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Victoria Federica deberá tributar por los viajes y los regalos: Hacienda rentabiliza a las influencers

El trabajo como influencer es relativamente nuevo. María Pombo, considerada una de las primeras instagramers profesionales de España, apenas lleva diez años viviendo de las marcas; Victoria Federica, sin embargo, ha sido una de las últimas en llegar al mundillo. Ahora que Hacienda arranca su campaña de la Renta 2022 no puede despistarse, porque si el fisco le pidió a su abuelo, el emérito don Juan Carlos, las facturas de los jamones y de las cacerías con amigos (entre otras cosas), ella tendrá que rendir cuentas de sus viajes publicitarios o los regalos que recibe de las marcas.

La hija de la infanta Elena está despegando en este mundo y lo hace con paso firme y muy cuidado. Son pocas las marcas que cuentan con Victoria Federica como embajadora oficial (hizo un campaña para Hoss y acaba de fichar para Multiópticas) y menos aún los regalos que recibe y muestra a sus seguidores (bolsos de Loewe o Dior). Hasta hace poco, ninguna influencer declaraba los cohechos a la Agencia Tributaria, ni mucho menos los viajes de los que disfrutaban o los restaurantes a los que acudían a cambio de publicidad en redes. Había una laguna legal. Ahora, el cuento (y la ley) ha cambiado: no se consideran ingresos como tales pero sí retribuciones y, por tanto, hay que informar.

La Ley General de Comunicación Audiovisual (publicada en el BOE en julio de 2022) define a los influencers como prestadores de servicios de comunicación audiovisual y, como tales, deben estar dados de alta como autónomos o bien tener su propia sociedad y deberán, a su vez, inscribirse en un Registro Estatal. Además de facturar su actividad profesional como la de cualquier otro trabajador por cuenta propia, deberán comunicar cualquier servicio (viaje, restaurante, sesión de belleza, manicura...) que reciban a cambio de una publicidad o mención en redes sociales, así como los regalos (ropa, bolsos...) que reciben por parte de las marcas, pues la Agencia Tributaria los considera susceptibles de declaración. Así pues, los servicios por los que un influencer debe declarar a Hacienda se dividen en cinco categorías: la publicidad directa, la publicidad por consumo, viajes y regalos, youtube (en el caso de que la plataforma ingrese al titular de la cuenta una comisión por publicidad aleatoria) y venta de productos.

Un ejemplo práctico y muy actual: Victoria Federica ha disfrutado de un viaje de ensueño a Riviera Maya durante la pasada Semana Santa y en sus publicaciones ha indicado el hotel en el que se ha hospedado (un resort exclusivo). En el caso de que haya disfrutado gratis de este alojamiento a cambio de la publicidad, que haya gozado de una considerable rebaja en el precio o incluso que haya cobrado por ir además de disfrutar de los servicios de manera gratuita, deberá comunicarlo a Hacienda. Igualmente Tamara Falcó, que acaba de regresar de Bali, donde ha publicitado a través de redes sociales la agencia de viajes de lujo con la que ha viajado y el hotel en el que se ha hospedado junto a Iñigo Onieva quien, por cierto, ha compartido las imágenes del viaje sin mencionar marcas ni establecimientos. Él no tiene que declararlos, ella sí.

Las deudas del rey Juan Carlos

Seguro que Victoria Federica está bien asesorada y no repetirá los mismos errores que llevaron a su abuelo a verse las caras con Hacienda. No era influencer, obviamente, pero su situación también era nueva: acaba de abdicar y llevaba 40 años disfrutando de inviolabilidad como rey. Al pasarle la corona a Felipe VI, Hacienda creyó que don Juan Carlos debía rendir cuentas como un ciudadano más e investigó a fondo los ejercicios fiscales de 2014 al 2018. Examinaron desde sus viajes en jet privado hasta las cacerías a las que fue invitado y hasta reclamaron facturas de jamones ibéricos o zapatos hechos a medida que le habían regalado.

Finalmente, el emérito tuvo que abonar más de cinco millones de euros para evitar ser acusado de varios delitos fiscales. Ahora tributa en Emiratos, donde se instaló de forma permanente hace ya tres años.

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