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Tamara Falcó e Iñigo Onieva finalizan su Luna de Miel tras un mes en Sudáfrica

Todo lo bueno se acaba, aunque la marquesa de Griñón y su recién estrenado esposo no pueden quejarse. Tras cuatro semanas en Sudáfrica, Tamara Falcó e Iñigo Onieva han puesto fin a su Luna de Miel y ya viajan de regreso a España, donde les espera su nueva vida de casados.

La hija de Isabel Preysler ha anunciado en sus redes sociales que su "viaje tan dulce como la miel y de tanta belleza como la luna" terminaba este martes: "Último día despertándonos con estos simpáticos compañeros de cuarto", ha escrito junto a un vídeo de la terraza del hotel repleta de macacos.

La pareja ha disfrutado de un viaje de ensueño por el sur de África que comenzó tres días después de su boda en el Palacio El Rincón, el pasado 8 de julio. Su primera parada fue Ciudad del Cabo, la capital, donde se alojaron en el emblemático hotel Mount Nelson y vivieron una de las experiencias más emocionantes: nadar con tiburones blancos.

Después fueron al Parque Nacional Kruger, una de las reservas de caza más grandes del continente. Realizaron un safari y quedaron fascinados con los animales en libertad: leones, elefantes, cebras... Desde el resort de lujo Sabi Sabi donde descansaron también vieron cómo hipopótamos y rinocerontes paseaban por los jardines.

Llegados a este punto, Tamara e Iñigo se trasladaron a la frontera entre Zimbabue y Zambia para visitar el Parque Nacional Mosi-oa-Tunya y las cataratas Victoria, una de las siete maravillas del mundo: "Viéndolas por foto nunca imaginé que pudieran ser tan bonitas como lo son al natural arcoíris", dijo la marquesa. Aquí, además, Onieva se atrevió a hacer puenting: "Pasé miedo".

Vuelta a la realidad

Tamara e Iñigo habían planeado una luna de miel de seis semanas, pero sus compromisos laborales y sociales les obligaron a acortar el viaje. Llegarán a Madrid esta misma semana y darán comienzo a su vida de casados en el centro de la capital, donde comparten apartamento hasta que acaben las reformas de la que será su casa definitiva. Se trata de un ático de lujo con 186 metros cuadrados exteriores distribuidos en dos terrazas, una de ellas con piscina. Está situado muy cerca de Villa Meona, donde vive Isabel Preysler, y forma parte de una exclusiva urbanización con piscina, spa, gimnasio, zona social gourmet y zona infantil.

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