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Felipe y Letizia se ríen del regalo recibido en su visita a Orihuela: ¿un nuevo Ecce Homo?

5/10/2019 - 12:22

La visita de los Reyes a las zonas afectadas por la gota fría, tres semanas después de las inundaciones que asolaron amplias zonas de la Comunidad Valenciana, Murcia y el este de Andalucía, han tenido su parte anecdótica.

En medio de las tragedia de los habitantes de localidades como Orihuela (Alicante), donde hubo muertos, una inmensa cantidad de pérdidas materiales y económicas, el drama se palpa entre los vecinos del municipio. Pero en medio de las escenas de la llegada del Monarca y su mujer, estrechando manos y repartiendo besos a quienes sufrieron las consecuencias de la catástrofe nos sorprende una imagen de Felipe y a Letizia, si no muertos de risa, sí muy sonrientes en un momento dado.

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Testigos presenciales aseguran que el instante en el que los reyes hacen esfuerzos para no desternillarse de risa tiene su respuesta en el regalo que una ciudadana de Orihuela entregó a los reyes. Se trata de un retrato de notables dimensiones hecho aparentemente a carboncillo, o sea, en blanco y negro, del rostro de Felipe VI.

La obra que les dieron en Orihuela no es tan divertida como, pongamos,  el Ecce Homo de Borja, pero podría ser calificado más como caricatura que como verdadero retrato.

Tanto es así ante la inesperada visión de la obra, tanto la Reina como el Rey pasaron por el apurado momento de esforzarse para no estallar de risa. Como quien siente un súbito ataque de hilaridad en medio de un velatorio, el hijo de Juan Carlos de Borbón y su mujer trataron de asimilar sin dar el cante esta interpretación de su autora sobre la imagen del jefe del Estado, cuyas medidas y morfología dan cuando menos una sensación algo grotesca. ¿Se preguntaría don Felipe si verdaderamente tiene estas orejas?

Hay quien se aventura ya a afirmar que la razón por la que sonreían tanto los reyes y las autoridades allí congregadas, en un entorno poco divertido, pero a la vista del cuadro, fue precisamente el rosario de chistes que les pasaban por la cabeza al contemplar el regalo. Lástima que no tengamos acceso a las conversaciones ya en privado de la reina y su marido al volver a palacio en compañía de la caricatura.







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