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Rodrigo Rato y su mujer hablan de la cárcel, de Luis Bárcenas y de su nueva vida: "Ya no usamos tarjetas, pagamos con el teléfono móvil"

Hace ahora dos años y medio que el ex presidente de Bankia salió de la prisión Soto del Real, donde cumplió una condena impuesta por el Tribunal Supremo por el famoso Caso de las Tarjetas Black. Este miércoles, Rodrigo Rato ha presentado su libro, Hasta aquí hemos llegado, donde rompe su silencio para contar por primera vez cómo fue pasar de un Consejo de Ministros al patio de un prisión: "Es un ajuste de cuentas conmigo mismo".

Acompañado por su esposa, la periodista Alicia González, Rato ha desvelado que revivir aquellos días no ha sido fácil: "Ha sido muy triste". Uno de los peores, el día del registro en su domicilio y su posterior detención: "Aquella imagen estaba buscada para dar la vuelta al mundo. Los fotógrafos estaban en mi casa antes que la policía", ha contado. "Si no hubieran gobernado los míos (PP) no me habría pasado nada porque con el Partido Socialista jamás tuve esa sensación de inseguridad. La mía no es una historia única, hemos visto la de Zaplana, la de Rita Barberá, la de Sandro Rossell...".

Sereno, el ex ministro de Economía ha entonado el 'mea culpa': "Nunca me arrepentiré lo suficiente de no haber mirado mejor lo que se me dijo que no implicaba ningún problema. Esas tarjetas fueron revisadas hasta cinco veces antes de que pasara lo que pasó y nunca pasó nada, la última vez en 2012". Y ha desvelado: "Yo devolví 90.000 euros antes de que empezara la investigación, soy el único de los que entró en la cárcel que devolvió el dinero. Me llamó Bankia para decirme que había unos cargos que no cuadraban, me los mandan y lo pagué para no discutir ni armar escándalo. Dos meses más tarde, me encuentro con mi detención". Con sorna, ha comentado: "Ahora no uso tarjetas, lo pago todo con el teléfono entre otras cosas porque lo tengo todo embargado".

La vida en prisión: "Estaba en shock"

Rato ha recordado en Y ahora Sonsoles cómo fue su entrada en Soto del Real: "La primera noche en la cárcel, no sabes dónde estás, estás en shock, como si te hubieras golpeado. La pasé con un compañero de tarjetas con el que compartía también paseos por el patio. Éramos muy andarines". A pesar de la difícil situación, se adaptó bien a la vida entre rejas: "Conocí al padre Paulino y es un privilegio. Su forma de explicar el Evangelio es muy inspiradora, porque una misa en Soto no es una misa cualquiera. Paulino era del Barça y hacía un juego muy divertido con los del Madrid... Era muy reconfortante". También contaba con la amistad y el consejo de Luis Bárcenas: "Se convirtió en mi asesor de imagen. El día que salí de prisión, me dijo que me pusiera corbata y no llevara nada en las manos, las manos limpias. Le hice caso así que dejé allí todas mis cosas, que te las meten en bolsas de basura, y volví a por ellas otro día".

Su mujer, Alicia, le ha ayudado a escribir su obra: "Queríamos contar lo que pasó, una historia que han contado otros pero nosotros no. Esto ayudará a entender más todo lo que ha pasado. Han sido varios capítulos muy complicados. El tema del registro fue muy duro, parecía de película". Y ha recordado: "La primera vez que fui a Soto para ver a mi marido iba con sus hijos. Íbamos asustados porque es un mundo que no conoces, no conoces los procedimientos... Una de esas veces se acercó a nosotros Rosalía, la mujer de Luis Bárcenas, y nos ofreció su teléfono, su ayuda, consejos... Le estaré agradecida toda la vida".

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