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Así es la isla en el Caribe que Coppola vende por más de dos millones de dólares: el paraíso en la tierra

Francis Ford Coppola, a sus 83 años, quiere deshacerse de uno de sus grandes caprichos: la isla Coral Caye, que se encuentra ubicada frente a las costas de Belice. El mítico director de El padrino la ha tenido en alquiler en el último lustro y recientemente, ha dado el paso de ponerle el cartel de 'en venta', tal y como recogen medios internacionales.

La isla, gestionada bajo la empresa familiar The Family Coppola Hideaways, es todo un sueño al alcance de unos cuantos privilegiados. Solo unos pocos pueden disfrutar de esta experiencia única en el Mar Caribe. 

En la isla se encuentran levantados los cimientos de la Gran Casa, con una capacidad para seis personas. Tiene dos camas tamaño queen, otras dos individuales y un baño con ducha al aire libre. A esta casa principal se suman dos cabañas que no se quedan atrás y que son ideales para las parejas adineradas que buscan el plan más romántico para evadirse de la rutina y de los problemas de ricos. 

Entre los principales atractivos de este retiro de ensueño, la playa de arena coralina y los manglares que rodean la zona. Pensando en la sostenibilidad del medioambiente, la isla dispone de energía solar para cada una de las viviendas. El agua potable procede de los tanques instalados y de un sistema de captación de lluvia.

Desde la década de los sesenta, Coppola comparte su vida con la documentalista Eleanor Jessie Coppola, de 86 años. Es la madre de sus tres hijos. Roman y Sofía también se dedican al cine como directores, productores y guionistas. En 1986, la familia sufrió la dolorosa pérdida del primogénito, Gian - Carlo, que a los 22 años murió tras un accidente de bote durante la producción de Gardens of Stone.

"No me di cuenta de que me llevaría (la película) a algo que nunca había admitido que es mi propia... Todo padre siente que es responsable por lo que puede pasar a sus hijos. Y... no me di cuenta de cuánto me sentía responsable personalmente por lo que pasó hace 24 años. Debería haber estado allí. Y no sabía...", confesó el director en 2011.

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