Estilo de Vida

¿Qué son los terrores nocturnos?: 9 factores que favorecen la aparición de este trastorno del sueño

  • Esta afección es habitual durante la infancia pero puede persistir en adultos

Dormir es una de las necesidades vitales de los seres humanos y su cuidado influye en el resto de actividades de nuestro organismo. Durante el tiempo en el que estamos dormidos, se restablecen nuestras funciones físicas y mentales. Nuestra salud y calidad de vida va ligada al sueño y por eso es importante dormir lo suficiente y dormir bien.

Sin embargo, no todos logramos siempre de la mejor forma posible y para mucha gente, incluso supone esto un grave problema. Hay muchos factores que hacen que pueden provocar que, puntualmente, durmamos mal: el estrés, cambios en el horario laboral, el jet lag tras un largo viaje, un entorno inapropiado (de temperatura, luz o ruido), sufrir dolor físico, haber tomado café, etcétera.

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No obstante, el verdadero problema surge cuando esta es una situación que se prolonga en el tiempo, noche tras noche. Cuando sucede esto, que cada día vemos imposible conciliar el sueño de forma reparadora, lo primordial es acudir a un profesional de la salud. Ellos serán los primeros en diagnosticar los posibles motivos de este insomnio y la forma más eficaz para paliarlo.

Y entre los principales trastornos que afectan al sueño, además del insomnio, se encuentra uno que es especialmente habitual entre los niños pero que puede afectar, aunque en menor media, a personas adultas: Se trata de los llamados terrores nocturnos.

¿Qué son los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son episodios de miedo intenso, gritos y agitación del cuerpo mientras se duerme. A menudo, están ligados al sonambulismo aunque no siempre lo provocan. Los terrores nocturnos son una 'parasomnia', una experiencia no deseada durante el sueño que puede durar desde varios segundos hasta unos cuantos minutos.

Esta afección la sufre casi el 40% de los niños y, en adultos, el porcentaje es bastante más bajo. Para tranquilidad de todos, cabe recordar que los terrores no deben ser causa de una excesiva preocupación. La mayoría de los niños superan los terrores nocturnos antes de la adolescencia y estos pueden llegar a requerir tratamiento si causan problemas para dormir bien o suponen un riesgo a la seguridad. 

¿Cuáles son los síntomas de los terrores nocturnos?

Antes de entrar en materia, hay que recordar que los terrores nocturnos no son lo mismo que las pesadillas. Al tener una pesadilla, puedes despertarte y llegar a recordar algunos detalles de lo soñado. Sin embargo, con un episodio de terror nocturno, en principio, se sigue durmiendo. Por la mañana los más pequeños no suelen recordar nada de lo ocurrido, pero no pasa lo mismo con adultos, que pueden rememorar fragmentos del sueño que tuvieron durante el episodio. 

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Los miedos nocturnos suelen aparecer entre el primer tercio y la mitad de la noche y es poco frecuente que ocurra durante las siestas. En ocasiones, pueden venir acompañados de sonambulismo y esto es lo que puede ocurrir (entre otras cosas) durante todo el proceso:  

- Comenzar con un grito de terror 

- Sentarse en la cama y descubrirse asustado

- Mirar fijo y con los ojos muy abiertos

- Respirar pesadamente

- Tener el pulso acelerado

- Sentir la cara ruborizada 

- Tener las pupilas dilatadas

- Patear y pegar de forma inconsciente

- Costar despertarse y, si se logra, sentirse confundido

- Ser difícil de consolar

- No recordar el suceso a la mañana siguiente o tener pocos recuerdos de este

- A veces, hay gente con sonambulismo que sale de la cama y corre por la casa con una actitud agresiva

¿Qué factores favorecen el terror nocturno?

Este tipo de trastornos se incluye dentro de las parasomnias, conductas o experiencias no deseadas durante el sueño. Los miedos nocturnos se producen durante el sueño N3, la fase más profunda del sueño sincronizado. Otro trastorno del sueño sincronizado es el sonambulismo, que puede producirse junto con los terrores nocturnos.

Hay varias razones por las que se producen y varios factores que favorecen la aparición de los mismos.

- Cansancio extremo por una mala calidad del sueño

- El estrés

- Interrupciones en el sueño por viajes u otros motivos

- Fiebre

En otras ocasiones, hay afecciones no diagnosticadas que pueden provocar como consecuencia terrores nocturnos. Algunas de ellas son:

- Problemas en la respiración: el más frecuente es la apnea obstructiva del sueño

- El síndrome de piernas inquietas

- La ingesta de algunos medicamentos

- Trastornos del estado de ánimo, como la depresión y la ansiedad

- En adultos, el consumo de alcohol

¿Cuándo puede ser peligroso sufrir terrores nocturnos?

- Cuando provocan somnolencia diurna de forma excesiva que puede dificultar el transcurso normal de una jornada en el colegio o en el trabajo. Más peligroso es si, durante el día, se conduce durante largos trayectos.

- Alteración del sueño

- Vergüenza de los terrores nocturnos o problemas en las relaciones de pareja

- Autolesiones o, en raras ocasiones, a personas que se encuentren cerca

¿Cuándo debo acudir al médico?

Por lo general, los terrores nocturnos son ocasionales y no deben causar preocupación. Si le ocurre a tu hijo, comunícalo a su médico en el siguiente examen rutinario que tenga para un simple control de la situación. No obstante, debes acudir a un especialista si estos terrores: 

- Suceden con más frecuencia

- Interrumpen a menudo el sueño de quien los padece u otros familiares 

- Provocan problemas de seguridad o lesiones

- General somnolencia excesiva o problemas para cumplir con tus tareas

- Siguen apareciendo después de la adolescencia o comienzan en la adultez

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