La vida de Mohammed bin Salmán ha inspirado el libro Sangre y petróleo, escrito por Justin Scheck y Bradley Hope, periodistas de Wall Street Journal. El título acaba de salir a la venta.
Tiene 37 años, le llaman MBS y su nombre completo es Mohammed bin Salmán, príncipe heredero de Arabia Saudita. Su vida milmillonaria, jalonada de abundancia, oro negro, aspiraciones mesiánicas y opresión, está marcada por el macabro asesinato de Jamal Khashoggi. El periodista disidente que fue ejecutado, tal y como consideró la CIA, por los servicios de espionaje del propio Bin Salmán. Este oscuro episodio, en 2018, está recogido en el libro Sangre y petróleo (Península). El texto lo firman los periodistas expertos en economía de The Wall Street Journal Justin Scheck y Bradley Hope.

La historia de Bin Salmán arranca ese 2017, cuando asciende al poder después de haberse ventilado a su tío Ahmed Bin Abdulaziz y a su primo, Mohamed Bin Nayef, a los que acusó de alta traición. En su ascenso, MBS se afanó por sorprender al mundo con una imagen de nueva modernidad y de reforma, como contrapartida al absolutismo de sus predecesores. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Es el retrato que dibujan Scheck y Hope en su libro.
Si Boston o Londres fueron destinos académicos de otros miembros de la casa saudí, el joven Bin Salmán renunció a un grado internacional y decidió que estudiaría en la Universidad Rey Saúd.
Con vocación de 'Blade Runner'
MBS impulsó el proyecto Visión 2030, su fantasioso plan de modernización para el país. Para hacerlo visible, mandó levantar un nuevo centro urbano de Riad, conocido como Mukaab, un cubo de 400 metros de altura y que recuerda al sagrado Kaaba de la Meca. En este corazón de la capital viven miles de residentes y se encuentran exclusivos hoteles de lujo y galerías de arte. El ambicioso Mukaab es consecuencia natural de Neom, llamada a convertirse la gran metrópoli del desierto y también un hub tecnológico a modo de Silicon Valley. Neom, con vocación de Blade Runner, daría alojamiento a 9 millones de personas, que se trasladarían en taxis voladores. Lo de los taxis es lo de menos, si tenemos en cuenta que Bin Salmán fabulaba con crear varias lunas al día o, en un delirio, deslizaba que viviría 300 años.
La alta tecnología se presenta así como el plan b saudí en un mundo que acabará por agotar los combustibles fósiles. O sea, el petróleo (la gallina de los huevos de oro de Arabia). De ahí su ahínco en este Neom.
En cuanto a inmuebles, posee el castillo de Louis XIV en Versalles dotado de plena domótica y valorado en 300 millones; o el mini Buckingham, la mansión londinense de Regent's Park que ahora se vende por 282 millones de euros, según Financial Times.
Seis minutos de tortura
El caso Khashoggi es uno de los episodios centrales del libro. El reportero del Washington Post encontró su muerte en el consulado saudí de Estambul un día de octubre de 2018 cuando se acercó a recoger unos papeles para casarse con su novia, Hatice Cengiz. Nunca salió de allí. Tras el juicio, en Turquía, se concluyó que Jamal fue torturado (le cortaron los dedos de la mano) y fue "brutalmente" asesinado a manos de quince agentes de inteligencia enviados desde Riad. Su cuerpo fue descuartizado. En un escenario de gritos horrendos, se le administró al reo un narcótico. Fueron seis minutos de tortura. El forense que practicó la carnicería pidió café y se puso unos auriculares con música para evitar escuchar el ruido de la sierra. Pese a que la CIA miró hacia MBS como mente pensante, este negó haber ordenado ningún plan. Según los autores delibro, se habría tratado de un ajuste de cuentas de la familia real saudí con Jamal, antes de su confianza y después, una voz crítica.