Estilo de Vida

Las direcciones (y bocados) imprescindibles en el nuevo mapa gastronómico de Santander

Primera Vaca, con interiorismo de Sandra Tarruella, con toques surferos y rurarles.

La tortilla del Café del Centro Botín, los mejillones de Solórzano, el arroz con pollo de Pan de Cuco, la tarta de queso de Primera Vaca y el flan de Bodega del Riojano. Cada uno de ellos justifica una escapada a la capital cántabra.

Los restaurantes del Grupo El Riojano están redibujando el mapa gastronómico de Santander. Prima el culto al producto local, recetas clásicas que bordan –y que se han convertido en marca de la casa– y espacios muy especiales, cada un en su estilo, para todos los gustos y asequibles.

Entre los clásicos, más actuales que nunca, como Bodega del Riojano, y un espacio con solera, la vermutería Solórzano. Entre las nuevas direcciones, Primera Vaca, Pan de Cuco y el Café del Centro Botín. Y dos nombres propios como hilo conductor: el hostelero cántabro Carlos Crespo y las propuestas de su socio el chef Álex Ortiz.

Estas son sus señas de identidad y sus 'platos fuertes'.

Pizza margarita (con tomate de San Marzano) y pastel de mejillones en escabeche, con mayonesa de encurtidos, especialidades de Primera Vaca.

Primera Vaca

Está en Suesa, a veinte minutos de Santander, y muy cerca de las playas de Somo y Landre. En el espacio, lleno de encanto, destaca su gran horno de piedra del que salen finísimas pizzas artesanas, especialidad de la casa. En la carta, propuestas sencillas perfectas para compartir, pero siempre con un toque imaginativo: pastel de mejillones en escabeche, pericaña, bonito del norte asado, y, por supuesto, anchoas del cantábrico y chuleta de vaca. Su tarta de queso es insuperable. Precio medio: 25-30 euros.

Arroz con pollo picasuelos guisado de Pan de Cuco y los mejillones en salsa de la vermutería Solórzano.

Pan de Cuco

También en Suesa, literalmente enfrente de Primera Vaca, en un entorno tranquilo rodeado de naturaleza. Comparte su carta de platos sencillos con una materia prima excelente y base tradicional, aunque con toques de autor, muy enfocada a picar y compartir. Ostras, croquetas, rabas, ensaladillas, clásicos del Grupo El Riojano, y un plato muy especial: el arroz con pollo picasuelos guisado, una suerte de homenaje al arroz con pitu de caleya y que se elabora con pollo pedrés, una raza autóctona de Cantabria difícil de criar, pero con una carne excepcional. Precio medio: 30 euros.

Solórzano

Es un local cargado de historia, el primero que abrió en Peña Herbosa, la calle por excelencia del tapeo, allá por 1941. Mantiene intacto su encanto, con su alicatado y su barra de mármol con la clásica hendidura desgastada por el roce de los vasos. Y su esencia: templo del vermut –con más de 150 referencias, con o sin sifón– y tapas con alma marinera. Rabas, gildas, caracolillos de mar, y platos más elaborados como cachón guisado, bonito a la calabresa o pimientos rellenos de rabo de ternera, especialidad de Álex Ortiz. Y unos mejillones en salsa que sorprenden a simple vista por su increíble tamaño. Precio medio: 20-30 euros.

Dos platos icónicos de Bodegas del Riojano: ensaladilla y flan de huevo al caramelo.

Bodega del Riojano

Es una institución en la ciudad, abierta en la década de los cuarenta del siglo pasado, un templo gastronómico con solera cargado de historia –y de arte– que Carlos Crespo ha sabido actualizar desde que tomara las riendas en 2008, sin perder la esencia heredada de la familia fundadora, los Merino. Su ensaladilla es una de las mejores de España, su tortilla guisada en salsa de callos con un toque de alioli, un clásico, como sus carnes de vaca vieja (solomillo y chuletón). Pero nadie puede irse sin probar su flan de huevo al caramelo (su receta es secreta). Precio medio: 50 euros.

La terraza del Café del Centro Botín es una extensión del interior y de la bahía.

Café del Centro Botín

El espacio de restauración del Centro Botín estrenó carta y decoración en 2021 de la mano del Grupo El Riojano, Chisco Helguera y su equipo en los fogones. Un ambiente cálido, en la versión más confortable del estilo nórdico en sus materiales y su gama cromática, y con abundante vegetación, acoge una cocina de la mañana a la noche a la medida de cualquier plan. Desayunos espectaculares y 'sus clásicos': rabas, croquetas cremosas de jamón ibérico, las bravas de Pan de Cuco, la ensaladilla de Bodega del Riojano, buñuelos cremosos de bacalao, y un imprescindible: su tortilla, en su versión tradicional o rellena de bonito, estilo Santander. Precio medio: desde 15-20 euros.

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