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La cara familiar de un millonario de 20 años llamado Carlos Alcaraz, que vuelve al número uno del tenis

El tenista español Carlos Alcaraz se adjudicó este domingo el torneo de Indian Wells, primer Masters 1.000 de la temporada, al arrollar (6-3, 6-2) en la final al ruso Daniil Medvedev, octavo título de su palmarés que le devuelve al número uno del mundo.

El murciano conquistaba de nuevo el trono del tenis mundial y vuelve a ser número uno, y solo tiene 20 años. Ganó su primer Grand Slam en  septiembre y, con este gran triunfo en Nueva York, logró convertirse en el jugador más joven en conseguir el número 1 en el ránking masculino de la ATP. Ahora lo ha recuperado.

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El joven nació el 5 de mayo de 2003 en El Palmar, una pedanía de la Región de Murcia a tan solo unos minutos en coche de la capital. Casi veinte años después es el nuevo héroe español, un tenista espigado, alto, cercano. Carlitos es tremendamente competitivo, el diminutivo no le arredra porque le suena bien, porque así atiende cuando le llama su abuelo Carlos, o la abuela Paquita, o Carlos, el padre, o Virginia, la madre sevillana. 

Carlitos, como así se hace llamar también en Instagram, cursó el bachillerato en el instituto Marqués de Vélez, en su pueblo, y tuvo la suerte de contar con una tutora que supervisó sus estudios para que no interrumpiera su proyección.

Tan seguro de sí mismo dentro y fuera de la pista, tan espontáneo y natural como cuando pronunció aquella frase memorable con apenas diez años delante de una cámara de televisión: "Quiero ganar un Grand Slam y ser número uno".

Alcaraz desborda simpatía y seguridad. Aplomo. Apresto familiar trabajado desde el origen, desde que el abuelo Carlos percibió que Carlitos llegaría lejos al verle, con tan solo tres años, empuñar la raqueta, "más grande que él". 

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Este niño es una fiera, y una mina. Un chaval que encandila más allá de las pistas, sean de cemento, de hierba o de polvo de ladrillo. Que multiplica sus admiradores con cada dejada y con cada frase, aunque le tengan vedadas las entrevistas mientras compite; aunque Virginia le siga insistiendo en "que no llegue tarde", ¡las madres! Aprobó el carné de conducir en febrero. Y es que, claro, solo tiene 20 años. 

Este domingo, Alcaraz alzó su tercer torneo de esta categoría, tras Miami y Madrid el año pasado, en un tres de tres en final, su segundo título en 2023 tras el de Buenos Aires. El murciano, que inició el curso en la cita argentina tras dos lesiones seguidas, jugó también la final de Río de Janeiro, que no pudo competir por otra lesión, y en su tercer torneo de la temporada repitió final y trofeo.

El pupilo de Juan Carlos Ferrero, tenista revelación de 2022 ganando el US Open para ser el número uno del mundo más joven de la historia, va camino de un año aún más grande, aún con 19 años y sin rival siquiera en un Medvedev que llevaba 19 partidos sin perder y tres títulos seguidos (Róterdam, Doha y Dubái).

Alcaraz, que vuelve al número uno que le quitó Novak Djokovic en un Abierto de Australia que se perdió el español, pasó por encima del ruso sin miramientos, sin parpadear pese al recital ni verse afectado por el viento en la imponente pista central californiana.

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