Famosos

Antonio Canales tuvo una bronca contra Alfonso Martínez de Irujo la noche del flamenquito en Liria con Glenn Close

Glenn Close ha visitado Madrid para presentar el documental The Lavander Scare, que critica el decreto contra los homosexuales de Eisenhower, presidente de los EEUU entre 1953 y 1961. En esa ley los consideraba un peligro para la seguridad y ordenaba que si un funcionario, hombre o mujer, era homosexual, debía ser despedido.

La intérprete estadounidense, considerada como una de las mejores actrices de su generación, vino invitada por su amiga Julissa Reynoso, embajadora norteamericana en Madrid, y se aloja en la residencia privada de la legación diplomática en la calle Serrano de la capital de España.

Se conocen desde hace tiempo, cuando Reynoso, de origen dominicano, era muy activa, como Close, en favor del mundo LGTBI. Fue Reynoso quien organizó el encuentro de la protagonista de Atracción Fatal con la reina Letizia, quien, como sabemos, defiende los derechos del colectivo.

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La amistad de Narcís Rebollo, presidente de la discográfica Universal, con la embajadora estadounidense, llevó a Eugenia Martínez de Irujo a organizar, como ya contamos, un flamenquito en Liria, en una nueva cava de la planta baja, construida recientemente para catas de vino pero también para dar cabida a fiestas de este tipo.

Actuaron todos ellos para la gran Glenn Close pero hubo uno que emocionó a la actriz hasta arrancarle las lágrimas: José Mercé. Así lo ha asegurado Mariola Orellana: "¡Qué jartón de llorar como hacía tiempo que nadie me arrancaba eso! ¡Y la maravillosa Glen al lado llorando también!! Eso es arte y lo demás...", ha escrito en la publicación.

La intérprete que encarnó a la inolvidable alcahueta de Las amistades peligrosas, la marquesa de Merteuil, en la película dirigida en 1988 por Stephen Frears, estaba encantada con la fiesta en el palacio de los Alba en la calle de la Princesa, en donde actuaron José Mercé, Antonio Canales y otros bailarines.

Asistieron además otros amigos y familiares que acompañaron a la duquesa de Montoro y Narcís, como su hija Tana Rivera (sin su novio), Mariola Orellana, o Alfonso Martínez de Irujo y Fitz-James Stuart, duque de Aliaga, segundo de los seis hijos de Luis Martínez de Irujo y Cayetana. Carlos, el mayor, y Duque De Alba, estaba de caza fuera de Madrid.

Todo iba bien, hasta que Antonio Canales empezó a decirle a Alfonso Martínez de Irujo que su madre era maravillosa, recordando que era "la duquesa del pueblo", y lo mucho que la aristócrata había simpatizado con el mundo flamenco. Pero sacó a colación que su abuelo, Jacobo Fitz James Stuart, padre de Cayetana, no era así y que el poeta Rafael Alberti le había tachado de "terrateniente", "fascista encubierto" y otras lindezas. Además, Canales hizo (estando en casa de los Alba) su propia interpretación del incendio del palacio de Liria en 1937, que se atribuye a un bombardeo del bando franquista, aunque se sospecha que los milicianos que acudieron a sofocarlo arrasaron con lo que pudieron.

Jacobo Alba, íntimo amigo De Gregorio Marañón, y liberal y cultísimo, como el eminente doctor que ayudó a traer al mundo a Cayetana, dimitió como embajador de Franco en Londres en desacuerdos con la deriva del gobierno del dictador, porque entendía que jamás devolvería de nuevo a la Monarquía. El padre de Cayetana tuvo el coraje de ir al despacho de Franco en el Pardo y decirle: "Esa mesa donde usted sedienta era del palacio de Liria; devuélvala". El abuelo del actual duque de Alba y sus hermanos fue uno de los grandes apoyos de Don Juan en el auxilio. La abuela de don Juan Carlos, la reina Victoria Eugenia de Battenberg, compartió muchos momentos con Jacobo cuando residieron en Lausana (Suiza). 

Por eso es más que comprensible que Alfonso Martínez de Irujo saltara para defender el honor de su abuelo. El duque de Aliaga (hoy duque de Híjar) se indignó con esos comentarios, que convirtieron una cena magnífica y una celebración divertida y entretenida en una escena desagradable. La mala educación de Canales con sus anfitriones, que eran Eugenia y la embajadora Julissa Reynoso, quedó patente. Estaba en casa de los Alba.

El bailaor, de 60 años, casado y con hijos, confesó no hace mucho tiempo sus problemas con las drogas y con el dinero. Según él mismo ha reconocido, se vio obligado a  vender todas sus propiedades, a causa de las deudas y de su afición al juego. Según él, embaucado por un joven amante llamado Juanjo que le tendió una trampa. 

Parece que Canales había logrado escapar de esa parte turbia de su vida, en cierto modo. Pero, a juzgar por el lamentable episodio del palacio de Liria, su mala educación y su falta de respeto hacia el abuelo de sus anfitriones, aún no está preparado para comportarse en público. Testigos presentes en el palacio, explican que por el contexto, no venían a cuento semejantes comentarios hirientes y desafortunados. Por suerte, nuestras fuentes creen que Glenn Close y la embajadora norteamericana nos se enterraron (o disimularon) pero a Narcís Rebollo y a Eugenia "les dolió muchísimo", nos aseguran.

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