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Dalí, un rarito en el sexo con las mujeres: huevos fritos, piscinas de alubias y patos decapitados

Que el gran pintor español Salvador Dalí era un excéntrico ya lo teníamos claro, pero las rarezas de su extravagante personalidad superan lo imaginable cuando hablamos de cómo desarrollaba su sexualidad. Sobre el tema ha hablado la señora Rius, que ejerció de madame durante el franquismo, y ha concedido una entrevista en el pódcast No te lo habías preguntado, de la periodista Judith Tiral. Allí, Rius ha explicado como el artista subrealista llevaba tal movimiento cultural al sexo, ya que obligaba a las meretrices a soportar huevos recién fritos sobre su cuerpo, o a meterserse en una piscina de judías blancas para su propio disfrute sexual. "Raro" es decir poco sobre él.

"Me pareció un señor horrible. Me quedé asustadísima", dice la señora Rius, cuyo nombre real es Lydia Artigas, a la hora de calificar al pintor, escultor y escritor surrealista Salvador Dalí. La mujer explicó también que lo de su musa, Gala, nunca fue una relación como tal y que Dalí pedía siempre que le llamaran "el Divino", lo que ella ya había contado en su día en el libro La Sra. Rius al desnudo, escrito por Julián Peiró hace años.

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Según sus recuerdos, el estrafalario artista "venía con seis o siete suecas muy altas y elegía a cuatro o cinco muchachas de la casa que también fuéramos altas", asegura. Rius cuenta que pedía un pato y, en un baño, ellas lo degollaban: "Le cortaban el cuello y el señor Dalí ponía la colita en el ano del pato. A las mujeres no las quería, pero a los animales los mataba. Tuvimos suerte", relata la anciana catalana.

Además de penetrar a un pato sin cabeza, realizaba extrañísimas peticiones para disfrutar del sexo: el pintor pedía ponerles a las chicas un huevo frito, recién hecho, en las nalgas, por ejemplo.

La señora Rius explicó en el podcast porqué las mujeres se prestaban a estas indignas excentricidades: "Las muchachas lo aceptaban, porque le daban mucho dinero. Tenía una piscina y la llenaba de judías blancas, que se quedan arrugaditas cuando están con mucha agua, y hacía venir a dos o tres chicas del Molino (el histórico cabaret de Barcelona) para que se metieran", ha explicado Artigas, tirando de memoria a sus 84 años.

la ex madame relató que durante esa época y en el ejercicio de sus funciones se encontró también con personalidades como Camilo José Cela u Orson Welles. Pero es sobre Dalí sobre quién más actitudes misóginas y desagradables recuerda. Según afirma, con sus extravagantes fantasías sexuales, "quería molestar a las mujeres y rebajarlas. Quería destruir un poco la manera de 'ser' de las chicas", lo que en su opinión demostraría que "un hombre que hace estas cosas no puede luego acostarse con una mujer".

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