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La tómbola de Marisol: abusos, explotación y el anonimato de Pepa Flores

28/08/2019 - 18:28

Hace ya más de 30 años que se alejó del foco mediático y aun así es una de las mujeres más queridas y recordadas por el gran público. Más conocida como Marisol, la niña que hizo bailar y sonreír a la España de los años 60, esconde una terrible historia de explotación y abusos que este miércoles ha sido desvelada por dos de sus personas más cercanas (su hija Celia y su hermana Vicky) en el nuevo documental de Lazos de sangre.

El cierre de la revista Interviú en 2018 dio a conocer a muchos jóvenes (menores de 40) la figura desnuda de Marisol en la portada de la revista fundada por Antonio Asensio. Precisamente aquel mítico topless publicado en 1976 fue la imagen elegida por la publicación del Grupo Zeta para despedirse en su número especial. Por entonces, Pepa Flores tenía 28 años, pero tras aquel icono de mujer joven y bella se amontonaba ya una larga trayectoria artística como niña prodigio del régimen primero y más tarde como símbolo del postfranquismo. En el imaginario nacional de la época están esculpidas sus canciones y actuaciones en películas como Tómbola, o interpretaciones como Corazón contento donde, vestida de organdí, convierte en oro y en sensualidad la mítica canción de Augusto Algueró. Parte de su historia y de la historia de quienes la utilizaron sonrojaría hoy al mismísimo Harvey Weinstein. 

Puede que quienes no hayan cumplido los 40 o los 30 años apenas hayan oído hablar de Marisol a sus hermanos mayores o a sus padres, pero Pepa Flores, madre de María Esteve, fue en la España de los 60 y 70 un fenómeno de masas. Fue Marisol, la niña prodigio de Un rayo de luz, el ángel rubio, juguete del franquismo y de los Goyanes, la mujer que se enamoró apasionadamente del comunismo y el baile sagrado de Antonio Gades, la actriz que encarnó a la Mariana Pineda de TVE. Apareció desnuda en la portada de Interviú como una libertad guiando al pueblo español en la revolución social que este país empezaba cuando Franco fue enterrado. Pepa Flores no quiere ser famosa y desde hace muchos años disfruta de su vida privada pero, a sus 71 años, abre cada día sus ojos azules y hasta canta con su gracia impagable de barriada malagueña.

Nos lo contó su hija María Esteve hace unos meses. Marisol, Pepa Flores, "se encuentra estupendamente de salud" y a pesar de su empeño en mantenerse al margen de la fama y vivir por y para su familia, podría volver a los escenarios. "Estoy segura", dijo su hija. "Muchas veces coge la guitarra y se pone a cantar ¡Y cómo canta todavía!", nos confesó.

La hija mayor de Marisol y Antonio Gades se llama María, es actriz, tiene 41 años y está casada desde hace siete con un profesional dedicado a la moda. Vive entre la capital y Málaga, cerca de su madre, Pepa Flores, y de sus hermanas mayores: Celia, cantante, y Tamara, psicóloga.

María declaró a Informalia que vive en Málaga, en el campo, a 20 minutos de la casa de su madre. "La veo todo el tiempo y a mis hermanas", dijo. "Mi marido viaja mucho y me da igual estar en un sitio que en otro, así que me quedo en Málaga muchas veces".

María es la presidenta de la Fundación Antonio Gades, dedicada a honrar la memoria del gran bailarín con actuaciones de la compañía que su padre creó en su momento y que recorre todo el mundo. Además de bailar, dedican sus beneficios a ayudar a distintas iniciativas solidarias, entre otras, a jóvenes que quieren bailar.

"Cada pocos años hay una película que se vuelve a poner, un homenaje, le pintan un cuadro... Y no va casi nunca, o nunca, aunque nosotros se lo pedimos", comentó la actriz. "Pero yo estoy segura que volverá y a lo mejor para echar una mano a mi hermana Celia, que sigue con su carrera de cantante", vaticinó.







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