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Las hijas de Jesús Quintero hablan de El loco de la colina: "Fue un padre ausente"

La emblemática sede del bicentenario Ateneo de Madrid fue el escenario escogido por la editorial Planeta para presentar al final de la calurosa tarde de este miércoles el libro Memoria del silencio: el mundo desde la colina, que homenajea a Jesús Quintero cuando faltan apenas cuatro días para el primer aniversario de su muerte, el 3 de octubre de 2022.

En la platea esperaban al inicio del acto Isabel Gemio, de verde y cariñosísima con las hijas del 'Loco'; Pedro Ruiz, en capilla antes de resetear La noche abierta con la RTVE de sus odiados socialistas; el productor José Manuel Lorenzo, que no pierde un ápice de dandy con el paso del tiempo; o Vicky Martín Berrocal, imponente y recién estrenada como podcaster.

Sobre las tablas esperaban Andrea y Lola Quintero, hijas del homenajeado y autoras del epílogo de un libro cosido a base de refritos de entrevistas, reflexiones de programas añejos y cartas de amigos como Raúl del Pozo o una de las exmujeres del 'Rey del silencio', la periodista Joana Bonet, también presente en el acto.

Las hijas de Jesús Quintero el pasado 5 de octubre, durante el funeral de su padre en Huelva

Y al fin llegó el presentador del evento, Jordi Évole, eterna imagen de despistado / desaliñado, que nada más subirse a las tablas ironizó sobre la presencia de Felipe González y Alfonso Guerra en el mismo escenario unos días atrás, o sobre los dardos que ha recibido por entrevistar, "blanquear" le escupían, a Josu Ternera en un documental recién estrenado en el Zinemaldia donostiarra, No me llame Ternera.

Évole, para empezar, negó que fuese el último entrevistador de Quintero, el verdadero fue Jesús Fernández Úbeda, que contó las interioridades del cortejo al 'Loco' en el tramo final de la presentación del libro.

La estrella de laSexta, con su ironía habitual, preguntó a Andrea y Lola sobre el Quintero más mundano, sobre el Quintero padre de familia. Y ellas explicaron que fue "un padre ausente" y muy pintoresco.

Lola desveló que cuando era pequeña le daba vergüenza pasear en Sevilla por Quintero, camisa abierta y sombrero en ristre, que además conducía un Hummer customizado y, al no confiar en las tarjetas de crédito, llevaba un fajo de billetes en el bolsillo que de vez en cuando se le caían.

Quintero, retratado como "genio", "generoso", "mal empresario" y algo "machista", recibió un precioso homenaje de sus hijas, que leyeron las cartas de amor con las que se cierra este libro que contribuye a restaurar al mítico entrevistador tantas veces manchado en los últimos años.

Manchas

Las principales manchas 'quinterianas' tienen que ver con los audios que se destaparon cuando la UDEF seguía los pasos de Luis Pineda, líder de Ausbanc y posteriormente encarcelado. En 2014, el 'Loco' le suplicaba vía telefónica: "¡Me van a ejecutar en Cádiz, me van a ejecutar en Huelva, por favor Luis, arregla esto ya, por favor te lo pido! (...) Pero no digas semana ni semana, ni no semana… la impresión que tengo, Luis, es que quieren acabar conmigo, me van a ejecutar, a partir de ahora pago 9.000 euros todos los meses".

Pineda se puso entonces en contacto con La Caixa: "Jaume, una sociedad de Jesús Quintero en la que yo tendría control -o la persona que yo designe de mi confianza- te solicitaría un patrocinio por importe total de 1.200.000 euros distribuido en 120.000 por programa con oportunidad de que si en el quinto no se cumplen los pronósticos, pueda anularse el patrocinio de los cinco últimos. Con este dinero Jesús vuelve al ruedo, con ilusión, ambición y medios suficientes para tener éxito".

"Yo me encargo de que exista control, organización y método de manera que el dinero se gaste correctamente y lo que genere e incluso parte del mismo sirva para ir atendiendo obligaciones de pago contraídas por los préstamos con garantía hipotecaria que La Caixa le concedió en su día", explicaba.

Pineda le ayudó, pero Quintero no le creyó y acabó amenazándole con contarle a Carlos Herrera, El Mundo y FACUA que Ausbanc compraba a un directivo de Canal Sur a través de facturas falsas pagadas al restaurante de la hija del miembro de la cúpula de la autonómica andaluza.

Pineda se enteró y enfadó, tal y como le contó a un tercero: "Acojonante, acojonante. Hombre, es un mierda, es un mierda. Entonces, hay que tener una reunión con testigos y decirle: pero vamos a ver a ti quién te ha dicho que yo tengo que pagar tus deudas, explícamelo, quién te ha dicho a ti que yo tengo que pagarlas, ¿por qué? A cuento de qué. Si el que me debe dinero eres tú, ¿no?".

Más veniales son sus pecados con el guionista Jesús Salvago, que destapó el secreto de su mejor recurso: "A veces son un silencio de no saber qué decir cuando alguien te ha dicho lo que te acaba de decir. El silencio lo hemos estudiado".

"El silencio de un arma, es un arma muy importante, porque si tú le haces una pregunta a alguien y esa persona se queda callada, inmediatamente sales con otra pregunta. La cagas, porque tienes que presionar para que esa persona, al quedarse callado, se vea obligado a decir lo que no quiere decir", añadía.

Quintero y la salud mental

Évole destacó ayer que Quintero fue un vanguardista al contar en público sus problemas con la estigmatizada salud mental. El 'Loco' contó que cayó una depresión cuando ejercía de periodista al uso: "Estaba cansado de ser el locutor loro y me decanté por buscar la originalidad, el sentido crítico, la independencia, la belleza, la cultura…transmitir verdad. Y eso significa transmitir según mi estado anímico. Unas veces la locura y otras veces la deriva".

"He vivido en pensiones con pulgas y en hoteles de 5 estrellas y la vida me ha llevado a la colina, a recorrer España en una roulotte llena de libros de viaje y de sartenes, a manicomios, a conventos, a prostíbulos y a las cárceles. A entrevistar a 80 presos en 40 cárceles, incluso a entrevistar a La Pasionaria y al general Líster", aseguró el onubense.

Que nunca se jubiló y hasta sus últimos tiempos anduvo por detrás del Papa Francisco, al que quiso entrevistar. Pero no lo logró mientras la industria audiovisual le daba la espalda y él se enfadaba por la tónica del sector.

Por eso denunciaba que "hoy en día todo es copiado. Ahora todo está lleno de mediocridad, de estupidez, de nadería, diciendo estupideces y haciendo todas las estupideces que se suelen hacer cuando no hay nada importante que decir. Lo que nos salva de la mediocridad, de la rutina, de la miseria, son momentos; momentos de creatividad, de entrega, de heroísmo, de pasión, de emoción, de lucha, de felicidad".

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