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La vida menos conocida de Begoña Gómez: de su familia de pastores a su llegada a los juzgados

Begoña Gómez es de nuevo protagonista muy a su pesar. La esposa del presidente del Gobierno está bajo sospecha y es de nuevo carne de titulares después de que un juzgado de Madrid haya abierto diligencias previas contra ella para investigar la presunta comisión de delitos de tráfico de influencias y corrupción en el sector privado. Manos Limpias es según El Confidencial quien abandera la denuncia. El sindicato dirigido por Miguel Bernad reclama en la querella la citación como investigada de la 'primera dama' de la Moncloa y solicita al juez que rastree posibles pruebas, como las cartas de recomendación firmadas por la esposa del presidente y todos los expedientes de las adjudicaciones que beneficiaron al empresario, así como que lleve a cabo otra serie de diligencias, entre ellas, la comparecencia de testigos.

Aunque nació en Bilbao, sus orígenes son leoneses, ya que se crió en León, concretamente en Valderas, donde pasó los veranos de su infancia junto a sus amigos hasta los 16 años. "Era una niña muy sociable y muy guapa", dicen de ella en ese pueblo leonés, donde consideran que está muy "incómoda" con su forzado protagonismo porque ella prefiere un perfil "discreto y poco mediático".

"Llamaba la atención porque era rubia y venía de la capital"

El padre de Begoña, del que se algo se ha escrito por sus saunas, es de Gordoncillo y su madre de la citada localidad de Valderas situada a unos 60 kilómetros de la capital. Proceden ambos de familia de pastores y agricultores. Su prima Feli Rodríguez recuerda en la prensa local aquellas tardes estivales, donde ambas disfrutaban de las vacaciones con su pandilla. "Begoña y yo vivíamos al lado. Nuestras casas estaban pegando. Me acuerdo de estar juntas desde que nos levantábamos hasta que nos acostábamos. La casa de la familia era muy grande para poder entrar todos y compartimos muchas aventuras", relata su prima en el Diario de León.

Disfrutaba montando en bicicleta, con las muñecas y yendo al cine. Begoña Gómez mantiene buena relación con sus amistades y su familia leonesa, y allí se acuerdan de ella y la ven ahora con buenos ojos: "Llamaba la atención porque era rubia y venía de la capital y solía traer ropa muy 'estilosa' y muy moderna. Siempre llevaba el pelo recogido en una trenza", dice su prima.

Casada desde 2006 con Pedro Sánchez, con quien vive desde muchos años atrás, Begoña Gómez se licenció en Marketing por la ESIC de Madrid, y tiene un máster en Administración de Empresas. Es directora de un máster en la Universidad Complutense sobre Transformación Social Competitiva. La polémica cátedra le ha servido para fomentar sus relaciones con distintas empresas, asunto que ahora ha sido judicializado después de semanas de debates y comparecencias. La 'primera dama' del PSOE dice ser una "apasionada de la sostenibilidad" y ha colaborado con organizaciones como Oxfam Intermón o Amnistía Internacional. También fue directora de consultoría en externalización comercial del grupo Inmark hasta su mudanza a Moncloa, en 2018. Justo después de llegar a Moncloa fue nombrada directora del 'Africa Center' del Instituto de Empresa. Un puesto que abandonó en 2022 después de cuatro años.

En su último libro, Pedro Sánchez habla, aunque no mucho, de su vida familiar, es decir, de su mujer y sus dos hijas, Carlota y Ainhoa. Tierra firme, publicado cuatro años después de Manual de resistencia (Península), incluye el relato que el presidente hace de su matrimonio o el de la educación de sus hijas. "Sabemos que podemos amar sin complejos a nuestros hijos e hijas, y expresar esos sentimientos sin ser tachados de blandengues más que por gente muy carca", dice el líder socialista. "A los hombres de hoy, el feminismo nos ha dado acceso a ese universo de los afectos y a compartir con nuestros hijos y nuestras parejas momentos especiales. Con Begoña comparto la afición por el deporte, nos gusta salir a montar en bici juntos, dar un paseo por el campo. Ambos somos aficionados a leer y nos gusta conversar sobre nuestras lecturas", describe.

Un día ideal para Pedro Sánchez junto a Begoña Gómez

"Los viajes me obligan a ausentarme de casa, pero hay un pequeño ritual familiar que intento respetar, no importa en qué parte del mundo me encuentre: cada mañana a través de nuestro grupo de WhatsApp, les envío un enlace a mis hijas. Puede ser una noticia de ciencia o de cultura o una canción que he escuchado, el último tema de un cantante que nos gusta a todos o del grupo que acabo de descubrir", rezan las páginas que hablan de este asunto.

Para el marido de Begoña Gómez, un día día ideal consiste en levantarse tarde, "hacer algo de ejercicio con mi mujer y comer con mi familia una paella, una fabada, un salmorejo", escribe. "Todos los domingos almorzamos en familia, no soy muy original en eso", explica.

En 2015 Sánchez le dijo a Bertín Osborne en el programa En la tuya en la mía que en su juventud era muy "ligón", y que usaba su "labia" porque bailar se le daba "muy mal". También admitió que era "un poco bala". Hasta que con 31 años (hace 21 años) conoció a Begoña Gómez: "No sabes la tabarra que le di, tuve que empeñarme mucho, me lo puso muy difícil", declaró. Se instaló en casa de ella en La Latina y años después le pidió matrimonio en un restaurante. Se casaron en 2016 en una ceremonia civil oficiada por Trinidad Jiménez.

Ya habían tenido a su hija Ainhoa y lo celebraron de manera íntima, aunque después lo celebraron con familiares y amigos en el Hipódromo de la Zarzuela. Antes de Moncloa vivían en un chalet de Pozuelo de Alarcón, adonde previsiblemente regresarán cuando Sánchez deje la presidencia.

Begoña Gómez le dijo una vez a Susanna Griso que su marido "es muy romántico" y le escribía cartas de amor: "Sí, yo todo lo guardo. Tengo un baúl de madera. (Pedro) es muy romántico. Tiene muchos detalles. Incluso cuando te ve un poco agobiada por el trabajo y demás te propone salir a cenar o te prepara un momento especial", dijo. También explicó que no es celosa y que lleva "muy bien" el protagonismo de su marido: "Al principio, cuando no me conocían y asistía a algún acto, se arremolinaban igual las mujeres alrededor y de repente había alguna que decía, 'ten cuidado, que está ahí su mujer'. No soy celosa, para nada".

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