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Paul Naschy, el hombre-lobo castizo, ya tiene su placa donde vivió en Madrid

Han tenido que pasar trece años, desde que falleciese en 2009, para que Paul Naschy por fin tenga su placa en Madrid, concretamente en el barrio de Chamberí. Naschy, sin olvidar a Chicho Ibáñez Serrador, fue el pionero del cine fantástico y de terror de Serie B. Pese a su puesta en escena un poco rudimentaria, las escenas tenían el encanto de que estaban rodadas casi de una forma artesanal. Sus filmes le pusieron en el mapa de numerosos festivales y países por cultivar este género.

No es uno de los cineastas más prestigiosos de España. A cambio, cuenta con una legión de seguidores que le veneran por su atrevimiento al volcarse en un género cinematográfico, que era una rareza en nuestro país, con una convicción y un entusiasmo contagioso. De ahí, que mereciese esta placa en el bloque de pisos en el que vivió, en Chamberí, que se inauguró este martes.

Antes de ser director, guionista, productor y actor, Jacinto Molina, ese era su nombre real, se dedicó a la halterofilia, incluso fue campeón de España. Sin embargo, su destino pasaba por el cine. Su aspecto fornido fue el salvoconducto para trabajar en las superproducciones de Hollywood, que se estaban rodando en España. Colaboró en pequeños papelitos, que ni siquiera salían en los títulos de crédito, con Nicholas Ray en Rey de reyes (1961) y 55 días en Pekín (1963), al igual que en El Cid (1961), de Anthony Mann.

Fascinado por el filme de terror, no tardó en cambiar de registro. En 1968 escribe y protagoniza La marca del hombre lobo, dirigida por Enrique López Eguíluz. En ella, encarnó por primera vez a Waldemar Daninsky. El título traspasó nuestras fronteras. Un distribuidor alemán le sugirió que cambie su nombre por otro más internacional. Así pasó a ser Paul Naschy.

Interpretó a Daninsky en 14 ocasiones. Le seducía el fatalismo de este personaje. Entre las películas más destacadas están La noche de Walpurgis (1971), Dr. Jeckyll y el Hombre Lobo (1972) y El retorno de Walpurgis (1973). En El aullido del diablo (1987), interpretó a ocho personajes. Tras el estreno de la cinta fue apodado 'El Lon Chaney español'. 

Su filmografía es abundante por el número de películas en las que desarrolló su creatividad. Como actor, 168 películas le contemplan y en su faceta de guionista, 52. 

Quentin Tarantino -que antes de ser cineasta, tenía un videoclub-, dice de él que es una de sus referencias fílmicas. Las distinciones no le faltaron. Su nombre está en el Hall of Fame del cine fantaterror, en 2001 se le concedió la Medalla de Oro al Mérito de Bellas Artes y los festivales dedicados a este tipo de cine, como el de Sitges y el de Oporto, le homenajearon. Una de las cosas buenas que tenía Naschy es que sus películas de terror siempre estaban sazonadas de un erotismo que pasó la censura.

Solo le falta un Goya de Honor porque el cariño de los madrileños en forma de placa ya lo tiene.

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