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Delgado, demacrado y lloroso: el último avistamiento del torero Juan Ortega en Almería

Sevilla, Guadalajara, Madrid... El diestro más famoso de las últimas semanas juega al despiste desde que plantara a su novia prácticamente en el altar y se esconde de la prensa con la misma maestría que torea un miura. El último avistamiento de Juan Ortega fue el pasado fin de semana en Almería, donde fue reconocido en una iglesia por los miembros de una conocida cofradía.

Fue en la iglesia de San Pedro. Juan Ortega acudió como un feligrés más a la misa del sábado: "Estaba muy demacrado y muy delgado", ha dicho Marisa Martín Blázquez en TardeAr. Trató de pasar desapercibido, rezó y comulgó de rodillas, algo que llamó la atención de los presentes. El diestro es un hombre profundamente religioso. De hecho, otros testigos lo situaron hace días en Madrid, llorando en el interior de una iglesia en el barrio de Malasaña.

El entorno del torero asegura que lo está pasando realmente mal aunque no se arrepiente. "Está seguro de la decisión que ha tomado y sabe que no lo hizo bien, pero es lo que tenía que hacer". Añaden, además, que la relación con Carmen Otte fallaba desde hacía tiempo: "Su decisión es más sencilla de lo que se cree y tiene que ver con la coherencia, nada más", ha dicho este lunes su amigo Juan del Val.

La novia, por su parte, continúa en Sevilla, arropada por sus padres y su hermana, que recogieron hace días los enseres personales de Carmen del piso que compartía con Juan Ortega. "No deja de llorar, se siente humillada y apenas sale del dormitorio", comentan.

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