Estilo de Vida

El número de tazas de té al día que reduce el riesgo de desarrollar diabetes

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Por fin hemos superado septiembre, un mes que muchos odian por la vuelta a sus obligaciones tras las vacaciones de verano. Además, es en estos días cuando se recuperan los hábitos del curso y, además, se queman todos los excesos de la temporada estival. Por eso, es importante combinar una dieta equilibrada con hacer deporte de forma regular.

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En cuanto a la alimentación, mejor apostar por verduras, frutas o pescado, más allá de las carnes o productos que sean procesados. Si queremos ganar la partida a nuestra báscula y perder esos kilos que nos sobran, las infusiones pueden ser un gran aliado.

La mayoría de infusiones son consumidas en las dietas de adelgazamiento. En el mercado existe una gran variedad. Por ejemplo, la infusión de cola de caballo combate la retención de líquidos; la de melocotón regular el tránsito intestinal y el té blanco ayuda a quemar grasas.

Cuatro tazas de té al día

Pero, ¿cuál es la mejor infusión para la salud? Un estudio llevado a cabo por investigadores chinos concluyó que tomar cuatro tazas de té al días se relaciona con un descenso de un 17% en el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 a diez años vista. Según los datos presentados en el Encuentro Anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), el té negro, el verde y el Oolong cuentan con la misma protección.

"Nuestros resultados son muy emocionantes, porque apuntan a que la gente podría hacer algo tan sencillo como beber cuatro tazas de té al día para reducir potencialmente el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2", declara la autora principal del estudio, la doctora Xiaying Li, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Wuhan.

Así fue el estudio

La ciencia ha vinculado ahora los beneficios que existen de los compuestos antioxidantes, antiinflamatorios y anticancerígenos con su consumo diario. Lo ha hecho a través de una revisión sistemática acompañada de metaanálisis, que abarcó 19 estudios de cohorte con más de un millón de participantes en ocho países.

Primero, estudiaron los datos extraídos de la Encuesta China de Salud y Nutrición (CHNS) relativos a 5.199 adultos (2.583 hombres y 2.616 mujeres) sin antecedentes de diabetes y con una edad media de 42 años. Elaborada entre 1997 y 2009, se diseñó como un estudio prospectivo y multicéntrico que tuviera en cuenta factores socioeconómicos y hábitos saludables de los habitantes de nueve provincias chinas. El 46% de los participantes, 2.379, declaraban beber té, y a finales del estudio, un 10% del total (522) había desarrollado diabetes de tipo 2.

Los resultados de la encuesta china no mostraban una influencia del té en el riesgo de sufrir diabetes. Para ampliar la base de datos, los investigadores ampliaron la revisión a otros estudios que abarcaban hasta 1.076.311 participantes, de ocho países en tres continentes (Asia, Europa y América), y el consumo de los tres tipos de té previamente mencionados. En este segundo paso, sí se pudo asociar el consumo de té con la prevención de la enfermedad: cada taza diaria reduciría el riesgo un 1%.

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Pero el dato más importante es que los participantes que tomaban de una a tres tazas diarias reducían el riesgo diabético un 4% en comparación con los que no tomaban ninguna. Pero si tomaban cuatro, el riesgo se desplomaba un 17%. "Aunque hay que seguir investigando para determinar la dosis exacta y qué mecanismos explican estas observaciones, nuestros resultados sugieren que beber té es beneficioso para reducir el riesgo de diabetes de tipo 2, pero solo en dosis altas", señala Li.

Esta protección, destaca, se daría independientemente del sexo de la persona y sus circunstancias ambientales. "Es posible que determinados componentes del té, como los polifenoles, reduzcan los niveles de glucosa en sangre. Pero se necesitaría una cantidad suficiente de estos compuestos bioactivos para que sean eficaces. También puede explicar por qué no encontramos una asociación entre el consumo de té y la diabetes de tipo 2 en nuestro estudio de cohorte, porque no observamos un mayor consumo de té", concluye.

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