una joven que guardaba para sí humillaciones y desdenes. Alguien que nunca comulgó con el franquismo, que se sintió utilizada en todo momento. Hasta se asegura que sufrió un aborto no deseado por ella y que por supuesto fue secretamente silenciando por la prensa del momento. Al no disponer de detalles y pruebas, es algo que siempre ha quedado en suspenso en toda biografía cerca de Marisol pero que ha quedado escrito negro sobre blanco en más de una semblanza.

Luego vivió una breve temporada en Barcelona con Joan Manuel Serrat. Pero el autor de Mediterráneo no quiso comprometerse y aquello quedó sólo en aventura. Con el corazón roto, Pepa se refugió en los brazos Antonio Gades, 12 años mayor que ella y ex marido de Marijita Díaz. La llegada a su vida de Antonio Gades pareció ser para ella una especie de liberación. Pero pagó muy cara esta unión. Simularon una boda civil ante Fidel Castro, en La Habana, con la bailarina (recién fallecida) Alicia Alonso y otros invitados como testigos. Gades tiene una estatua en La Habana Vieja.

El bailarín y la actriz tuvieron tres hijas. Pepa Flores se unió a Gades loca de amor pero lo pasó mal con él también y acabó lamentando su equivocación cuando  que la abandonó por la dueña de una cadena de cines suizos. Pepa se radicalizó en política, más a la izquierda del Partido Comunista, y aparecía fotografiada puño en alto y pañuelo rojo al cuello.







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