Estilo de Vida

'Café pendiente' para quien no pueda pagarlo: así es la tradición que nació en Nápoles

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El café es uno de los alimentos más consumidos en nuestro país. Más de 22 millones de españoles mayores de 15 años toman café, según un estudio, que arroja también que cada semana se sirven 535 millones de tazas en las cafeterías. Porque cualquier momento es bueno para tomarlo: recién despierto, a mediodía, después de comer e, incluso, hay quien lo bebe por la noche.

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La ciencia ha asociado numerosos beneficios para la salud al café. Por ejemplo, varios estudios han confirmado que su consumo ayuda a protegernos contra el Alzheimer y otras enfermedades cardíacas. Además, se ha visto que aumenta el rendimiento físico, ayuda a adelgazar, protege el cerebro y favorece la concentración.

Existen muchas maneras de tomar café: solo, cortado, manchado, con leche, con un chorrito de licor o leche condensada... Es más, en función del lugar de España en el que estemos, se pide de diferente manera. Ahora bien, cuando se habla de 'café pendiente', ¿qué significa?

De Nápoles al mundo entero

Se trata de una tradición nacida en el barrio de Sanitá de Napolés que consiste en una cadena de consumiciones de café, en el que un cliente paga el suyo primero y también deja pagado uno o varios cafés más para la gente que no pueda pagarlo. Esta costumbre, muy arraigada en la ciudad italiana, se extendió a todo el mundo. 

Países como Argentina, Chile o México llevan a cabo lo del café pendiente. De hecho, es muy habitual que un obrero lo haga cuando tenga algo que celebrar, se bebía un café y dejaba otro 'caffé sospeso' en italiano [café pendiente] para quien viniese posteriormente y no tuviera cómo pagarlo.

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Éxito en el Café Comercial

No obstante, pese a que el café pendiente tiene su origen en Nápoles, hay quien lo sitúa en el marco de la Segunda Guerra Mundial como acto de solidaridad. Esta costumbre se recuperó con la crisis financiera de 2008 y Starbucks lanzó una campaña benéfica sobre este concepto en abril de 2013. En España, el mítico Café Comercial fue quien popularizó esta costumbre y, según El País, se sirvieron hasta 7.500 caffés sospesos.

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