Imaginemos que tenemos un suero con formato de gotero ante nosotros. ¿Cómo lo aplicaríamos? Muchos dirían que directamente sobre el rostro desde el pipetero, un gesto completamente equivocado, puesto que hará que apliquemos más producto del necesario y que, además, corramos el riesgo de que, por el contacto con el rostro, se contamine dicho gotero, pudiendo desequilibrar la fórmula. ¿Otra manera de aplicarlo? Echando de tres a seis gotas sobre la mano. ¡Sí! Esta es la respuesta correcta. Sin embargo, hay un matiz súper importante: se debe hacer sobre las yemas de los dedos y nunca sobre la palma, algo que muchos suelen hacer, repartiendo el producto homogéneamente sobre la mano antes de llevarlo a la cara. Para entender el porqué de esta recomendación, hay un motivo muy claro: "La palma de la mano posee muchísima capacidad de absorción, algo que no ocurre con la zona del interior de los dedos", comenta Elisabeth San Gregorio, directora técnica de la firma Medik8.
Un gesto común y poco ahorrativo
Siendo este un gesto muy habitual y que, incluso, podemos llegar a ver en muchos tutoriales en diferentes redes sociales, se convierte en una opción muy poco ahorrativa, puesto que hará que desperdiciemos gran parte del producto. "Si masajeamos por todo el interior de las manos un suero o una crema, gran parte del producto se quedará en la palma de la mano debido a su capacidad de absorción, produciendo que el producto cunda mucho menos", asegura Raquel González, cosmetóloga y directora de educación de Perricone MD. Y es que, en realidad, lo normal es que deseemos hacer un completo ritual de skincare que beneficie a nuestro rostro, cuello y escote, por lo que no tiene sentido hacer un 'facial' a la palma de nuestras manos.

Menor tratamiento para el rostro
Se saca en conclusión que, además, este gesto implica un menos apoyo al tratamiento facial. "Si de la dosis recomendada del producto, parte se queda en la palma de nuestras manos, esto implica, claramente, que en nuestro rostro depositaremos menos producto del que se necesita. Esto puede desembocar en una menor hidratación del rostro, por ejemplo", expone Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza.

¿Cómo hacerlo correctamente?
Consiste en aplicar la dosis que se recomienda en las instrucciones de uso de cada producto. "Esta suele ser de una o dos dosificaciones en los formatos pump, de tres a seis gotas en los goteros o pipeteros y de, aproximadamente, una avellana en una crema hidratante en aquellos que vienen en tarro", explica Sonia Ferreiro, cosmetóloga, biotecnóloga y directora técnica en Ambari.

En cuanto a cómo llevar los cosméticos hacia el rostro, Marta Agustí, asesora técnica y prescriptora de rutinas faciales en Purenichelab.com, comenta: "Se debe aplicar en la yema de los dedos y masajear con las dos manos, de manera que se quede repartido entre ambas sin llegar a las palmas. De ahí, lo llevaremos al rostro, preferiblemente sellando o acariciando la piel muy suavemente". De este modo, conseguiremos sacar todo el partido a nuestros cosméticos.