Estilo de Vida

Nômadâ, la primera jaima de Madrid con alta gastronomía árabe

Nômadâ, cuyo interior reproduce una jaima de lujo, eleva la gastronomía árabe a otro nivel.

Cocina de raíces árabes, con toques mediterráneos e inspiración andalucí es la esencia de la cocina del nuevo restaurante Nômadâ, el primero en la capital ubicado en una jaima, y con una oferta culinaria de alto nivel.

El nuevo restaurante del hostelero Kike Sierra en la capital es muy especial. Ubicado en el 41 de Serrano, forma parte del proyecto de revitalización del edificio, uno de los pocos ejemplos de arquitectura brutalista que quedan en Madrid. El plan global recibe el nombre de Galerías Serrano y lo integra también el Bar Carallo, y dentro de poco, Astro, una oferta inédita en nuestro país desde el punto de vista estético en la que convergen la estética futurista y la cocina japonesa.

El espectacular interiorismo de Nômadâ reproduce una jaima de auténtico lujo que se conecta con el Isthar, un espacio exclusivo llego de glamur abierto solo de miércoles a domingo y ambientado con las sesiones de djs internacionales.

Pero el alma del proyecto es su propuesta gastronómica, cocina de raíces árabes, con toque mediterráneos e inspiración andalusí, que eleva la cocina árabe a otro nivel. Y además, con música y performances en directo, una delicada carta de coctelería, la hospitalidad propia del nómada y rituales que llenan al comensal de buena energía. Y algunos secretos más en su interior que merece la pena conocer.

En el apartado 'Hummus Experiencie' de la carta, hasta seis tipos de hummus.

Un oasis en Madrid

Nômadâ es un restaurante único en la capital, "un paraíso terrenal para beber, comer y sanar", dicen desde la propiedad. Concebido como una jaima rodeada de vegetación, cascadas de agua y una terraza con barra, sishas y cómodos sofás. Al comensal se le recibe con un ritual pensado para purificar el alma –lavado de manos con agua aromatizada y recolocación de chakras–. En el ínterior, luces y sombras, tonos terracota, maravillosas lámparas árabes, texturas y tejidos exquisitos y la calidez y hospitalidad propias del pueblo que inspira el proyecto. El interiorismo es obra de Parolio, estudio que también firma el Bar Carallo –una taberna de nivel, divertida y con "buen rollo"– y de Astro, cuya inauguración está al caer. En total, el espacio suma 800 metros cuadrados, con 120 plazas en el interior y 80 en terraza.

En la cocina, de raíces árabes, prima la gastronomía del Líbano. La carta es un compendio de recetas limpias y ligeras elaboradas por el jefe de cocina, de origen sirio. Baba ganoush, uno de los mejores dolma de la ciudad, muhamara y un surtido de hummus exquistamente presentados y pensado para compartir al centro de la mesa. Entre los platos calientes, clásicos como falafel, kebbeh o batata kazbara. También hay pizzas, muy diferentes a las habituales, y carnes en especialidades como shish (pinchos de cordero o ternera halal especiados al carbón). Y pescado, del día y preparados a la brasa.

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