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Kike Sarasola, mal en los negocios y en el amor: se separa de Carlos Marrero tras 30 años juntos y 16 casados

Kike Sarasola no está en su mejor momento. El empresario se separa de Carlos Marrero, después de 30 años de relación, 16 de matrimonio y dos hijos, gestados mediante vientres de alquiler. Este revés en lo personal su une a las dificultades que su cadena de hostelería boutique, Room Mate, arrastra desde que el pasado año 2022 se conocieran sus deudas y que la hija mayor de Amancio Ortega, dueña del 31% del negocio, quisiera desahuciarle de dos de sus hoteles.

Ha sido el desgaste de la pareja lo que ha acabado con una historia de amor gay de las más longevas y consolidadas. Tras unos meses de "darse un tiempo", pero finalmente no han solventado la apatía y la mella que han hecho en su relación los último dos años duros, por el covid, y por los problemas en los negocios. 

Sarasola y Marrero se casaron el 26 de octubre de 2006 y tienen dos hijos, Aitana, que llegó al mundo en 2012, y Enrique, que nació en 2015. Los dos nacieron en California por gestación subrogada. Los niños van a poder seguir viendo cómo trabajan juntos sus padres, pero vivirán en domicilios distintos. 

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Kike, que le ha contado a Vanitatis los pormenores de la decisión, describe la situación como "triste": "Cualquier ruptura supone momentos complicados y más cuando nos seguimos queriendo". El hotelero confirma que no es una cuestión de terceras personas. Lo que sí hay es "un desgaste que no hemos podido superar. Carlos ha sido mi pareja durante muchos años y ahora tomamos caminos diferentes en el aspecto afectivo, pero no como padres". Asegura que van a seguir "trabajando juntos y compartiendo la vida con nuestros dos hijos, que es lo más importante para los dos. Y que no lo pasen mal por nuestra decisión", enfatiza. 

El matrimonio dispone de viviendas cercanas en distancia para cada uno, por lo que podrán continuar criando a sus hijos y "compartiendo muchas cosas", en lo que parece será una separación amistosa, en la que primará el respeto y el amor que hasta ahora han compartido como familia. 

Sarasola reconoce que los últimos años "han sido muy duros. El covid nos ha pasado factura y necesitábamos nuestro espacio y tiempo para cada uno. Estamos ya separados desde hace un tiempo, pero no es definitivo. El tiempo será nuestro mejor aliado. Son treinta años que hemos pasado juntos y felices". 

Kike y sus negocios han protagonizado titulares en los tres últimos años, desde que se conociera que era el "casero" de Isabel Díaz Ayuso, la presidenta de la Comunidad de Madrid, cuando pasó el confinamiento hospedada en uno de sus hoteles y la abultada factura fue abonada por el erario público madrileño, tras haberse divulgado que era el anfitrión desinteresado.

También se supo que estaba ahogado por las deudas debido a un préstamo que en su momento le concedió el fondo Atitlan, dirigido por Roberto Centeno, yerno de Juan Roig, el dueño de Mercadona. En mayo de 2022 la hermana de Marta Ortega quiso desahuciar al empresario por no hacer frente, durante la pandemia del Covid, a las rentas íntegras de Room Mate Waldorf Towers y Room Mate Grace Hotel, dos de los hoteles de la cadena, de la que la hija mayor de Amancio Ortega era dueña en un 31%. 

Sarasola ha conseguido volver al frente de su imperio de hoteles "cuquis" gracias a la inversión del fondo estadounidense Angelo Gordon y la gestora hotelera canadiense Westmont Hospitality, que en enero de este año le han vuelto a dar una oportunidad como gestor del negocio.

Kike y Carlos han sido una de las parejas que más han representado la normalidad de su condición sexual y su boda, a la que acudieron personalidades como Felipe González o Eugenia Martínez de Irujo, supuso un gran apoyo para la ley de matrimonios homosexuales en nuestro país.

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