Famosos

Sonsoles Ónega o cómo gestionar eso de hablar de romances ajenos pero no del suyo

Sonsoles Ónega (Madrid, 1977) resiste bien, al menos de momento, la embestida de Ana Rosa Quintana. Su antigua jefa chupa rueda, hasta ahora pierde la batalla de la audiencia, y eso tiene a la hija de Fernando Ónega contenta, aunque admite que queda mucha guerra, y está nerviosa (taquicárdica, dijo este miércoles).

Además, en lo personal su sonrisa confirma la exclusiva adelantada el pasado 9 de septiembre en Informalia: sale con un señor que le da brillo a su preciosa mirada. La revista Diez Minutos refrendaba en su portada la existencia del romance, y en el número de este miércoles retrata al afortunado galán durante la escapada que la periodista y el financiero se regalaron, con el Parador de Baiona como testigo antes y "después del amor", tres palabras que Sonsoles adora y que usó para titular su última novela.

Además del parador, fueron testigos de este viaje fotógrafos de la agencia de su compañera Paloma García-Pelayo, que tomaron buena nota de la primicia publicada por Informalia días atrás, e hicieron bien su trabajo, que aplaudimos, aunque no nos han agradecido en el texto tan útil y lucrativa información.

No quisimos desde este portal poner negro sobre blanco el nombre y otros datos de Juan, el novio del que no se habla en Antena 3 (al menos de momento). Pero ahora que una revista lo publica podemos añadir que Sonsoles y el economista están en esos momentos en modo tortilitos, de mariposas en el estómago, de ésas que obligan a contar las horas que faltan para volverse a encontrar. Sonsoles no exhibe su pasión pero tampoco se esconde. Tanto es así que una semana antes de escaparse a Galicia, la presentadora se llevó a su novio a Vitoria, donde recogió un merecido premio en el marco del festival televisivo que cada año se celebra en la capital alavesa a principios de septiembre.

El financiero, con el que sale desde hace unos meses, tal y como contamos hace dos semanas, estuvo con total naturalidad junto a Sonsoles, que anduvo la mayor parte del tiempo rodeada de cámaras y periodistas.

El tema tiene morbo (periodístico) añadido porque, como decíamos, Sonsoles prefiere que en su programa no se hable de su propio romance, pero públicamente tampoco puede incomodarse porque ella misma tiene una buena parte de su espacio dedicada al cotilleo, y hasta una tertulia donde se habla de los amores y desamores de personajes famosos (como ella). Sonsoles asume que va en su magnífica nómina ser famosa. Más divertida aún es esta paradoja de Omertá si tenemos en cuenta que en esa mesa de corazón Sonsoles tiene a una periodista de la agencia que la pilló y a otro de la revista que lo publicó.

El miércoles, en un acto benéfico, la presentadora de Y ahora Sonsoles habló de su programa y de la guerra con Ana Rosa: "La competición es una carrera de fondo. Está siendo muy taquicárdico todo. Como experta en comunicación puedo decir que empezamos una carrera muy exigente, con una fragmentación de la audiencia que se seguirá repartiendo en las tardes", dijo.

Pero Sonsoles, cuyo pudor eleva aún más su simpatía natural, prefiere ser entrevistadora a entrevistada; prefiere dar noticias a ser ella la noticia. Y lo comprendemos. Incluso cuando pasa por el aro y por razones solidarias o profesionales se somete al foco siendo ella el objetivo y no tiene más remedio que enfrentarse a preguntas, le gusta más hablar de sus libros que de sus amores. De libros nos encantaría saber si la escritora lee en la cama últimamente; también nos encantaría preguntarle cuál de sus tres obras es la favorita de su amiga la reina Letizia.

En 2004 publicó la novela corta Calle Habana, esquina Obispo. Después llegó Donde Dios no estuvo, sobre el 11-M. Pero su éxito es Después del amor. Han pasado seis años desde que sacó esta novela, ambientada en la España de la II República, pero creemos que está con la siguiente, aunque vaya lenta. Tengamos en cuenta que Sonsoles además de novio tiene dos hijos y mucho trabajo. Y por supuesto ella se escribe sus novelas.

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