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La tormentosa relación de María Jiménez y Pepe Sancho: amor, tres bodas, una tragedia y malos tratos

La gran María Jiménez, fallecida este jueves en Sevilla a los 73 años, vivó una apasionada pero muy tormentosa relación con el amor de su vida, que fue el gran actor Pepe Sancho. Tanto se amaron a pesar de los malos tratos y las infidelidades del valenciano, que se casaron tres veces. De origen muy humilde, emigró, trabajó como asistenta, sufrió abusos, tuvo una hija con un ganadero que la dejó tirada, sufrió la tragedia de haber perdido a una hija, los maltratos y las infidelidades del hombre al que amó. Pero cantaba como las mejores, rebosaba humanidad y supo disfrutar cuando la vida le dio una tregua.



El de Pepe Sancho y María Jiménez fue uno de esos amores imposibles de destruir. La revolucionaria cantante soportó humillaciones, infidelidades y sobre todo palizas del actor, uno de los grandes galanes del cine español.

Pero María y Pepe, a finales de los años 70, se amaron locamente, se hicieron daño, se odiaron y se consolaron cuando sufrieron desgracias y tragedias como la muerte en accidente de carretera de Rocío, la hija de la cantante, con solo 17 años, en accidente de carretera.

"¿Te quieres casar conmigo?", preguntaba María Jiménez a Pepe Sancho durante un ensayo del espectáculo que representaba en el Florida Park. El actor respondió que sí. Llevaban menos de un año viéndose y saliendo en las noches de aquel Madrid de pantalones de campana y largas patillas, anterior a La Movida pero no tenían una relación oficial. "Nos íbamos viendo esporádicamente. Nos encontrábamos en algún lugar", tal y como contaba la propia cantante en sus memorias, tituladas Calla, canalla, escritas con la ayuda de María José Bosch.

"Después de ocho meses de noviazgo, María me propuso matrimonio y yo dije que bueno. Creo que, por entonces, yo no estaba enamorado, porque seis meses después supe que lo estaba", contaba Pepe Sancho, fallecido hace diez años.

Tras una primera cita en Casa Lucio, María se volvió loca de amor por Pepe: "Caí rendida. Me enamoré hasta el tuétano", decía. El actor que había interpretado el papel de El Estudiante junto a Sancho Gracias en Curro Jiménez era un guapo inmensamente popular. La serie que ahora repone TVE fue emitida por primera vez entre 1976 y 1978 y se convirtió en un fenómeno social, catapultando a la fama a sus protagonistas.

En plena Transición, el retrato de los bandoleros que combatían a los franceses y robaban a los ricos para dárselo todo a los pobres y hacer justicia, arrasaba. Aquellos Sancho Gracia, Álvaro de Luna, Paco Algora y el propio Pepe Sancho fueron como héroes nacionales que se echaban al monte a vivir extraordinarias aventuras.

Pepe interpretaba a El estudiante, un bandolero culto, cínico y atractivo pero también con ese punto golfo que le añadía aún más interés. Pepe Sancho había estado seis meses en la cárcel tras ser detenido cuando tenía 18 años por conducir sin carnet y en compañía de su novia, una menor, siendo denunciado por el padre de la chica que resultó ser un comandante americano de la base de Torrejón de Ardoz. Antes de casarse con María Jiménez ya se le conocía otra relación con la entonces famosísima presentadora Isabel Tenaille, y con la azafata del Un, dos, tres, Pilar Pérez Sanabria, con la que tuvo un hijo.

Pero Pepe Sancho también cayó rendido por la guapa María, cuyo erotismo le embrujó tanto como su voz descomunal, su estilo único y su voz rumbera y flamenca.

María procedía de una humilde familia del barrio de Triana, en Sevilla. Siendo una adolescente, pasó hambre y privaciones, y en los años 60 emigró a Suiza con una maleta prestada y atada con una cuerda para trabajar de criada: "Ahora se dice empleada de hogar, pero yo prefiero criada", matizaba ella en sus memorias.

Fue a parar a Barcelona, donde servía por 2.000 pesetas al mes y allí salía en su tarde libre con un con un chico sevillano. Se veían en una pensión de la calle Conde de Asalto (actual Nou de la Rambla), entonces llena de tablaos y locales de espectáculos. "Aquella era una pensión de mariquitas, donde cantaba todo el mundo. A la media hora de estar allí, me atreví a cantar una copla. Cuando me escucharon me dijeron: ¿Cómo vas a seguir limpiando con ese arte que tienes?".

María cambió a los 16 años su profesión de asistenta para ser artista y empezó a trabajar en tablaos y salas de Barcelona primero, para luego trasladarse a Madrid. Empezó a ganar algo de dinero y fue generosa con su familia: les compró una cocina de cuatro fuegos, de butano.

Se cambió su pelo moreno por una melena rubia y ya entonces fue víctima de abusos. "A mí también me follaron gratis", declaró años después. "Había que haberlo denunciado antes pero ya ha pasado el tiempo, ya ha caducado. Eso ha existido toda la vida y sigue existiendo", denunció décadas después.

María tuvo una hija de soltera, un escándalo para la época. En sus memorias, María cuenta que aunque se planteó abortar, en la camilla del médico sintió que quería tener a su bebé y así nació su hija Rocío, cuando ella contaba solo con 18 años. Un importante ganadero de reses bravas sevillano se desentendió de la niña. Años después, María sí abortó con otros embarazos no deseados. 

En 1976 grabó su primer disco, y la llamaban la "gitana ye-yé" o "la Pipa". Su calidad y su irrepetible estilo entre el flamenco y la sensualidad la catapultaron y su imagen rubia, cantando coplas con botas altas y minifaldas, enseñando piernas, gimiendo y casi susurrando, triunfaron y se hicieron un hueco más que merecido. Entonces llegaron la fama y la gloria.

Eran los tiempos de la Transición, el destape y de Rocío Jurado, otra diosa de aquella época. Por entonces, María Jiménez cantaba "Me muero, me muero, por desabrochar tus ropas modernas, por apaciguar mis ansias internas". Después llegó su gran éxito Se acabó, adelantado a su tiempo y dedicado a la emancipación femenina. Un crítico dijo de ella que cantaba con el coño, y a ella le encantó: "Hay gente que no hace nada con el coño. Yo por lo menos canto con él. Soy salvaje y visceral, tanto viviendo como cantando", decía.

Pepe Sancho

"Al lado de ese hombre sentí una atracción que me arrancaba de cuajo", dijo ella de Pepe Sancho al recordar el flechazo que cambió su vida. "Era una mujer diferente a las que había conocido hasta entonces. El mundo que ella me enseñó, antes de casarnos me pareció divertido: el Rocío, la feria de Sevilla, los caballos, las bodegas, el fino, los señoritos andaluces y, ¿por qué no? La abundancia. La abundancia en general, incluso en el amor", decía el actor fallecido en 2013.

Pepe Sancho, jugador empedernido, propuso a María jugarse a una moneda si se casaban en Manises, Valencia, la tierra del actor, o en Sevilla, la tierra de María. Ganó ella y el 1 de junio de 1980 consumaron su matrimonio.

El coche tardó hora media en llegar de la casa familiar de la novia, en la calle Betis número 3, a la iglesia de Santa Ana por culpa de las multitudes congregadas para ver a los contrayentes. Ya eran muy populares.

Ella quiso vestirse "de Sissi emperatriz" y él eligió un chaqué. La madrina fue nada menos que  Beatriz de Borbón, duquesa de Sevilla. Rocío, la hija que la cantante había tenido de soltera, que tenía entonces once años, llevó las arras, que por cierto se perdieron en el barullo de la ceremonia, con 3.500 invitados.

María había pedido a Pepe, y él accedió, que adoptase a su hija y le diese sus apellidos. Con la malograda Rocío, El Estudiante mantuvo siempre una relación de padre e hija. María quiso durante un tiempo extender el rumor de que el padre biológico de Rocío era el actor. En el programa Retrato en vivo, de TVE, presentado por Miguel de los Santos, lo contaba así: "Nos conocimos, tuvimos un pequeño romance, de eso nació una niña y al cabo de muchísimos años él no me reconocía a mí y yo a él tampoco hasta que fuimos sacando conclusiones. Tuve el reencuentro con el padre de mi hija y me casé con él". 

Pero al poco de casarse, los problemas inundaron la relación. La ludopatía de él, coqueteos con algunas adicciones, alcohol, juergas y muchas infidelidades complicaron el matrimonio, por no hablar de los malos tratos que María denunciaría después.

En el 83, hace ahora 40 años, llegó al mundo Alejandro, el huérfano que esta madrugada ha enviado el comunicado de la muerte de su madre, pero solo un año rompieron por primera vez. "Fue una boda condenada al fracaso, sin una fecha determinada. En eso, se equivocaron los profetas, porque duró más de lo previsto", declaró Pepe Sancho en una entrevista tiempo después. "No pongo en duda que estaba enamorada. Lo que pasa, lo que pasó, es que María no es una mujer para estar casada, porque es muy cambiante en muy cortos espacios de tiempo. Y eso, que puede ser excitante al principio, te puede hacer perder los tiempos más adelante. Para ella las cosas eran blancas en un momento y verdes en otros", declaró.  Pepe negaba haberla pegado pero sí reconocía haberla engañado. Era infiel pero a la vez muy celoso y posesivo. Sin embargo, la tragedia de la muerte de Rocío, la hija de María, les volvió a unir por el dolor desgarrador que ambos sufrieron. Entonces, necesitaron el apoyo el uno de los otro.

Rocío tenía 16 años cuando su vida se apagó en un accidente de tráfico mientras volvía a su internado de Málaga tras pasar las navidades en familia. La herida nunca cicatrizó y María cambió para siempre.

Las crónicas de la época contaban que la adolescente iba a volver en tren pero por alguna razón no lo hizo. "El entierro de Rocío es el recuerdo más inexplicable de toda mi vida. Me iba cayendo, me llevaban sujeta por los dos brazos, vencida por el dolor y la angustia. A Pepe le vi caer desplomado en los brazos de muchos de nuestros grandes amigos que nos acompañaban en ese trágico momento, a los dos, a él y a mí, porque los dos habíamos perdido a una hija", contaba la cantante sevillana.

Pero fue ese desgarro y su otro hijo, fruto de su amor, lo que les hizo volver a hablar y a intentarlo. María trató de recuperarse de la depresión y se apoyó tanto como pudo en el padre de su hijo Alejandro, de quien nunca había dejado de estar enamorada. Y volvieron a casarse.

En 1987, el pequeño Alejandro tenía solo tres años pero su madre se lo llevó de viaje a Costa Rica, donde Pepe Sancho estaba rodando El Dorado, de Carlos Saura, con Omero Antonutti e Inés Sastre. La cantante se presentó allí para casarse a pesar de que habían hablado de hacerlo cuando Pepe Regresara. El viernes 27 de febrero del 87, después de rodar, volvieron a ser marido y mujer.

María por aquellos años había dejado de cantar y a Pepe le iba bien y no dejaba de trabajar pero gastaba mucho. La cantante dejó su profesión y se quedó en casa con su hijo y esperando a que su marido regresara de los rodajes. La propia María relata en sus memorias que  Pepe fue anulándola y la relación enfriándose y complicándose.

Aun así, volvieron a montar un paripé de boda y escenificaron un tercer matrimonio para cobrar la exclusiva, nada menos que en Nepal, durante un viaje en el que fueron presentados al Dalai Lama. La propia María admitió años después que el montaje había sido organizado por Pepe para cobrar la exclusiva. El actor lo explicó así: "En realidad sólo nos hemos casado dos veces. La tercera fue un engaño. Un periodista nos convenció para que hiciéramos unas fotos en el Tíbet y donar el dinero a Ayuda en Acción. Luego vendió el reportaje y se quedó con todo. El caso es que el segundo del Dalai Lama nos propuso que nos casáramos y aceptamos".

La falsa boda no ayudó a recomponer su relación pero María volvió a trabajar y publicó su disco Eres como eres. Él le fue infiel con Mila Ximénez, entre otras muchas mujeres. Cuando Pepe consiguió su  Goya por Carne trémula, María dijo que él sentía que ya había triunfado, que ya no necesitaba a su mujer porque él era ya una estrella: "Me fue arrinconando y abandonando". María ya había vivido de pequeña los malos tratos de su padre a su madre y eso tal vez le hiciera asumir como algo normal las palizas y los golpes recibidos, una situación de dependencia emocional y violencia. "Un día me rajó la cara", confesó años después.  

El propio Alejandro cazó a su padre con otra mujer en su piso de la Gran Vía. María ya le había pillado en alguna ocasión. Pero esto fue diferente y aceleró la nueva y definitiva separación. Pepe Sancho no quiso aplaudir el renacimiento profesional de su mujer, con exitazos como "Tú que eres tan guapa y tan lista" con La Cabra Mecánica, que la catapultaron de nuevo al número un, y lo mismo ocurrió cuando María sacó e disco de canciones de Joaquín Sabina, Con dos camas vacías, que se adelantó a Shakira porque hablaba de su nueva situación. 

Pepe Sancho inició una relación con la periodista y escritora Reyes Monforte y continuó trabajando mucho. Hizo el popular papel de Don Pablo durante ocho años, el corrupto jefe de Antonio Alcántara en Cuéntame, o el del también corrupto protagonista de la magnífica Crematorio. Murió el 3 de marzo de 2013. 

María no hizo ascos a exclusivas alimenticias, en revistas o en platós y programas de televisión, a veces gratis y otras cobrando, tanto para promocionar sus éxitos como para narrar su vida. En 2002, hace ya 31 años, lanzó sus memorias, Calla, canalla, donde cuenta entre otras cosas, los 22 años de su complicado matrimonio.

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