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Carmen Sevilla, la leyenda viva ensombrecida por el Alzheimer: así fue su segunda boda (ni ella sabía dónde se casaba)

Este sábado 16 de julio se celebra el Día del Carmen, festividad anual en la que se conmemora a la patrona del mar y de la Armada española, con esperadas procesiones para los devotos en diferentes ciudades del país. Entre todas las mujeres con este nombre tan español, es imposible no hacer homenaje a una de las más queridas del país: Carmen Sevilla (91), que desde 2015 permanece ingresada en una residencia de Aravaca (Madrid).

Carmen es toda una leyenda viva de la cultura española. Cumplió 91 años el pasado 16 de octubre y desde 2009 padece Alzheimer. Sigue apartada de todo y de todos, ensimismada en ese mundo impenetrable y cruel de la pérdida de memoria. Muy pocas personas conocen dónde y cómo se encuentra. Entre ellos, su hijo Augusto J. Algueró y su amigo del alma, Moncho Ferrer, veterano relaciones públicas del mundo de la música.

Carmen Sevilla junto a su hijo en una imagen de archivo

Su boda en la basílica del Pilar de Zaragoza, en febrero de 1961, con el compositor Augusto Algueró, fue un acontecimiento nacional. De su matrimonio con el célebre arreglista, nació su único hijo, Augustito, pero la relación se rompió después de 13 años juntos. Poco después Carmen se enamoró del empresario cinematográfico Vicente Patuel, con el que no pudo contraer matrimonio hasta años después, ya que todavía estaba casado.

Carmen Sevilla en su boda con Augusto Algueró

Por fin, celebraron la boda en el palacio del duque de Ahumada, en Arcos de la Frontera cuando Patuel consiguió el divorcio.

El trasfondo del reportaje de la boda civil de la actriz y el empresario, es digno de una telenovela. Y es que entonces, Jaime Peñafiel, director de La Revista, el semanario del Grupo Zeta, lanzado para hacer la competencia a Hola, de la que Peñafiel había sido el redactor- jefe. El periodista consiguió la exclusiva de la ceremonia después de maniobrar en absoluto secreto durante meses para que nadie supiera la fecha ni el sitio donde se celebraría.

Ni siquiera los novios supieron hasta el último momento los detalles de su propia boda, que finalmente tuvo lugar a las tres de la tarde, una hora extraña, a fin de evitar cualquier filtración. Ni siquiera asistió Augustito, el hijo de la novia, para no dar pistas de la ceremonia.

Peñafiel pagó 25 millones de pesetas por la exclusiva pero asegura que toda la operación le costó casi 40 millones de pesetas, una cifra fabulosa nunca manejada hasta entonces en la prensa del corazón. Vicente Patuel le puso una pistola sobre la mesa para exigirle un anticipo de 10 millones. Patuel tenía entonces problemas económicos y estaba dispuesto a todo para conseguir remediarlos.

Este segundo matrimonio apartó a Carmen del mundo del espectáculo. La pareja se dedicó al campo en la finca extremeña de Patuel, donde Carmen hizo famosa su frase sobre las ovejitas. Pero no hay campo idílico que pueda retirar a una gran artista de su vocación y su regreso en los años 90, la devolvió de nuevo al cine y a la televisión.

La muerte repentina de Patuel en el año 2000, no la apartó del todo de las pantallas, aunque en la televisión, con programas como Mira quien baila o Cine de barrio, encontró el contacto más cercano con un público entregado.

Es difícil resumir su extraordinaria y larga carrera cinematográfica que abarca todos los géneros. Además de sus innumerables títulos, de carácter costumbrista y folklórico, Carmen fue pionera al participar en coproducciones europeas y americanas, donde apareció junto a actores como Gary Cooper o Frank Sinatra, aunque rechazó un contrato de siete años en Hollywood y prefirió quedarse en España.

Trabajó con el ídolo mejicano Jorge Negrete. Con Luis Mariano, ya artista internacional hizo Violetas imperiales. Fue la protagonista de La venganza de Juan Antonio Bardem, la primera película española candidata al Oscar a la Mejor Película de habla no inglesa. Intervino en títulos junto a Paulette Goddard, Charlton Heston, Vittorio de Sica y Raf Vallone.

Y en los años 70 supo reinventarse y hacer papeles en películas dramáticas y de estética erótica. Con El techo de cristal, de Eloy de la Iglesia, recibió el premio a mejor actriz concedido por El Círculo de Escritores.

La última vez que la vimos en la pequeña pantalla fue el 15 de octubre de 2016. Era una entrevista que le hacía María Teresa Campos, grabada cinco años antes con motivo de su ochenta y un cumpleaños.

Desde entonces Carmen solo es un recuerdo imborrable en la memoria de la gente. Su hijo Augusto ha blindado su imagen y sus noticias para que el público que la adora, tenga un recuerdo de la Carmen madura, todavía hermosa y cercana que todos tenemos en nuestra memoria.

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