Estilo de Vida

Schweppes inaugura una exposición por los 50 años de su luminoso de la Gran Vía madrileña

  • Una forma de devolver a los madrileños y a todos los visitantes, el haber convertido el luminoso de la compañía en un icono único de Madrid
Madrid

Con motivo de la celebración de los 50 años de su luminoso, Schweppes organiza una exposición fotográfica en la que propone realizar un viaje emocional desde los años 50, antes de que estuviera instalado el actual neón, hasta nuestros días. Una manera de devolver a los madrileños y a todos sus visitantes el interés y los millones de fotografías que cada año se realizan a este icono que ya forma parte del paisaje protegido de la capital.

Del 13 al 20 de diciembre, la exposición gratuita 'Ilumina Madrid', en el Espacio Cultural Serrería Belga (Alameda, 15), abrirá sus puertas en horario de 12 h a 20 h (excepto el domingo, de 12 h a 18 h) y permitirá descubrir a todo el que se quiera acercar hasta allí la selección de fotografías realizada por la comisaria de arte independiente Lucía Laín, responsable de varias exposiciones para la Comunidad de Madrid, el Museo Sorolla y Acción Cultural Española.

Lucía, se ha encargado de seleccionar para esta muestra diferentes instantáneas con las que reflejar el cambio de la ciudad y la Gran Vía, pero, sobre todo, de la sociedad y de la cultura. Todo ello a través de imágenes de fotógrafos memorables como Martín Santos Yubero o Nicolás Muller, y de otros actuales, tan relevantes como Leticia Felgueroso, Luis Vioque o Carmenchu Alemán. Las fotografías proceden tanto de colecciones privadas como de varios fondos de organismos oficiales, medios de comunicación, agencias de noticias y productoras de cine.

El luminoso, testigo del cambio y la evolución de Madrid

Para reflejar ese cambio de la ciudad y de sus residentes, la muestra se retrotrae a los años 50 —Schweppes comenzó a operar en España en 1957—, cuando todavía el neón no estaba instalado. Estas imágenes, en blanco y negro, reflejan una Gran Vía bulliciosa, vibrante, llena de carteles de luz de sus locales. A medida que avanzan los años, las fotografías muestran una ciudad cada vez más moderna e imponente.

El luminoso de Schweppes emerge en 1972 en la fachada del Carrión. Los años 80 son especialmente relevantes para esta arteria: la Movida Madrileña, un auténtico torbellino estético y cultural, toma la capital de España. De hecho, uno de sus iconos será el cineasta Pedro Almodóvar, quien aparece en una de las fotografías tomada por Jesús Peraita, junto a Fabio McNamara y Alaska. La exposición también recoge una secuencia de una de sus películas más famosas, La ley del deseo (1989). Seis años después tendría lugar la irrupción más conocida del luminoso de Schweppes en la gran pantalla con El Día de la bestia (1995), de Álex de la Iglesia: imposible no recordar a Santiago Segura, Álex Angulo y Armando de Razza colgando del neón en una escena que ya es historia del cine español.  

Una oportunidad para ser también protagonistas 

Como parte de la experiencia que sugiere la exposición 'Ilumina Madrid', los visitantes podrán tener su propia fotografía de película, gracias a la reproducción parcial del luminoso real, donde se podrán "colgar" y ser protagonistas de la conocida escena de El día de la bestia.

Una imagen que se generará digitalmente y que se podrá compartir directamente desde cualquier dispositivo con acceso a Internet.

50 años como testigo... y con indulto municipal

Legado de una época en la que los luminosos eran el mejor elemento publicitario para las marcas, el neón de Schweppes lleva presidiendo la Gran Vía desde hace medio siglo. Fue el 5 de agosto de 1972 cuando Schweppes consiguió la licencia para colocar este enorme letrero en el edificio Carrión. Un mes más tarde, en septiembre, se instaló. El cartel está situado a 37 metros de altura, mide 10,65 x 9,36 metros y el conjunto del letrero alcanza los 600 kilos; lo integran 104 neones de colores: azul y amarillo para las letras, mientras que rosa, diferentes tonos de azul, rojo, amarillo y verde para el resto del letrero.

Solamente dejó de brillar durante unas semanas en 2004, cuando tuvo que ser retirado por unos trabajos de remodelación y volvió con un nuevo aspecto: las letras pasaron a ser en minúscula y en otra tipografía diferente. Se trata, en cualquier caso, de un elemento que ya es parte fundamental del paisaje urbano, conformando uno de los rincones más buscados por los turistas. Tanto es así que fue declarado en 2010 como rótulo histórico por el Ayuntamiento de Madrid.

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