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El Museo del Prado venera la obra del boloñés Guido Reni e ignora su misoginia

El museo exhibe la obra de esta figura fundamental del barroco europeo, al que se le vincula también con la ludopatía. Una cita cultural en Madrid para estos días de Semana Santa. La exposición está abierta hasta el 9 de julio. Crédito fotos superiores: Baco y Ariadna (colección particular); y La unión del Dibujo y el Color (Paris, Museo del Louvre. Département des Peintures).

Lo llamaban El divino. Guido Reni (1575-1642), artista decisivo en el barroco europeo, desembarca en el Museo del Prado de Madrid, en colaboración con la Fundación BBVA, con esta muestra antológica que lleva el nombre de su ciudad natal, Bolonia. Un total de 96 obras, entre pinturas, dibujos y esculturas, que nos permiten contemplar la evolución del artista italiano y su gran esfuerzo en la búsqueda de la belleza para representar lo sobrenatural. De ahí, su apodo. La exposición, que abarca las salas A y B del edificio Jerónimos, se puede visitar hasta el 9 de julio. 

En palabras de David García Cueto, comisario de la exposición Yo Guido Reni, Bolonia, el maestro italiano "tenía una capacidad especial de creación divina". La misoginia y la ludopatía del italiano se colaron en la presentación. En este ejercicio de revisionismo, el comisario solicitó "cautela" para contemplar su obra y juzgar al artista del siglo XVII. "Es un debate muy necesario", enfatizo, pero a menudo se incurre "en un error" de partida "al aplicar categorías éticas y morales del XXI a una sociedad pretérita". Según cuenta el biógrafo del boloñés Carlo Cesare Malvasia, Reni era un hombre "acosado por fobias y aislado por el orgullo". También mencionó su "compulsión por el juego", que lo llevó a la ruina y aceleró su muerte.

La retrospectiva ofrece al visitante la posibilidad de contemplar el Triunfo de Job, que se salvó del devastador incendió de la catedral de Nôtre-Dame de París en 2019; la Inmaculada Concepción, que ha llegado desde el Metropolitan Museum of Art de Nueva York; Cleopatra de The Royal Collection de Londres; y Dibujo y color, del Louvre.

'El triunfo de Job' 1636 París, catedral de Notre-Dame

Otras obras señaladas son: Salomé con la cabeza de San Juan Bautista, de las Gallerie Nazionale d'Arte Antica di Roma. Además, se han restaurado, para esta gran ocasión, Hipómenes y Atalanta, Muchacha con una rosa y San Sebastián, que ahora luce sin el repinte del paño que tapaba su cuerpo por la censura de la época. Tras la limpieza, su anatomía luce más espléndida.

'Hipómenes y Atalanta' (1618-19). Madrid, Museo Nacional del Prado

Pulcritud y colorido

Arrancó su formación de la mano de Denys Calvaert, maestro flamenco instalado en Bolonia, hombre de gran visión comercial en el mercado del arte. Sometió a su discípulo a una dura disciplina y sacó provecho de su talento. De Calvaert, Reni aprendió la pulcritud en los dibujos y el colorido vibrante y sensual. En 1594 continúa sus estudios con los Carracci, Ludovico, Annibale y Agostino, quienes habían fundado el centro de formación de artistas Accademia degli Incamminati. Allí Reni aprendió las técnicas del grabado y del modelado en terracota y comenzó a producir sus primeras obras por encargo.

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