Estilo de Vida

Pablo Rouss y las diez cartas de amor a su madre: lanza su nuevo disco tras su salto a 'OT 2023'

Dejó su carrera cuando le faltaba un mes para terminarla. Entonces hizo las maletas y probó suerte en Madrid. La música se impuso al miedo, y acertó. Pablo Rouss (29) ha pasado de ganarse la vida produciendo música alternativa a ganar dos Latin Grammy, lanzar dos álbumes de estudio y colaborar con artistas de la talla de Sebastián Yatra, Belén Aguilera, Lola Índigo o Cruz Cafuné, proyectos a los que sumó un nuevo reto: pasar a ser parte del jurado de Operación Triunfo 2023.

Ahora, terminada la última edición del concurso, lanza su segundo disco, Asintomático (Warner Music), un trabajo que llega dos años después del fallecimiento de su madre y que está conformado por diez canciones que, como cartas, expresan esos mensajes que un día estuvieron contenidos. Palabras agridulces sobre un duelo que ha tomado otra forma con el tiempo. El músico navarro ha aprendido que las heridas no se borran, sino que hay que (aprender a) vivir con la cicatriz.

¿Te queda energía para este inicio de año?

La verdad es que estoy contento, y eso que no me ha dado tiempo a asimilarlo todo. Entre OT, mi trabajo como productor, mi proyecto como artista… ha sido difícil compaginar. Después de Ciclos quería crear un nuevo concepto más sólido como artista y sin colaboraciones. Hice como tres cuartas partes del álbum en una semana y los otros temas los hice durante el resto del año. Terminé hace unos ocho meses, y el proceso fue bastante lento, nada precipitado. También tiene una temática delicada como para abordarla de una forma demasiado agresiva.

De hecho, nunca antes te habías mostrado tan vulnerable.

La diferencia principal de este disco con respecto a los otros proyectos es que estos eran mucho más participativos. Me tenía que adaptar a los artistas con los que colaboré, gente muy dispar que iba desde Recycled J hasta Álvaro de Luna. Fue pesado adaptar los temas a los artistas, pero con Asintomático fue distinto. Hice un viaje más personal.

Háblame de ese viaje.

Digamos que este disco lo hice por mí, sin pensar en la industria. No quería algo comercial. La muerte es todavía un tabú, pero vivimos con ella, y por eso he intentado que el disco sea lo más natural posible, tanto para bien como para mal. La vive mucha más gente de la que creemos, pero está tan escondida que parece que no existe. Creo que es importante que se hable de manera abierta y natural sobre ella, sobre todo, para que la gente se sienta arropada. La música es un refugio muy especial para muchas personas. Por lo menos, para mí lo es.

Tu relación con el dolor se transforma entre la primera y la última canción. Primero huyes de él. Después, lo abrazas. ¿Este disco tiene algo de catarsis?

Totalmente. De hecho, yo siempre he vivido el dolor de una manera muy irreal, por eso el disco se llama Asintomático. Es como tener una enfermedad que ni se ve ni se siente. Con la pérdida de mi madre canalicé tanto el dolor hacia lo inexistente que tenía la caja cerrada con ocho llaves. Y no quería abrirla, porque sentía que no tenía la necesidad. Pero, pasados los años y después de mucho tiempo de estrés laboral, este disco me ha ayudado a parar, a entenderme, a perdonarme. Para mí ha sido un disco de terapia, de vomitar sobre el papel todo lo que me hubiese gustado decirle a mi madre.

¿El trabajo era tu parche?

Creo que sí, aunque lo era de una manera un poco inconsciente. También me ha ayudado a sobrellevar estos dos años para decir 'mira, la vida sigue'. Soy una persona muy positiva y eso me ayuda a seguir hacia delante.

¿Está reñido ser optimista con permitirse estar triste?

Los estigmas que giran en torno a las emociones se han ido diluyendo con el tiempo y la sociedad ha evolucionado mucho. Los hombres lloran. Y, cuando se trata de la muerte, muchas veces la gente lo que debe hacer es acompañar, y eso se puede conseguir de muchas maneras. A veces, la mejor es el silencio.

De hecho, el disco no solo contiene mensajes a tu madre. A tu entorno también le pides comprensión. Hay frases como "Si tardo mucho en contestar, espérame".

Sí, porque tu círculo muchas veces tiene la necesidad de ayudarte, y está bien, estoy agradecido por ello. Pero también necesitas tu propio espacio y tu tiempo, y eso desde fuera a veces es difícil de entender. Pensamos que estamos ayudando, pero no es así. Hay momentos en los que no es necesario preguntar "¿qué tal?" si sabes que estoy en la mierda.

¿Debemos aprender más a escuchar y no tanto a opinar?

Totalmente, lo que pasa es que una cosa está muy ligada con la otra. Yo soy el primero que peco. La gente te cuenta algo y piensas que estás obligado a responder para completar eso que te ha dicho. Pero a veces alguien te está contando una pena y tú lo que tienes que hacer es escuchar y decir "te entiendo" o "estoy para lo que necesites". No ayuda que te digan que le des la vuelta a la tortilla, porque a veces no hay fuerzas para eso. Hay momentos en los que no quiero esforzarme, no puedo. Solo quiero que me des un abrazo.

Hablando de esfuerzo: anunciaste hace un tiempo que habías decidido dejar de trabajar los fines de semana y dedicarlos plenamente a descansar.

Y fue la mejor decisión que he tomado en mi vida. Todo mi entorno me decía que no podía trabajar de lunes a domingo al ritmo que lo hacía. Es verdad que disfruto de mi trabajo, pero el cansancio mental se recoge con los años. Esa carga no pasa nunca el vano. Si te machacas durante cuatro años, después vas a recibir toda esa energía, así que decidí que los sábados iban a ser para mi novia y los domingos para mi sobrino y mi familia. Ahora toco más tierra. Estoy más ligado al momento presente, aunque a veces me cueste todavía.

Vamos, que desconectar también es productivo.

Sí, porque la creatividad también sale del descanso y de estar bien contigo mismo. Muchas veces me he tirado ocho horas perdiendo el tiempo porque estaba agotado. Y de esas situaciones también se aprende, pero hay que regular.

Tú eres de Pamplona, pero te marchaste a Madrid para vivir de la música. ¿Cuánto riesgo había en esa decisión?

Dejé mi carrera a un mes de terminarla, así que no tenía opción de no currármelo en Madrid. Cuando les dije a mis padres que iba a dejar Diseño Gráfico porque debía aprovechar la oportunidad que me había salido en la música, fueron muy comprensivos, pero les explotó la cabeza y me dijeron que no tenían un duro para ayudarme, que me buscara la vida. Y así me fui a Madrid: con una mano delante y otra detrás. Pero tampoco creo que las grandes ciudades tengan grandes oportunidades. Eso lo creas tú como persona, por las sensaciones que generas en los demás. Conocemos casos de gente talentosa que ha venido a buscarse la vida y no lo ha conseguido. No es falta de talento, sino que hay cosas más importantes que eso, como la capacidad que tienes de comunicarte con los demás.

¿Te mueves mucho por impulsos?

Creo que a veces sí, pero también observo mucho las cosas. Analizo las situaciones antes de meterme en ellas. Intento entender de qué manera puedo entrar. Cada persona tiene un rango de seguridad y, si se sobrepasa, se corta la buena vibra. Entonces intento analizar mucho a las personas, saber cuál es su espacio vital y respetarlo siempre.

¿Cómo reaccionaste cuando te propusieron ser jurado de Operación Triunfo?

Recuerdo que me llamó mi manager, Gorka, y me dijo que tenía que verme en persona para contarme algo bueno. De primeras me quedé un poco rayado, porque yo vengo de otro mundo. Me vi un abanico de oportunidades de repente y la oportunidad de que la gente conectase mi nombre con mi cara. Y la verdad es que estoy muy contento. Me ha parecido una experiencia superbonita y ha aprendido mucho del programa. He vuelto a conectar con ese talento genuino de gente que lucha por un sueño.

Naiara es la ganadora de esta última edición. ¿Lo merecía?

Ella ha demostrado una evolución brutal, es una justa ganadora. En la gala 0 ya demostró tener mucho aplomo y un vozarrón, pero creo que le faltaba crear su identidad, quizá por haber trabajado en orquestas y demás. Y ahora ha conseguido construir un imaginario en torno a ella superclaro.

¿Tenías algún favorito?

Tenía algunos nombres en la cabeza. En la gala 0 me maravilló mucho Paul, igual que Violeta. Pero a lo largo del programa mis preferencias fueron cambiando hasta el punto de que dejé de tener favoritos. Al final tengo 29 años y me siento muy cercano a ellos. A Naiara le llevo tres años. Me sentía como un hermano mayor. Todos eran justos ganadores y tenían talento para hacer cosas grandes fuera.

¿Seguías lo que ocurría en la academia o te limitabas a ver los pases de micro para no condicionar tu veredicto?

Seguía el 24 horas lo que mi trabajo me permitía. Por suerte TikTok e Instagram ayudaban mucho. Pero los pases de micro sí ayudaban a tener un veredicto, porque te permitían comprobar la evolución de la semana. Te ayudaba a tener un criterio constructivo para dar un veredicto de un minuto en la gala.

¿Es difícil condensar en tan poco tiempo todo lo que se tiene que decir?

Es muy difícil. Nosotros vemos los ensayos, tomamos nuestras notas y luego en la gala… fiesta. Mientras actúan debes deliberar qué debes decir a cada concursante, a quién salvas, a quién nominas… Es un tiempo tan reducido que resulta muy estresante. Estar en el jurado es un papel complicado.

¿El público entiende al jurado? ¿Es comprensivo?

He leído alguna que otra barbaridad, aunque me ha servido para hacer terapia de choque. Tenía dos opciones: o hacía como que no existía o leer lo que decía la gente y relativizar, porque vivir en la incertidumbre no mola. La gente tiene libertad de opinar lo que quiera y yo me quedo con las opiniones constructivas. Además, la gente te tiene que conocer para opinar profundamente de ti. Comparas cómo hablo en plató con cómo estoy hablando ahora y no parezco la misma persona. En plató tienes muy poco tiempo para ser tú.

¿Cómo te ha afectado que haya quienes se hayan quedado solo con esa máscara?

Me ha dado pena. No se ha podido ver el 100% de mi persona. Yo mismo me veía desde fuera y pensaba que era frío y distante. Me hubiera gustado mostrarme más porque la gente habría podido conectar más conmigo, con mi esencia. Creo que soy puro amor y que gano en las distancias cortas. Pero me quedo con todos los comentarios positivos. La gente es supermaja y superagradecida.

En algún momento Noemí Galera dijo que los profesores y el jurado no siempre estabais de acuerdo. ¿Qué me puedes contar de esas conversaciones que quedaban fuera de los ojos del público?

La relación con los profesores era superbuena. Hemos tenido diferencias porque, obviamente, el jurado y los profesores nunca han estado de acuerdo. Los profesores, al convivir con los concursantes, opinan desde esa parte más íntima y personal. Nosotros, en cambio, nos limitamos a lo que vemos en la gala. Justo en el foso, detrás del escenario nosotros siempre estábamos charlando. A Abril Zamora, por ejemplo, la amo. Son unos cracks y unos profesores que son impagables.

Finaliza OT y empieza una nueva etapa para ti. Cuando presentes Asintomático sobre los escenarios, ¿qué verá tu público?

El 29 de marzo presento en Madrid. Formato banda, como siempre, respetando mi esencia rockera. Tocaremos temas de Ciclos y habrá invitados. Y, obviamente, también tocaremos las canciones del disco nuevo para llorar todos juntos y ahogar las penas. Estoy muy expectante con sentir las canciones en directo. Esta etapa, pese a tener su parte triste, también es una oportunidad para sanar.

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