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Letizia se bate en duelo de elegancia en el Teatro Real con las políticas más atractivas

18/09/2019 - 20:16

Don Carlos, ópera en cinco actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en francés de François Joseph Méry y Camille du Locle, está basada en el drama Dom Karlos, Infant von Spanien, de Schiller.

Para Verdi, esta ópera representaba la lucha de la libertad contra la opresión política y entre los protagonistas están Felipe II y su hijo el príncipe Carlos (1545-1568) después de que su prometida, Isabel de Valois, se casara con su padre el rey Felipe II. Es la más larga ópera de Verdi y tuvo su primera representación en el Teatro Imperial de la Ópera de París el 11 de marzo de 1867.

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Siglo y medio después, otro Rey español llamado Felipe acudió a la inauguración de la temporada de ópera del Teatro Real con el estreno de la última de las 20 revisiones que se hicieron de la obra, que vuelve 14 años después de su última representación -en mayo del año 2005- de manos de David McVicar y Nicola Luissote, director principal invitado del Teatro Real.

Esta cita en el Teatro Real es en el siglo XXI lo más parecido a la corte de épocas pasadas: la aristocracia, la élite política, cultural y social acceden junto al Rey y su esposa al recinto mientras el público congregado a las puertas del auditorio madrileño aplaude al Monarca. Eso es exactamente lo que sucedió este miércoles, cuando el jefe del Estado llegó acompañado de doña Letizia. Una vez en el interior los privilegiados asistentes corearon"¡Vivan los reyes!".

Letizia se emplea a fondo en esta cita cultural, donde se sabe la reina de la noche. Esta vez competía con algunas de las políticas que aparecen en lo más alto de encuestas de las más atractivas y elegantes: la portavoz de Ciudadanos en el Congreso de los diputados, Inés Arrimadas, la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, que esta semana ha visto al Rey más que su mujer (es un decir) o la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que se estrenaba en estas lides.

Para la ocasión, Letizia elegió un diseño oversize de seda blanca, estilo blazer, con pronunciado escote cruzado en V, manga larga, y largo por debajo de las rodillas. Por cierto, que el escote se abría demasiado y un asistente tuvo que pasar un imperdible a la Reina, que se arreglaba sujetando las solapas con la mano y tapándose con la cartera. El modelo pertenece a la firma Lola Li, boutique madrileña con dos tiendas en la capital y otra media docena en distintas ciudades de España. No tenemos constancia de que la Reina haya vestido de esta firma con anterioridad. En su web podemos encontrar el mismo diseño, en estampado de flores, pura tendencia, por 280 euros.

Letizia combinó el vestido con sus salones de Manolo Blahnik de ante negro y vinilo, y abiertos por detrás. Estrenó una cartera de mano negra con forma media luna y, como suele hacer en las grandes ocasiones, entre las joyas elegidas llevaba las dos pulseras gemelas de Cartier de la Reina Victoria (joyas de pasar), aunque las lució en la misma mano, como en otras ocasiones. También ha eligió unos pendientes de pavé de diamantes de la firma suiza De Grisogono. 

Ni el presidente del Gobierno en funciones, ni ningún otro de los líderes políticos, Pablo Casado, Albert Rivera ni Pablo Iglesias o Santiago Abascal estaban entre los invitados, aunque sí los ministros en funciones de Cultura, Exteriores, Interior y Economía, José Guirao, Josep Borrell (con su mujer y presidenta del PSOE, Cristina Narbona), Fernando Grande-Marlaska y Nadia Calviño, respectivamente, el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, además de las ya citadas Batet, Arrimadas y Ayuso.

También asistieron los consejeros de Cultura y Educación de la Comunidad de Madrid, Marta Rivera de la Cruz y Enrique Osorio, la concejal madrileña del ramo, Andrea Levy, la administradora única de RTVE, Rosa María Mateo, o el diputado de Ciudadanos Marcos de Quinto y su mujer. Recordemos que la actual esposa del ex vicepresidente de Coca Cola es soprano.

Además, estuvieron los duques de Huéscar (Sofía Palazuelo vestía un elegantísimo modelo blanco de corte evasé), los embajadores de Rusia, Francia, China, México, Italia y Alemania, y representantes de medios de comunicación y empresas. Tampoco quisieron perderse el nuevo curso en el Real los exministros del PP Íñigo Méndez de Vigo y Alberto Ruiz Gallardón, el premio Nobel Mario Vargas Llosa y su novia, Isabel Preysler (con un vestido verde de Miguel Marinero), Patricia O'Shea, marquesa de O'Shea y madre de Ana Botín, o el director del Liceu, Valentí Oviedo.

También acudió a la apertura de temporada Ainhoa Arteta, que interpreta a Isabel de Valois (la mujer que se desposa con Felipe II en lugar de con su hijo, con el que estaba prometida), en el segundo de los tres repartos de los que se compone este montaje. Entre otros rostros conocidos, también se dejaron ver Antonio Garrigues Walker, la mujer de Juan Abelló Ana Gamazo, Lola Carretero e Iñaki Gabilondo, Myriam Lapique, Nuria González, mujer de Fernando Fernández Tapias, o Elena Cué, sin Alberto Cortina. Vimos a Joaco Güell, pero no a su ex mujer, Cayetana Álvarez de Toledo.  También estuvieron Luis María Anson, y Jaime Peñafiel y su mujer, además de la omnipresente Carmen Lomana, Jesús Mariñas y Eugenia Silva, espectacular a sus 43 años. Sin duda la pareja de Alfonso de Borbón y Silva, y madre de sus dos hijos, va un paso por delante de cualquier otra asistente en cuanto a planta y elegancia. Aquí vemos a la sobrina del ex presidente de Alianza Popular, Antonio Hernández Mancha, con este modelo fucsia con el Palacio Real de fondo.

Los Reyes participaron en el cóctel que se sirvió tras el final de la primera parte en el segundo piso del teatro. Don Felipe tomó cerveza y la Reina pidió agua. Al término de la interpretación se repitieron los aplausos y el Monarca agradeció el recibimiento saludando con la mano al auditorio. La presencia de los Reyes en la apertura del curso del Teatro Real es habitual año tras año.

Sus dos ausencias más destacadas ocurrieron en 2014, después de la proclamación de Felipe VI como Rey, y en 2017, por la situación que se vivía en Cataluña. El año pasado, en presencia de los Reyes, el diseñador de vídeo Alfons Flores y el figurista Lluc Castells, miembros del equipo de Fausto, dirigida por Alex Ollé (Fura dels Baus) salieron a saludar tras la representación con lazos amarillos, lo que provocó los abucheos del público.

La primera vez que don Felipe y doña Letizia acudieron juntos al Teatro Real fue el 1 de noviembre de 2003, horas después del anuncio de su compromiso a los medios de comunicación para asistir al concierto ofrecido por el violoncelista Rostropovich en su honor.

En los corrillos que hemos podido escuchar, no se ha oído el nombre de Plácido Domingo, que se ha visto salpicado por acusaciones de acoso sexual por parte de una veintena de mujeres, la mayoría de forma anónima. Pero será él quien cerrará la temporada que ahora se abre, con su participación en La Traviata, también de Verdi.

Cabe preguntarse si, según avancen las investigaciones en curso sobre las decenas de presuntos casos de acoso, se producirá la foto de las distintas autoridades y demás ilustres invitados con el legendario tenor, cuestionado ya en importantes instituciones y círculos musicales, sobre todo en Estados Unidos.

Tras la representación de este miércoles, que finalizó sobre la medianoche, próximamente llegarán L'elisir d'amore, La Flauta Mágica, La Traviata, como hemos citado ya, y La Valquiria, la tetralogía de El anillo del Nibelungo, Il Pirata, de Bellini; Lear, de Reimann; Iris, de Mascagni (en versión de concierto con Ermonela Jaho), Aquiles en Esciros, de Corselli; y el estreno en España de La pasajera, de Weinberg. 

Hace tres años, la inauguración de la temporada de ópera coincidió con el aniversario de doña Letizia (15 de septiembre) y la Reina escuchó el Cumpleaños feliz coreado por los allí presentes. Aquel año los Reyes también disfrutaron de una obra de Verdi, Otelo, en concreto.

El alcalde de Madrid

Arrimadas acudió con su marido, el ex nacionalista Xavier Cima. No le vimos aplaudir a los Reyes.

Gallardón fue con su mujer, Mar Utrera

Lomana, con un minibolsito de Prada

Nadia Calviño, ministra de Economía en funciones.







Comentarios 1

#1
19-09-2019 / 09:33
Carmen
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Sinceramente, la Reina tiene sus virtudes y sus defectos, pero elegante nunca resultará, se ponga lo que se ponga. La elegancia sale del corazón, no de las apariencias.


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