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Por qué refugiarse de una tormenta bajo un árbol no es buena idea: ¿qué debo hacer?

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Lo estamos viendo en los últimos días. La histórica ola de calor que disparó los termómetros en España durante una semana originó varios incendios. En su gran mayoría, el origen se debe al impacto de un rayo de las tormentas eléctricas que se originaron por el calor.

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Este fenómeno es muy típico en los meses de junio, julio y agosto. Las tormentas de verano se producen debido a las altas temperaturas, que calientan el ambiente. Como el aire caliente es menos denso, asciende y choca con una masa de aire frío haciendo que se condense en gotas muy rápido. Este contraste provoca las tormentas.

¿Y cómo se forman los rayos? Esta descarga natural tiene lugar entre las nubes y la superficie terrestre o entre dos nubes. La luz que acompaña al rayo se llama relámpago, y está producido por la onda de choque de la descarga eléctrica, el trueno, según explica Eltiempo.es. Los rayos se ocasionan por la interacción entre partículas positivas y negativas.

Alto riesgo de muerte

Resguardarse debajo de un árbol de una tormenta no es una buena idea, en especial si este es el único que hay a la redonda o si es el más alto. La electricidad siempre busca la ruta más corta que le lleve a su destino. Por lo general, los objetos más cercanos al cielo son los más altos. Y en el campo o en el bosque, los árboles son muy vulnerables a los rayos durante una tormenta eléctrica.

Al impactar en el árbol, el rayo fulmina una rama cercana a la copa y la electricidad fluirá a lo largo del tronco hasta disiparse en el suelo por medio de las raíces. Esta gran cantidad de energía puede romper las ramas o hasta partir el tronco, con los peligros que eso conlleva si una persona está debajo.

La corriente de alto voltaje puede provocar lesiones en la piel en forma de quemaduras, pero también fracturas de hueso, lesiones internas y paradas cardiorrespiratorias que ocasionen la muerte. Por tanto, en el caso de que te pille una tormenta en mitad del campo y no tienes ningún sitio donde refugiarte, lo mejor es ponerse de cuclillas con la cabeza hacia abajo y las piernas juntas. Así te volverás más pequeño y estarás a 'salvo' de los relámpagos.

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