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Bárbara Rey desvela la conversación que tuvo con su hijo tras su incendiaria entrevista en televisión: "No sabes dónde te has metido"

Bárbara Rey vive un golpe tras otro. A la muerte de su hermano, al que dio su último adiós este fin de semana, se suma la entrevista que Ángel Cristo Jr, ofreció el pasado viernes en televisión. Su primogénito, que siempre se había mantenido al margen de los medios de comunicación, se despachó a gusto contra la exvedette, que este lunes ha hablado sobre dicha traición en Antena 3.

La actriz ha desvelado que, tras conocer que su hijo con Ángel Cristo iba a dar una entrevista contra ella, habló con él para advertirle de las consecuencias que tendría exponerse mediáticamente de esa manera. "No sabes dónde te has metido, que Dios te proteja y te ayude", le advirtió.

En conversación con Susanna Griso, Rey ha reconocido que, aunque le gustaría, no va a poder ayudar a su hijo de los efectos de su entrevista. "Hay cosas que uno ya no puede hacer y no están a mi alcance, él no tiene ni idea de dónde ha entrado ni en el lugar que ha entrado", expresado.

"Yo estoy tan acostumbrada a que me machaquen, y muchas veces sin haber hecho nada... pero mi hijo es mi hijo y lo seguirá siendo hasta después de haberme ido de este mundo", ha añadido la de Totana, que siente "mucho dolor" porque sabe "que le van a hacer daño": "Ese es el dolor más grande que tengo, y el de que mi hija sufra por mí".

"Tengo miedo porque cuando van a por alguien van sin piedad y no van a tener en cuenta la fragilidad de mi hijo", ha apuntado Rey, que en anteriores declaraciones ya aseguró que no pensaba hablar mal de su hijo públicamente. Según se dijo la pasada semana, Ángel concedió esta entrevista porque necesitaba dinero para pagar la pensión de su hijo. Asimismo, ni su hermana ni su madre apoyan esta decisión.

El primogénito del domador y la exvedette contó, entre otras cosas, que sus padres le pusieron Ordifal en el biberón para que no llorara cuando era un bebé: "Yo nací con una hernia y lloraba mucho y no dormía. Ella me contó que me ponía Orfidal en el biberón para que me callara. Mi madre me ha medicado toda la vida porque si había un problema, como ella no sabía de dónde venía, lo solucionaba así. El problema era yo, no que ella no estuviera o que yo la echara de menos. Que sí traía dinero a casa, pero eso no es ser madre". Y añadió: "Ninguno de los dos estaba capacitado para educar y cuidar a dos niños".

También recordó "el infierno" que era vivir en la mansión familiar de la Moraleja, mientras su hermana "no se enteraba de nada" porque estaba "todo el día drogada". "En La Moraleja, una vez tuvieron una pelea muy fuerte durante una comida y mi padre rompió una botella de vino contra la mesa y se clavó todos los cristales en la mano. Arrastraba a mi madre por las escaleras, la agarraba, tiraba su ropa a la calle, 'Te voy a matar, puta' es todo lo que recuerdo de mi infancia. La niñera, Ana, nos llevaba a una habitación para protegernos", recordó. "Al principio tenía miedo de que mi padre matara a mi madre, en una ocasión la persiguió por la casa con una pistola para matarla, le disparó y la bala quedó incrustada en un mueble".

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