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La historia de Pedro Sánchez y Begoña Gómez: dos hijas, cuatro casas y una batería interminable de polémicas familiares

Veinte años juntos y no pocas dificultades han atravesado el presidente del Gobierno y su mujer: de las polémicas saunas de Sabiniano Gómez al criticado fichaje de David Azagra en el Teatro Real. La última, sin embargo, les ha dejado sin aire. La denuncia de Manos Limpias para investigar a Begoña Gómez por una presunta implicación en el Caso Koldo ha hecho estallar a Pedro Sánchez, que ha anunciado vía comunicado un parón en su agenda para reflexionar sobre su continuidad en el cargo. "Necesito parar y reflexionar con mi esposa", ha dicho. Una esposa que se ha convertido en su mayor apoyo todos estos años y que, después de 20 años de matrimonio y dos hijas en común, es su prioridad absoluta: "Soy un hombre profundamente enamorado de mi mujer".

Begoña y Pedro se conocieron a principios de los años años 2000 durante una fiesta universitaria. En aquel momento, el líder del PSOE poco se parecía al hombre que es ahora: "Antes siempre vestía de chándal y de breaker porque era lo que se llevaba. Yo utilizaba la labia, bailar se me daba muy mal, pero era muy ligón", confesó en una ocasión. Se enamoró de su mujer en cuanto la vio aunque ella no se lo puso fácil: "No sabes la tabarra que le di, tuve que empeñarme mucho, me lo puso muy difícil".

Finalmente, Pedro se 'ligó' a Begoña y decidieron vivir juntos en un piso de La Latina, donde nació su primera hija, Ainhoa. Ella fue la testigo de excepción en la boda de sus padres, en 2006. Se dieron el "sí, quiero" en una ceremonia civil en el ayuntamiento, oficiada por Trinidad Jiménez. Fue una celebración íntima, pero posteriormente lo festejaron con más familiares y amigos en el Hipódromo de la Zarzuela. Un año después ampliaron la familia con la llegada de su segunda hija, Carlota.

Aficionados al deporte y a la música indie (entre sus favoritos destacan la cantante islandesa Bjork, La habitación Roja y The Killers), vivieron en un chalet de Pozuelo de Alarcón lejos del bullicio de la ciudad antes de pisar la Moncloa, y veraneaban en Mojácar, donde tenían una segunda vivienda que se convirtió en su refugio particular.

La llegada de Pedro Sánchez a Moncloa en 2018 dio un cambio radical a su vida: de su casa familiar en Pozuelo pasaron al palacio presidencial, situado en el distrito Moncloa-Aravaca y donde, como sus antecesores, realizaron diferentes reformas a su gusto. El primero fue cambiar el colchón de la cama de matrimonio y pintar el dormitorio principal. También han reformado los jardines, un saneamiento que costó casi 65.000 euros. Modificaron también el destino de sus vacaciones (de Mojácar a La Mareta (en Lanzarote) y Las Marismillas (Doñana), así como su transporte oficial: del coche al Falcon que tanta polémica ha generado por lo mucho que les gusta utilizarlo.

Un abultado patrimonio

La llegada a la Moncloa de Pedro Sánchez y Begoña Gómez también tuvo repercusiones en su patrimonio. Según la declaración de bienes presentada en el Congreso en 2023, el presidente posee dos viviendas y dos plazas de aparcamiento en la ciudad de Madrid. Una de ellas, de la que posee el 100%, fue adquirida en el año 1992, junto con la plaza de garaje. La otra, de la que es propietario a medias, la adquirió en el 2008 según recoge la declaración de bienes. Tiene, además, 20.000 euros en su cuenta corriente y un fondo de inversión de 81.449 euros. Además, Sánchez tiene contratado un plan de pensiones por un valor de 105.378 euros y posee 5.104 euros en acciones. A su salario anual como jefe del Ejecutivo de 87.814,80 euros, el presidente sumó 12.845 euros por arrendamiento de inmuebles y 360 euros por dividendos.

Begoña, por su parte, aparece como propietaria en varias viviendas compartidas con su hermano y su padre: un chalet en Pozuelo de Alarcón y un piso en el barrio de Los Austrias.

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