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La buena noticia para la infanta Cristina: ¿cómo le afecta la nueva situación de Urdangarin?

17/09/2019 - 11:12

La bomba estallaba en la mañana de este martes: Iñaki Urdangarin podrá salir dos veces por semana durante un plazo máximo de ocho horas de la prisión abulense de Brieva para hacer labores de voluntariado. Es decisión del juez de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Castilla y León, Florencio de Marcos. Pero el marido de la infanta Cristina sigue clasificado en segundo grado penitenciario.

Siendo un recluso de "baja peligrosidad social" que no ofrece riesgos de quebrantamiento de condena, y al amparo del artículo 117 del Reglamento Penitenciario, podrá "acudir regularmente a una institución exterior para la realización de un programa concreto de atención especializada, siempre que éste sea necesario para su tratamiento y reinserción social".

El juez recuerda para justificar su decisión que el aislamiento como forma de cumplimiento está proscrito en la normativa internacional, las Reglas Mínimas Penitenciarias del Consejo de Europa, y en la legislación nacional, la Ley Orgánica General Penitenciaria y el Reglamento Penitenciario y para evitar las conseucias que en el reo puede comportar la situación de extrema soledad a a que está sometido en la cárcel de Brieva.

Pero, como recordábamos este lunes, el ex jugador de balonmano no es el único que sufre por su condena. La infanta Cristina sufre las secuelas de la situación de su marido, que todavía no ha asimilado. Visitar a Iñaki Urdangarin en la cárcel no es fácil para ella pero sabe que debe hacerlo para evitar el hundimiento total del padre de sus hijos. Hace dos semanas se vieron por última vez.

Como difundimos este lunes, el yerno de Juan Carlos de Borbón estaba cada vez más demacrado, y su mujer se da cuenta del sufrimiento que supone para el padre de sus hijos estar encarcelado. No obstante, y a pesar de estas dificultades, la hermana del Rey Felipe VI ha tratado durante estos 15 meses de reclusión de mantener su ritmo de vida en Ginebra: hace ejercicio, va a misa y mantiene una cierta vida social cuando las obligaciones laborales y familiares se lo permiten. Incluso asistió a una fiesta en la que había que disfrazarse de fauna y lo pasó bien.

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La decisión de volver a su residencia habitual de la ciudad suiza puede cambiar ahora que Iñaki va a salir de prisión, aunque sea solo dos días a la semana y ocho horas al día, para trabajar como voluntario en una institución religiosa. Más allá de esto, es previsible que hasta diciembre no pueda disfrutar de algún permiso penitenciario, y cuando se lo den será de entre tres y seis días, como mucho.

Pero el vínculo entre Iñaki y su mujer es sólido, y ella es el principal apoyo del ex duque de Palma, que cuenta también con su familia y sus hijos entre sus aliados. Aparte de que doña Cristina sigue visitando a Urdangarín, de las diez llamadas que tiene cada semana, Urdangarin las utiliza casi todas con su esposa.

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La infanta consigue esquivar a la prensa porque las autoridades penitenciarias le permiten disfrutar del privilegio de entrar en coche blindados y tintados, razón por la que no tenemos la fotografía de la hermana del jefe del Estado en un momento tan humillante como el de visitar a un preso en un centro penitenciario.

Clasificado en segundo grado, el régimen ordinario en el que se encuentran la mayoría de presos, Iñaki Urdangarin tendrá que esperar hasta diciembre para poder solicitar algún permiso de salida. Para entonces el marido de la Infanta Cristina habrá cumplido una cuarta parte de su condena. Solo entonces podría acceder al tercer grado en alguna de las revisiones de su clasificación que la Junta de Tratamiento realiza cada seis meses. En la revisión de agosto se ha determinado, como era previsible, que Iñaki seguirá en la misma situación. Por norma general no se propone el tercer grado hasta que el reo ha comenzado ya a disfrutar de algún permiso de salida.

Iñaki Urdangarin acaba de cumplir 15 meses de prisión en la cárcel de mujeres de Brieva y es el único reo en un módulo de hombres. Ahora podrá salir dos días a la semana como ya hemos dicho pero el resto del tiempo dedicará sus días a hacer deporte y a leer, como ha ocurrido durante este año y medio.

Condenado por el caso Nóos, entró el 18 de junio de 2018 en el centro penitenciario abulenses para cumplir una sentencia de cinco años y 10 meses por delito de corrupción. El marido de la Infanta Cristina tuvo la opción de elegir cárcel y se decantó por la de Brieva, una pequeña prisión situada a siete kilómetros de Ávila destinada fundamentalmente a mujeres. 

Este centro, construido en 1989, tiene 43.540 metros cuadrados y cuenta con 162 celdas y 18 complementarias repartidas. En una de esas celdas también cumplió condena el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán.

Fuentes penitenciarias explicaron hace meses que Iñaki Urdangarin es un preso "muy tranquilo" y lleva una vida muy solitaria ya que, al ser el único hombre en un módulo vacío, charla únicamente con los funcionarios y con las visitas que recibe.

Disfruta de un vis a vis al mes y la 10 llamadas a la semana que ya hemos citado. Como cualquier otro preso, el exduque de Palma tiene derecho a dos visitas en el locutorio a la semana de 20 minutos cada una, aunque puede juntarlas en una de 40 minutos. En estas comunicaciones extraordinarias en el locutorio pueden visitarle hasta cuatro personas a la vez.

Urdangarin también tiene derecho a un vis a vis al mes de entre una y tres horas de duración. Otro tipo de visitas que el interno puede mantener en la cárcel es un encuentro familiar sin mamparas cada treinta días y de hasta tres hora.

El exduque de Palma dispone de una tarjeta de teléfono con la que puede llamar a un total de 10 números a la semana, previamente autorizados, por un máximo de cinco minutos cada llamada.

Se sabe que pasa sus días haciendo deporte. De hecho, tres meses después de entrar en Brieva Urdangarin pidió una bicicleta estática acorde a su envergadura, ya que el gimnasio de la prisión no disponía de ningún aparato apropiado para sus casi dos metros de altura. Prisiones denegó su petición, pero el ex jugador de balonmano acudió al juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Valladolid, que finalmente accedió y le autorizó a tener una bicicleta en su propia celda.







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