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Isabel Pantoja, humillada: tendrá que ir a pedir perdón y declararse arrepentida de sus fechorías

Falta justamente un mes para la fecha en la que Isabel Pantoja tenía previsto volver a los escenarios americanos después de años de ausencia, y no está claro todavía que la tonadillera pueda emprender su esperadísima gira.

El domingo 13 de noviembre tiene una cita con los 3.293 espectadores del United Palace Theatre de Broadway, situado en el corazón de la zona de espectáculos de Nueva York. Después estaba previsto que cantara en Chicago, Houston, Los Ángeles, Miami y Puerto Rico. Una gira con la que iba a salir del encierro físico y anímico que la mantiene en Cantora y además hubiera aliviado su complicada situación económica, agobiada todavía por hipotecas, deudas tributarias y falta de liquidez. Pero todo está en el aire, según insisten estos días algunos medios.

Al parecer, Isabel Pantoja pactó verbalmente en 2020 con Begoña, una empresaria de Marbella, una serie de actuaciones, primero en Madrid y luego en Estados Unidos. Los conciertos americanos tuvieron que suspenderse por la pandemia pero para la empresaria española el acuerdo seguía en pie y no acepta que ahora sea Eduardo Guervos, el ex mánager Camilo Sesto, quien gestione sus apariciones en los escenarios estadounidenses y amenaza a Pantoja con una demanda por incumplimiento de contrato.

Sin embargo, este contratiempo judicial, que tardaría en resolverse, no le impediría a la artista sevillana viajar a Estados Unidos en la fecha inicialmente programada. Su problema vuelve ser el visado especial que necesita todo ciudadano no estadounidense que tenga antecedentes penales. Un abogado especialista en el tema asegura a Informalia que Isabel Pantoja, condenada en su día y con una pena de prisión de dos años, que fue obligada a cumplir, "tiene que ir personalmente al consulado de Estados Unidos" a cumplimentar el formulario donde se declara arrepentida de los delitos cometidos y manifestar propósito de buena conducta. No vale que vayan sus abogados ni que haga un poder notarial para que la represente su hermano Agustín, tiene que ser ella misma quien haga y firme esa declaración.

En la organización de su gira, aseguran que "todo está en orden" y que la documentación para entrar en Estados Unidos, está ya entregada. En cambio, los que la conocen bien cuentan que se niega a pasar por un trámite que considera humillante, ya que no cree haber cometido nada ilegal y que fue injustamente condenada.

El 13 de noviembre no veremos a Isabel Pantoja desplegar su mantón y abanico en el United Palace de Nueva York, en cuya web continúa anunciada la actuación de Pantoja y las entradas a la venta. Para eso tendría que pasar, aunque fuera discreta y casi clandestinamente, por el Consulado de Estados Unidos, pidiendo perdón por sus antiguos pecados. Pero eso le cuesta y tal vez sea su orgullo la razón de los retrasos.

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