Estilo de Vida

Kerala, una India de paisajes de té y curas de ayurbeda para equilibrar cuerpo y mente

El Estado de Kerala, en el suroeste del subcontinente, es una India para principiantes. Los turistas novatos se evitan las escenas a veces difíciles de digerir que tan frecuentes pueden ser en el resto del país, al tiempo que pueden admirar los paisajes, y disfrutar de la cultura y la gastronomía.

En una nación con 1.400 millones de personas, hasta un pequeño estado, un poco más grande que Galicia, cuenta con más habitantes (35 millones) que Suecia, Noruega, Islandia, Dinamarca, Finlandia, Estonia, Lituania y Letonia juntos, lo que nos da una idea de la densidad de población.

Es el estado indio con el mayor índice de desarrollo humano y el menor en el de pobreza, el más alfabetizado, casi universalmente, aunque también tiene un alto desempleo. Ha soportado la pandemia mejor que sus vecinos del norte debido a un sistema de salud más desarrollado y más camas de hospital. Ha estado en continuo contacto con los europeos, desde tiempos de los romanos, por la búsqueda de las especias.

En el puerto de Kochi (Cochin) desembarcó Vasco de Gama- que incluso estuvo enterrado aquí durante una temporada- y San Francisco Javier, en su afán misionero, con éxito, hay que señalar.

Los portugueses instalaron allí la primera fortaleza europea, a finales del XIV para el comercio de las especias, pero fueron desplazados por los holandeses y luego por los ingleses, hasta la independencia.

Estas influencias son todavía visibles. Aunque la mitad de la población sea hinduista convive con fuertes núcleos mahometanos, budistas y cristianos, cuyos templos, mezquitas e iglesias están próximos entre sí.

Al igual que conviven la lengua local, el malabar-o malayalan- con el tamil. La extensa costa malabar, de unos 600 kilómetros, ofrece algunas preciosas playas de cocoteros, sobre el mar arábigo, donde algunos nativos eran expertos en los juegos de antigua tradición, que españoles y portugueses empezaron a denominar malabares. Hay varias playas turísticas como las de Kovalan y Varkala.

La franja costera es la zona más turística. Muchos vuelan a Kochi, una ciudad relativamente ordenada. Los turistas visitan el centro en "rickshaws", cuyos conductores viven de las comisiones que reciben de las tiendas en las que paran, o se desplazan en ferry a la vecina isla de Fort Kochi para ver a los pescadores de redes chinas, hoy día más bien actores, que te dejan trabajar con ellos a cambio de una propina. Los que van por libre compran pescado en puestos callejeros que llevan a los restaurantes donde los cocinan.

Otros turistas prefieren llegar a la capital de Estado, Thiruvanantapuram, Trivandrum para los amigos, en el extremo sur del Estado, donde hay algunos edificios históricos y buenas clínicas de ayurbeda, especialmente en la zona montañosa próxima.

En la región costera están también los "backwaters", un conjunto de mansos ríos, canales, lagunas y pequeñas islas por donde te puedes desplazar en las barcazas que transportaban el omnipresente arroz o, simplemente holgazanear en uno de los numerosos bungalós.

Los paisajes más majestuosos se encuentran en la zona montañosa que atraviesa de norte a sur esa parte de la India, los llamados "gahts" occidentales, con montañas de hasta 2.500 metros en cuyas laderas hay cultivos de té y de algunas especias, y varios parques naturales de gran belleza.

Curas ayurbédicas

Hay que tener en cuenta que llueve unos 130 días al año, con monzones en invierno y en verano. Precisamente durante ese monzón es cuando llegan a Kerala, especialmente a la zona costera, un buen número de turistas europeos, y algunos americanos para someterse a curas "ayurbédicas". Para atender a esos clientes hay numerosas clínicas y hoteles especializados. Parece ser que el clima del monzón es el adecuado para restablecer el equilibrio emocional y físico que promete esa medicina, el arte de curar más antiguo que existe. Además de dinero- no es muy caro- hay que disponer de tiempo, pues hacen falta un par de semanas para que el cuerpo y la mente encuentren su equilibrio natural.

Kerala es una zona segura, algo que cada día es más difícil de encontrar, y donde la población local no intenta engañar a los turistas.

El incipiente estado del bienestar en asuntos como educación y sanidad se debe a que los diferentes Gobiernos desde la Constitución del Estado en 1949 han estado muy influidos por partidos de izquierda, como el Partido Comunista- uno de los pocos que ha llegado al poder en elecciones libres- que ha gobernado, con distintas alianzas, la mayor parte del tiempo.

El espectáculo a la hora de salida de los colegios de los jóvenes perfectamente uniformados nos hace recordar que en otros lugares de la India lo que nos llama la atención es la pobreza mientras que aquí es la belleza.

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