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Muere Concha Velasco, el comunicado de sus hijos: "Somos unos afortunados por haber gozado de la mejor madre del mundo"

La actriz Concha Velasco ha muerto este sábado a los 84 años. La salud de La chica Yeyé había empeorado en los últimos meses. La vallisoletana residía en la clínica de mayores Orpea Punta Galea, en Las Rozas (Madrid) debido a los graves problemas de movilidad que sufría y artrosis, entre otros.

El comunicado firmado por sus hijos y remitido a este digital dice así:

Comunicado a los medios de comunicación, con enorme gratitud y pesar: "Lamentamos informar de que nuestra madre, Concha Velasco, ha fallecido hoy sábado 2 a las 02:00 en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, habiendo recibido los Santos Sacramentos, a consecuencia de una complicación en su enfermedad".

"No tenemos más que palabras de agradecimiento para el personal del hospital, y el de las residencias Santa Matilde y Orpea Punta Galea que tan bien han cuidado de ella en estos difíciles tiempos".

"Somos unos afortunados por haber gozado de la mejor madre del mundo y por recibir el cariño de tantos españoles que la quieren y la admiran. Gracias a todos".

"Rogamos una oración por el descanso eterno de su alma. Nuestra familia también se lo agradecerá".

Sus hijos, Manuel y Paco.

Concha necesitaba desde hace al menos un año atención y cuidado las 24 horas; por ello sus hijos optaron por trasladarla a la residencia Santa Matilde para que estuviera atendida y tuviera las adaptaciones necesarias ante su reducida movilidad. Pero, como informamos desde este digital en primicia, meses después la trasladaron a Las Rozas, a una residencia más alejada y con espacios verdes para poder disfrutar al aire libre.

Dejó los escenarios en 2021

Concha Velasco abandonó los escenarios en septiembre de 2021 por los motivos de salud. "Gracias por estos aplausos tan cariñosos. Hoy ha sido la última representación que voy a hacer en el teatro. Mis hijos quieren que deje de trabajar en el teatro, sobre todo que no haga giras, así que será la última vez que me vean", se despidió en el escenario del Teatro Calderón de Valladolid, ciudad que la vio nacer. Era la última representación de La habitación de María, escrita por su hijo Manuel Velasco, y dirigida por José Carlos Plaza.

Tuvo una carrera muy dilatada y brillante que la Academia de Cine reconoció en 2012 entregándole el Goya de Honor. Asimismo, estuvo nominada en 1989 a mejor interpretación femenina de reparto con Esquilache, y en 1996 a mejor interpretación protagonista con Más allá del jardín. En 2014 fue declarada miembro de honor de la Academia de las Artes Escénicas de España y recibió el Premio Nacional de Teatro el 23 de noviembre de 2016.

La niña que quería ser artista, las piernas de España, la 'chica yeyé' y abuela cañón cumplió el pasado miércoles 29 de noviembre, 84 otoños. Luchadora nata, batió el cobre en el escenario y en la vida. Concha Velasco fue una de las mujeres más populares y queridas de la historia del espectáculo en España.

Hace algo más de cuatro años anunció que se iba a retirar de los escenarios, cuando acabara la gira de su última obra, El funeral, escrita y dirigida por su hijo Manuel, pero retrasó su marcha hasta que literalmente no pudo más. Con más de seis décadas de carrera profesional, 130 películas, infinidad de obras de teatro y apariciones en televisión (inolvidable su paso por Cine de barrio en TVE), esta vallisoletana querida por todos, formará para siempre parte de nuestras vidas. De las burbujas del éxito a las cornadas de Hacienda, pasando por sus (des)amores, su biografía ha ocupado las principales portadas de nuestro país durante medio siglo.

"Siempre cumplo los años en el escenario, siempre me toca en Barcelona, que me encanta, porque además hablo muy bien catalán, pero los 80 me gustaría cumplirlos en mi casa, viéndote a ti por ejemplo, en mi cama", confesaba poco antes de cumplir los 80.

"Tengo una casa nueva de 90 metros en San Chinarro, en la misma urbanización que mis hijos, con una tele enorme y que la he convertido en un camerino, que es donde me gusta a mi estar. He vendido mi otra casa para pagar Hacienda porque creía que era la mejor solución para acabar con mi deuda, vivir tranquila y seguir con mi trabajo. También he vendido mis cuadros, mis joyas...", dijo antes de ser trasladada a una residencia y luego a otra. Precisamente hablando sobre su casa, Concha Velasco contó que era "la decimoquinta vez que me he cambiado de vivienda". Lugo cambió de residencia una vez hasta la última en la que estuvo.

La Chiti para los amigos

Tenía 15 años cuando la Chiti, como le llaman sus amigos, se plantó del brazo de su madre en casa de Celia Gámez y le enseñó las piernas hasta las ligas. De allí salió con un contrato como chica de conjunto. Con la compañía de Celia Gámez se recorrió toda España bailando y haciendo coros, pero la chica aspiraba a más. Había aprendido a bailar con la Sección Femenina y luego estudió danza clásica en el Conservatorio. De hecho, antes de trabajar con Celia Gámez ya había bailado en la compañía de Manolo Caracol como artista flamenca. Bailar sabía y la interpretación la fue aprendiendo sobre las tablas porque ella siempre se definió como una actriz de tripas y no de método.

Concha nació en Valladolid en 1939. "Mi padre era militar franquista y guapísimo y mi madre era una maestra republicana. Esa mezcla ha quedado genéticamente en mí", declaraba la artista. Pero además de guapa, Concha tiene un don para la interpretación, reconocido por sus propios compañeros. "Está dotada de forma impresionante de la facultad de transmitir cosas, como otros lo están para jugar al tenis", dice de ella su querido José Sacristán, destrozado tras conocer su e adiós de su compañera en Yo me bajo en la próxima....

La actriz decía que la mejor escuela para la interpretación es la vida, que el intérprete debe de ser como una esponja que lo absorba todo. Concha Velasco contaba una anécdota de sus quince años: "Mi profesor de ballet de entonces me anunció que nunca podría bailar la muerte del cisne hasta que no tuviera 30 años por lo menos, hasta que no hubiera amado, tenido hijos y sufrido amarguras y alegrías. Con el paso del tiempo he comprobado que mi profesor tenía razón".

Debutó en el cine en 1954 con La reina mora, pero la popularidad le llego en 1958 con la película Las chicas de la Cruz Roja, donde hacía de postulanta. Allí conoció al actor Tony Leblanc y con él rodaría hasta seis películas. Títulos como El día de los enamorados, Los tramposos o Amor bajo cero. En 1965 rodó Historias de la radio, donde cantaba una canción que la dejaría marcada para toda la vida: Una chica yeyé. Esa canción tuvo tanto éxito que Velasco inició una carrera como cantante y llegó a grabar hasta ocho discos.

Curiosamente, su madre le había recomendado un tiempo antes que ni se le ocurriera cantar. "Hija mía, procura cantar lo menos posible –contaba la actriz-, pero cuando José Luis Sáenz Heredia, que por entonces era mi novio, pensó en dirigir La verbena de la paloma, me hizo una prueba y allí canto divinamente, para qué nos vamos a engañar". Y en esa faceta como cantante actuó con Manolo Escobar en varias películas que tuvieron mucho éxito, a finales de los años 60 y principios de los 70. "Las películas con Manolo Escobar fueron estupendas" –recuerda Concha-. En la primera, Pero En qué país vivimos le di el tortazo más grande que se le puede dar a un actor en el cine".

En los años 70 llegó la etapa del destape y Concha no se quedó atrás, aunque se apuntó tímidamente, con películas como Mi mujer es muy decente dentro de lo que cabe o Yo soy fulana de tal. Fue portada dos veces de la revista Interviú. Una, vestida con lentejuelas en el décimo aniversario de la revista, y la otra haciendo topless, bajo el epígrafe Españolas de lujo. También apareció desnuda en una ocasión en la portada de Fotogramas bajo el título: El destape mental de Concha Velasco. Y tuvo presencia en el cine de la Transición con Las largas vacaciones del 36, Tormento o Pim, pam, pum, fuego, dirigida por Pedro Olea (uno de sus realizadores favoritos).

Entre sus directores más habituales están además Pedro Lazaga, Mariano Ozores y José Luis Sáez de Heredia, quien la dirigió en doce películas. "Ha sido uno de los grandes directores de este país con el que he tenido la suerte de hacer películas estupendas". En 1999 pudo cumplir su sueño de trabajar con Luis García Berlanga en París Tombuctú. "Mis dos grandes amores platónicos fueron Berlanga y Sean Connery", confesó años después la actriz.

Una rompecorazones con el corazón roto

Siempre se ha dicho de ella que ha ido una rompecorazones (mantuvo largas relaciones sentimentales con el director José Luis Sáenz de Heredia y con el actor Juan Diego). Es más, para su gusto, el actor español que mejor besaba (y ha besado a muchos) era Fernando Fernán Gómez. Llegó a confesar que le hubiera gustado tener algo con él, "pero se cruzó Emma Cohen...".

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Pero cuando publicó sus memorias en 2001, no quiso hablar de ellos. "No quiero hablar de la gente a la que he querido porque el hombre más importante de mi vida, el hombre al que he amado se llama Paco Marsó", decía al presentar su libro. Con el productor Paco Marsó estuvo casada 28 años (de 1977 a 2005) y con él tuvo a su hijo Paco y su marido adoptó al hijo que Concha había tenido de soltera, Manuel y del que tardó años en revelar quién fue su padre biológico: el director de fotografía Fernando Arribas, fallecido el pasado 24 de enero de 2021 a los 80 años.

Fue un matrimonio feliz durante una época, pero también convulso y en el que Concha soportó muchas infidelidades. Finalmente se divorciaron en 2005 y Marsó falleció cinco años después. Además de infiel, Marsó era un ludópata que perdía fortunas en el juego y Concha trabajó duro para hacerse cargo de sus deudas. En 2012, tuvo que sacar 50.000 euros de su plan de pensiones para no perder su casa por las deudas de Paco Marsó.

Según se publicó entonces, sólo guardaba 6.000 euros para su funeral. "El público es el único amante que no me engaña y me permite vivir con dignidad", reconocía la actriz en una entrevista: "He tenido una vida, no ajetreada, equivocada, me he enamorado mucho, sin preguntar. Por eso digo que el único amante que no me ha defraudado nunca es el espectador".

Ahora, a sus 84 años recién cumplidos, su gran alegría era su nieto Samuel y sus dos hijos, y ha muerto con ellos cogidos de sus manos. Ellos eran su familia y lo que más quiso. Concha se deshacía en lágrimas en 2018, cuando su hijo Paco tuvo que ser ingresado en el hospital. "Ha estado grave. Casi se nos va al otro mundo", revelaba días después.

Aseguraba Concha que su mayor virtud era la disciplina y su mayor defecto, los celos y la impaciencia. El pluriempleo siempre fue una constante en su vida. La actriz no paró mientras física e intelectualmente su cuerpo se lo permitió. Alternó cine, teatro y televisión. "He tenido siempre la cabeza muy bien puesta y he hecho siempre lo que debía con arreglo a mi edad, a mi experiencia y a mi preparación", argumenta Concha. En televisión ha participado en infinidad de series y programas, desde los míticos Estudio 1 a series más recientes como Gran Hotel o Las chicas del cable.

Pero la que nadie olvidará por el papelazo que hizo, es Teresa de Jesús, que según ella misma desveló, llegó a verse en El Vaticano. "El Papa vio la serie y me regaló un crucifijo bendecido por él". De convicciones religiosas, la actriz se santiguaba antes de salir al escenario. "Ahora mismo es de rebeldes, lo más revolucionario que se puede hacer y siempre me ha gustado ir a contracorriente", explicaba.

También trabajo mucho en el teatro y más si cabe en los últimos años. Yo me bajo en la próxima. ¿Y usted?, primera obra teatral de Adolfo Marsillach y escrita para ella, Filomena Marturano, Reina Juana, Hécuba. Fue una de las pioneras del teatro musical en España gracias a obras como Mamá, quiero ser artista, Carmen, Carmen o Mata Hari. Cuando le preguntaban por sus trabajos favoritos en televisión, cine y teatro, ella citaba a estos tres: "Si tuviera que dejar un recuerdo a mis hijos de su madre como actriz, diría Santa Teresa en televisión, Mas allá del jardín en cine y Reina Juana en teatro".

Mas allá del jardín, dirigida por Pedro Olea en 1996, le valió su segunda nominación a los premios Goya, tras la conseguida en 1990 por Esquilache. Y el Goya lo ganaría finalmente el 2013, no por una película sino por toda su carrera. Un Goya de Honor que le entregó su sobrina, la actriz Manuela Velasco. A la hora de la recogida del premio, con cierta sorna y después de agradecer el premio a la Academia, dijo: "Por fin tengo entre mis manos un Goya". Un premio que guarda en su casa junto a otros muchos que ha obtenido a lo largo de su carrera, como el Premio Nacional de Teatro, Medalla al Mérito del Trabajo, Medalla de Oro de las Bellas Artes, el Premio Max de Honor...

Y además de todo eso, publicó dos libros de memorias: Diario de una actriz, escrito por Andrés Arconada, y El éxito se paga. Y aunque cuesta imaginarla en la cocina, ha publicado su propio libro de recetas caseras. Enseñaba a hacer platos como los fideos a lo Víctor Manuel, el lomo de cerdo a lo Tina Sainz o los huevos a la Velasco. Y para conseguir dinero, a lo largo de su carrera ha anunciado desde compresas para las pérdidas de orina hasta platos de ducha que no resbalan, pasando por planchas, fajas e incluso hizo un spot para las fuerzas armadas con motivo del 12 de octubre.

Ella también sufrió acoso

La actriz dejó atónito a todo el mundo atónito al confesar que ella también había sufrido acoso sexual durante su carrera profesional. El primer intento fue en una coproducción hispanomexicana en la que el productor Cesáreo González, intentó besarla. "Yo le separé", comentó en el programa y acto seguido el directivo le dijo "¿se aprueba el proyecto? a lo que contesté con un no, señor". Tras este episodio subió a la habitación de hotel en la que la esperaba su madre, a la que le contó lo sucedido. Pese a rechazar al productor, Concha relató que "al día siguiente me contrató en exclusiva durante todo mi vida". Con él tuvo un trato casi familiar y llegó a viajar con su esposa.

La actriz fallecida este 2 de diciembre confesó otra experiencia de este tipo mucho más desagradable que vivió con el jefe de producción de ese mismo largometraje. "Cuando fui a firmar el contrato me dio contra la puerta, intentó darme un beso. Entonces le di con la rodilla en sus partes y le crucé la cara", contó en plató. Tras este encontronazo Cocha siguió contando que "él pensó que iba a contarlo, pero no era el momento de hacerlo, ni ahora voy a decir su nombre. Cuento lo que pasó porque viene bien decir que hay mucha gente que acosa a las mujeres".

Superó un cáncer linfático y ha tenido dos infartos

En 2014 se le diagnosticó un cáncer linfático y tuvo que recibir quimioterapia. Estuvo retirada casi un año y finalmente lo superó y volvió con nuevas fuerzas al escenario. "Con esto yo no contaba. Pero hay que ser optimista, y yo lo soy: voy a luchar con todas mis fuerzas. Voy a plantarle cara a la enfermedad", dijo entonces. Recuperada de su dolencia regresó al trabajo para seguir sumando éxitos. Pero es que la actriz con una mala salud de hierro también llegó a superar dos infartos. "En mi bolso nunca falta la cafinitrina. Hubo un momento que no había en las farmacias, pero recurría a Alfredo Pérez Rubalcaba (el político del PSOE ya fallecido), que siempre lo tomaba y éramos muy amigos".

Hace años sufrió una neumonía por la que tuvo que estar hospitalizada y suspender temporalmente la obra de teatro que representa. Con el buen humor que le caracteriza, comentó a su regreso: "Como soy una estrella no iba a tener un catarro, sino una neumonía. ¡Era la niña del Exorcista!".

En el verano de 2021 la salud de la artista se deterioró drásticamente y el 15 de septiembre de 2021, con 81 años, se retiró definitivamente de los escenarios con una última representación en el Teatro Bretón de los Herreros de La Rioja. En marzo de 2022 su hijo Manuel anunció ante los medios de comunicación que su madre se encontraba ingresada en una residencia para que estuviese atendida durante las 24 horas del día. En diciembre de ese mismo año tuvo que ser ingresada en el hospital, con problemas de aparato digestivo, hígado y artritis. Este 2 de diciembre sus hijos confirmaban que la actriz fallecía "a consecuencia de una complicación en su enfermedad". Descanse en paz.

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