Estilo de Vida

Síndrome postvacacional: nueve consejos para afrontarlo

  • Recomendaciones para enfrentar la vuelta al trabajo

Las vacaciones de verano son el mejor remedio para liberar estrés, recuperar la energía y mejorar la salud y el bienestar, pero no son infinitas. La vuelta al trabajo y a la vida cotidiana pueden llevar al llamado Síndrome Postvacacional.

Según el doctor Vicente Gil, "aquellas personas con menor resistencia a la frustración, que conciben su entorno laboral como algo desagradable o que no les motiva su trabajo, son más propensas a sufrirlo". Por ello "cada vez más entidades se preocupan por el estado en el que vuelven sus trabajadores después de este periodo de descanso y hacen uso de este tipo de apoyo organizando actividades empresariales, intentando mantener en alza la motivación y productividad de los trabajadores o prestando ayuda profesional", explica el doctor.

Existen varias medidas que se pueden aplicar durante las vacaciones, el primer día de trabajo o incluso antes de las vacaciones para prevenir o combatir este síndrome. Éstas son algunas de ellas:

1. No cargarse de trabajo el primer día. Hay que tomarse tiempo para ponerse al día de lo que se dejó pendiente antes de las vacaciones y de lo ocurrido mientras se estaba fuera. Es recomendable marcarse objetivos y una línea de trabajo para la primera semana de incorporación.

2. Planificar actividades de ocio. Retomar el contacto con los amigos y familiares a los que no se ha visto durante la época de descanso puede ayudar en la adaptación. También es recomendable organizar actividades de ocio y no dedicarse exclusivamente al trabajo. Hay que pensar que el calendario laboral está plagado de festivos, fines de semana e incluso días libres.

3. Mejorar aquello que no nos guste en el trabajo. La reincorporación puede servir como un punto de inflexión para establecer una serie de 'propósitos' que ayuden a mejorar aquello que no sea de nuestro agrado, por ejemplo, un jefe despótico, compañeros con los que no hay buena relación o actividades monótonas. Si éste es el caso, se puede intentar establecer flujos de comunicación fluidos con el resto de la plantilla, hacer que nuestro punto de vista sea escuchado o estrechar lazos con el resto de compañeros.

4. Buena alimentación y practicar deporte. Son dos aspectos imprescindibles a la hora de volver al trabajo en septiembre. Se debe moderar el consumo de alcohol y cafeína, ya que pueden agravar los síntomas de apatía, depresión y estrés. El deporte, por su parte, hace que se liberen endorfinas, lo que provoca que el estado de ánimo mejore y la inapetencia se reduzca.

5. Dejar las tareas hechas antes de la marcha. No sólo para contribuir a una vuelta más efectiva, también para evitar molestias durante nuestra ausencia. A este respecto, hay que intentar no marcar citas importantes justo después de la vuelta y procurar dejarlo casi todo cerrado.

6. No cogerse periodos vacacionales muy largos. Es preferible dividirlos a lo largo del verano para que la vuelta sea menos abrupta y planificar las vacaciones teniendo en cuenta el flujo de trabajo de la oficina y los días libres de los clientes para no encontrar sorpresas a la vuelta.

7. Disfrutar al máximo las vacaciones. Viene bien tenerlo todo bien planeado, pero también es conveniente realizar actividades no programadas. Aprovechar el tiempo de descanso es imprescindible para evitar la frustración de haber desperdiciado los días libres y para desconectar lo suficiente y volver con las 'pilas cargadas'.

8. Planificar el regreso con tiempo. No se debe cometer el error de volver de vacaciones el día de antes. Es recomendable incorporarse al trabajo, al menos, un par de días después de regresar de viaje para que dé tiempo a retomar rutinas: poner en orden el hogar, recuperar horario y horas de sueño habituales o recapitular lo que haya pendiente revisando la agenda.

9. Tomarse la vuelta con filosofía. Concebir el retorno a la rutina laboral como algo negativo, sacrificado u obligado es el primer error. Es necesario ver el trabajo como algo positivo y saber que nos podemos ir de vacaciones gracias a que tenemos un trabajo. La respuesta está en tomarse el primer día como una jornada laboral más, tener en cuenta que ocupa únicamente una tercera parte del día y ser conscientes de que hay tiempo para todo: ocio, trabajo y descanso.

Como el Síndrome Postvacacional es pasajero no hay que desesperarse, pero si los síntomas de depresión duran más de quince días es recomendable consultar a un médico, pues podría aparecer un verdadero síndrome de ansiedad generalizada o estrés crónico que requeriría un tratamiento más específico.

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