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La infanta Cristina recibe tratamiento psicológico y Urdangarin "está demacrado"

16/09/2019 - 10:51

La infanta Cristina sufre las secuelas de la situación de su marido, que todavía no ha asimilado. Visitar a Iñaki Urdangarin en la cárcel no es fácil para ella pero sabe que debe hacerlo para evitar el hundimiento total del padre de sus hijos. Hace dos semanas se vieron por última vez.

El yerno de Juan Carlos de Borbón está cada vez más demacrado, y su mujer se da cuenta del sufrimiento que supone para el padre de sus hijos estar encarcelado. No obstante, y a pesar de estas dificultades, la hermana del Rey Felipe VI trata de mantener su ritmo de vida en Ginebra: hace ejercicio, va a misa y mantiene una cierta vida social cuando las obligaciones laborales y familiares se lo permiten. Según Socialité, asistió a una fiesta en la que había que disfrazarse de fauna y lo pasó bien.

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La decisión de volver a su residencia habitual de la ciudad suiza tiene que ver con el hecho de que Iñaki no va a salir de prisión a corto plazo, en al menos unos meses: hasta diciembre no es previsible que pueda disfrutar de algún permiso penitenciario, y cuando se lo den será de entre tres y seis días, como mucho.

Pero el vínculo entre Iñaki y su mujer es sólido, y ella es el principal apoyo del ex duque de Palma, que cuenta también con su familia y sus hijos entre sus aliados. Aparte de que doña Cristina sigue visitando a Urdangarín, de las diez llamadas que tiene cada seman, Urdangarin las utiliza casi todas con su esposa.

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La infanta consigue esquivar a la prensa porque las autoridades penitenciarias le permiten disfrutar del privilegio de entrar en coche blindados y tintados, razón por la que no tenemos la fotografía de la hermana del jefe del Estado en un momento tan humillante como el de visitar a un preso en un centro penitenciario.

Clasificado en segundo grado, el régimen ordinario en el que se encuentran la mayoría de presos, Iñaki Urdangarin tendrá que esperar hasta diciembre para poder solicitar algún permiso de salida. Para entonces el marido de la Infanta Cristina habrá cumplido una cuarta parte de su condena. Solo entonces podría acceder al tercer grado en alguna de las revisiones de su clasificación que la Junta de Tratamiento realiza cada seis meses. En la revisión de agosto se ha determinado, como era previsible, que Iñaki seguirá en la misma situación. Por norma general no se propone el tercer grado hasta que el reo ha comenzado ya a disfrutar de algún permiso de salida.

Iñaki Urdangarin acaba de cumplir 15 meses de prisión en la cárcel de mujeres de Brieva y es el único reo en un módulo de hombres. Dedica sus días a hacer deporte y a leer. Condenado por el caso Nóos, entró el 18 de junio de 2018 en el centro penitenciario abulenses para cumplir una sentencia de cinco años y 10 meses por delito de corrupción. El marido de la Infanta Cristina tuvo la opción de elegir cárcel y se decantó por la de Brieva, una pequeña prisión situada a siete kilómetros de Ávila destinada fundamentalmente a mujeres. 

Este centro, construido en 1989, tiene 43.540 metros cuadrados y cuenta con 162 celdas y 18 complementarias repartidas. En una de esas celdas también cumplió condena el exdirector de la Guardia Civil Luis Roldán.

Fuentes penitenciarias explicaron hace meses que Iñaki Urdangarin es un preso "muy tranquilo" y lleva una vida muy solitaria ya que, al ser el único hombre en un módulo vacío, charla únicamente con los funcionarios y con las visitas que recibe.

Disfruta de un vis a vis al mes y la 10 llamadas a la semana que ya hemos citado. Como cualquier otro preso, el exduque de Palma tiene derecho a dos visitas en el locutorio a la semana de 20 minutos cada una, aunque puede juntarlas en una de 40 minutos. En estas comunicaciones extraordinarias en el locutorio pueden visitarle hasta cuatro personas a la vez.

Urdangarin también tiene derecho a un vis a vis al mes de entre una y tres horas de duración. Otro tipo de visitas que el interno puede mantener en la cárcel es un encuentro familiar sin mamparas cada treinta días y de hasta tres hora.

El exduque de Palma dispone de una tarjeta de teléfono con la que puede llamar a un total de 10 números a la semana, previamente autorizados, por un máximo de cinco minutos cada llamada.

Se sabe que pasa sus días haciendo deporte. De hecho, tres meses después de entrar en Brieva Urdangarin pidió una bicicleta estática acorde a su envergadura, ya que el gimnasio de la prisión no disponía de ningún aparato apropiado para sus casi dos metros de altura. Prisiones denegó su petición, pero el ex jugador de balonmano acudió al juzgado de Vigilancia Penitenciaria número 1 de Valladolid, que finalmente accedió y le autorizó a tener una bicicleta en su propia celda.







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