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Tamara Falcó no ve: el amor lo pinta un ciego con los ojos vendados (y está la pasta de la exclusiva)

Tamara Falcó no quiere creerse lo que ven sus ojos porque sus ojos no ven: el amor lo pinta un ciego con los ojos vendados. ¿Su prometido Íñigo Onieva comiéndose la boca con otra, hace unas semanas, en vídeo? "No me lo creo, o sea", parece haber sido de cara a la galería la postura de la hija de Isabel Preysler.

Pero además del amor está la pasta detrás de la 'Operación Rincón': las exclusivas, el documental de Netflix, la promoción del negocio del palacio que heredó de su padre. El consejo que le llega a Tamara, en lo material, no en lo sentimental, es: "Tú cásate, vende todas las exclusivas, saca lo que puedas, y luego ya veremos". Al fin y al cabo sus padres sumaron siete bodas entre los dos. Nadie puede escandalizarse si afirmamos que Tamara está en el Top 10 de vendedores profesionales de exclusivas. Lo lleva en los genes.

¿Marcarse un 'Esther Doña'?

Pero además de amor, en este culebrón hay mucho dinero de por medio, todo un negocio en torno a las exclusivas que llevan aparejado el compromiso, la boda, la luna de miel y si hace falta, el divorcio o incluso la anulación del compromiso. Pero eso puede ocurrir perfectamente una vez se hayan vendido centenares de miles de revistas con el tema. Que se lo pregunten a Esther Doña, la madrastra de Tamara.

La hija de Carlos Falcó anunció a bombo y platillo, y sin exclusiva, que se casaba con Íñigo Onieva. Dijo (en Antena 3 también cobra) hasta la fecha y el lugar: el 17 de junio, en el palacio El Rincón, la fortaleza del siglo XIX que heredó de su padre, el fallecido marqués de Griñón. Sin embargo, después de ver unas imágenes de su novio morreándose con otra, Tamara Falcó podría marcarse un Esther Doña en toda regla.

Su madrastra, con la que apenas se lleva tres años, anunció su enlace con el juez Santiago Pedraz, con el que llevaba un año de amor, a través de una exclusiva en la revista Hola, y ese mismo día se supo que habían roto, lo que dejó a la revista compuesta y sin novia. Los casos de la cuarta esposa y la hija de Carlos Falcó tienen elementos comunes, aunque los finales de ambos culebrones pueden ser muy distintos. Onieva, el prometido besucón de Tamara, ha confirmado que va a casarse con la hija de Isabel Preysler "pese a quien pese".

Una de las diferencias esenciales entre el caso de Tamara y el de Esther Doña es que la marquesa Griñón no anunció vía exclusiva su compromiso matrimonial. Pero nada más conocerse que la ganadora de Masterchef e Íñigo Onieva se habían jurado amor eterno, salió a la luz un vídeo, grabado hace tres semanas, en el que el empresario, supuestamente, le estaba siendo infiel, si es que un morreo apasionado es infidelidad.

Tamara se quedó en shock nada más verlo y le ha creado un gran disgusto. No se lo esperaba. Ha habido otras imágenes insinuando lo mismo pero podían cuestionarse. Sin embargo, nunca fueron tan claras como éstas, donde se ve perfectamente un beso. 

Lo que nos cuentan a Informalia es que la hija de Preysler se ha creído o ha querido creerse las explicaciones que le ha dado su presunto futuro marido: que eran unas imágenes antiguas, de hace varios años, aunque se ha demostrado que no es así, que son de hace semanas. Aun así, Tamara confía en su chico y unas horas después salió de su casa junto a él en dirección a una boda a la que ya habían confirmado su asistencia.

Eso sí, Iñigo tenía instrucciones claras: tú das la cara ante la prensa y las explicaciones pertinentes: "Amo a Tamara con locura y esa boda va para adelante le pese a quien le pese. Nunca le he sido desleal a Tamara. Esas imágenes son antiguas. Los outfit del festival se repiten año tras año", dijo él al entrar en la finca donde se celebraba la boda. "¿Perdonarías una infidelidad?", le preguntaron a ella: "¿Pero estamos locos o qué?", contestó Tamara. O sea. O sea, o sea.

Pedraz no hizo lo mismo con Esther Doña. El juez, tal y como adelantamos en este portal, vivió una situación muy desagradable en Ibiza, y decidió finiquitar su relación de un plumazo. No le dio ni una sola oportunidad a Esther, a la que unos días más tarde se le adjudicó un nuevo acompañante: un empresario rico, supuestamente con pareja, con el que habría pasado unos días en Ibiza. Un culebrón con final fatal en este caso. Boda anulada. De momento, el partido va así: Doña/Pedraz, 0; Tamara/Íñigo, 1. Pero, ¿prueba superada? No, porque el partido no ha terminado y nadie puede asegurar que Esther y Tamara no acaben empatadas.

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Según nos cuenta una persona que conoce bien a Tamara, ella ahora mismo "está muy jodida (sic). Delante de la prensa se la verá con una sonrisa, pero fijaos: no es la suya. Es una sonrisa de circunstancia. No entiende que se le haya torcido un momento de tanta felicidad. Su asistencia a la boda de este viernes era obligatoria, pero a Tamara no le apetecía nada. Lo último que le apetece ahora es salir a la calle y aparecer en los medios", nos explican.

Suculentas exclusivas pero futuro impredecible

Esta misma persona nos asegura que es impredecible lo que puede ocurrir tras este vídeo. "En esta ocasión las pruebas son evidentes. Y está muy fastidiada, sobre todo porque se haya hecho tan público. Pero es probable que mire para otro lado, deje pasar el tiempo y espere a que se olvide todo esto y para volver a correr un tupido velo, porque ella quiere casarse y esta podría ser su última oportunidad". No obstante, "tampoco habría que descartar que esta sea la gota que colme el vaso y decida que no necesita a una persona así a su lado, que ella es una mujer independiente, con un gran éxito profesional, y que no tiene que pasar por estas situaciones cada poco tiempo".

Lo que sí une a las dos marquesas, Tamara, la que ostenta el título, y Esther, la marquesa viuda de Griñón, es que en ambos casos las revistas se disputan sus exclusivas. Esther la dio hablando de su enlace y muchos medios buscan ahora una explicación a la ruptura, a lo que, de momento, se ha negado.

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Pero evidentemente la cifra que podría alcanzar la exclusiva de la boda de Tamara (y todo el pack), si llega a celebrarse, es infinitamente mayor. Lo lógico es que la marquesa de Griñón la hiciera con la revista de cabecera de su madre, pero de momento no está firmado. Bien es cierto que Hola no ha tardado nada en poner una oferta millonaria encima de la mesa que incluiría más o menos: posado con mamá, despedida, enlace y luna de miel. Hay quien habla de unos 250.000 euros. A priori parece una barbaridad imposible de rentabilizar, pero en su caso sería en varias entregas, como se hizo con otros artistas, como Bustamante que cobró alrededor de 150.000 euros por hablar de su divorcio de Paula Echevarria, o la propia Belén Esteban que cobró un pastizal y encima posó sola. Aun así, la de Hola no ha sido la única oferta.

Todas las publicaciones quieren a Tamara en su portada vestida de novia y dándole el 'sí, quiero' a Íñigo. Todos los directores han tanteado a su representante y no sólo las de corazón, también las de moda. Recordemos que su 40 cumpleaños lo patrocinó y organizó Telva. Esa boda es un filón económico. Las marcas se la disputan, algunas, ya afines a la duquesa, como Porcelanosa, Blazé Milano, Cortefiel (cuya matriz acaba de fichar a Victoria Federica), Carolina Herrera, Pronovias y otras. Todas quieren llevarse una parte del pastel.

El capítulo del vestido será aparte. En su documental de Netflix, Tamara tonteó con CH y quizás sea una señal. El anuncio de boda ha servido para que la plataforma de streaming esté más dispuesta a pagar más por una segunda temporada del documental de Tamara (con boda), que se había quedado pobre de contenido. Puede que en la subasta sea Netflix quien cotice al menos una parte de la exclusiva. La marquesa, si sigue adelante con este proyecto de vida, sea por amor o porque hay mucho dinero de por medio, o por ambas cosas, celebrará el convite en El Rincón, la finca que heredó de su padre, y que gracias a la primera temporada de su documental con Netflix ha conseguido rehabilitar. Y promocionar. No hay cifras de lo que han podido pagarle por esta grabación, pero ha sido un éxito. 

Preysler, incómoda

Isabel Preysler, que conoce a los hombres mejor que Florentino Pérez a los futbolistas, está muy enfadada con todo el circo mediático que se ha montado con el vídeo y ya le ha advertido a Tamara sobre la boda, pero ella está tan enamorada que, según sus cercanos, no escucha a nadie. Repetimos: el amor lo pinta un ciego con los ojos vendados. 

El capítulo de las marcas no se cierra con ella. Sus hermanos también harán publicidad con sus vestuarios y joyas porque será muy buscada una foto de los mayores, los hijos de Julio Iglesias, con ella: ChabeliEnrique IglesiasJulio José y Tamara con mamá Preysler. Y por supuesto Ana Boyer y Verdasco. Una imagen imposible desde que eran adolescentes.

Tamara Falcó no lleva dentro el gen del matrimonio duradero pero sí el de vender exclusivas

A punto de cumplir 41 años, Tamara Falcó ha proclamado a los cuatro vientos que Iñigo Onieva, de 33, hincó la rodilla y le pidió que se casara con ella entregándole un anillo de compromiso abierto, dicen las malas lenguas que tan abierto como la relación, el noviazgo y el compromiso que mantienen este ingeniero de la noche y la marquesa de Griñón.

Su padre, Carlos Falcó, se casó a los 26 años con la que fue su primera mujer, Jeannine Girod, que tenía 20 años, la mitad que Tamara al anunciar esta semana su primer matrimonio. Jeannine es la madre de los hermanos mayores de Tamara, Xandra y Manuel Falcó. La relación del aristócrata y María de Pilar Juana Girod del Avellanal (verdadero nombre de Jeannine) no fue apacible, aunque después acabaron llevándose bien hasta la muerte del marqués. A finales de los 60 se separaron y años después consiguieron también la nulidad eclesiástica. Ella se volvió loca por el que fuera presidente del Real Madrid, Ramón Mendoza y perdió la custodia de sus hijos. Jeannine nació en Ginebra (Suiza) en 1943, en una familia que había hecho fortuna en el negocio de la alta relojería y las joyas. Su hermana, Marta Girod, se casó con Rudy Bay, el fundador de la compañía aérea Spantax y amigo personal de Juan Carlos de Borbón. Luego vendrían la madre de Tamara, Fátima de la Cierva y Esther Doña.

Isabel Preysler, la archiconocida madre de Tamara Falcó se casó con el padre de la actual marquesa con 29 años, casi once menos de los que tiene ahora la flamante prometida de Íñigo Onieva. Por supuesto, la filipina ya había estado casada con Julio Iglesias, fruto de cuya unión nacieron Chabeli, Julio José y Enrique Iglesias. Isabel tenía 19 años cuando aquel 20 de enero de 1971 el cantante le juró amor eterno en Illescas. Y viceversa. Después, Isabel se casó con Miguel Boyer y tras el fallecimiento del ex ministro de Hacienda de Felipe González, en 2014, llegó a su vida Mario Vargas Llosa, con el que convive sin santificar su unión ni ante Dios ni ante los juzgados, que sepamos.

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