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Rocío Flores lanza un mensaje de paz a Rocío Carrasco y abre la puerta a una reconciliación: "Es mi madre"

La relación que atraviesan hace años Rocío Flores y su madre, Rocío Carrasco, está más que nunca en el candelero impulsada por la presencia de la nieta de Rocío Jurado y Pedro carrasco como defensora de su padre, Antonio David en el marco de GH Vip.

La joven, que vive con el ex guardia civil y le arropa en la vida y en el concurso, haciendo su papel mejor que nadie. Trata de evitar polémicas gratuitas y cuando habla lo hace con sólidos argumentos para sostener sus afirmaciones y que desmontar a quienes discrepan con ella. Desde que pisó el primer día el plató del reality, todos los programas del corazón han estado hablando de la buena relación que hay entre padre e hija y la nula o mala que hay con su madre.

Una de las tramas que se han abierto a raíz de que comenzara GH VIP 7 es la relación que tiene Rocío Flores con su madre, Rocío Carrasco. Después de estas semanas, Rocío Flores ha roto su silencio en la gala de este jueves con Jorge Javier Vázquez. El presentador le preguntaba a la hija de Rocío Carrasco si veía factible una reconciliación con su madre y ella respondió: "Yo creo que sí. De verdad. Te estoy siendo sincera. Creo que en un futuro, cuando pasen muchas cosas, sí. Es mi madre".

Jorge Javier Vázquez dijo que está convencido de que con el paso de los años y del tiempo "vais a reconciliaros". Además, no solo hemos descubierto esta posible intención de la hija de Rocío Carrasco sino que Antonio David le ha confesado a Mila Ximénez, dentro de la casa, cómo Pedro Carrasco cuidaba de sus nietos: "La sentaba en su regazo y le daba siempre una onza de chocolate" y de su tía Gloria Mohedano: "Su tía Gloria les adora. El día que estuvieron en su casa les regaló dos fotografías de su abuela y David la colocó en su habitación, una de ella en Eurodisney".

Y no solo eso, porque también ha hablado de su hijo David, hermano de Rocío Flores: "Conmigo mi hijo tiene locura pero con ella -Olga- ya... Y como los dos nos llamamos igual, me dijo 'Papá, ¿por qué no nos casamos los dos?'. Y entonces el traje que yo quería se lo hicieron a él también. Nos vestimos juntos y nos plantamos en el altar. Cuando Olga entró y nos vio, que no sabía nada, se le cayeron dos lágrimas".

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