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¿Comerías grillos? La UE da luz verde a su consumo y estas son sus propiedades

Luz verde de la UE al consumo de grillos domésticos en humanos (iStock).

La Comisión Europea dio luz verde el pasado viernes a la comercialización del grillo doméstico como alimento. Se trata del tercer insecto en ser autorizado como comestible por la Unión Europea. En la lista, ya figuraban, desde el año pasado, el gusano de la harina y la langosta migratoria.

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Los grillos domésticos podrán ser consumidos de diferentes formas. Quienes sean amantes de la comida exótica, podrán hacerlo como aperitivo, en seco. También podrán ser usados como ingredientes en forma de polvo o para elaborar productos proteicos o galletas.

Pese a que esto pueda resultar desagradable para muchos, la Unión Europea ha dado el visto bueno después de saber las conclusiones de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria: el consumo de grillos domésticos es totalmente seguro para nuestro organismo. 

De hecho, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y Agricultura (FAO) recomendó el consumo de este tipo de insectos en un informe publicado en el año 2013. La UE ha tomado esta decisión en el marco de su programa De la granja a la mesa, en su camino de buscar fuentes de proteínas alternativas a la carne, cuyo impacto al planeta es grande.

La UE aprueba al grillo como insecto comestible

De acuerdo a los informes de la FAO, los grillos contienen un valor nutricional potente: "Muchos insectos son ricos en proteínas y grasas buenas y tienen un elevado contenido en calcio, hierro y zinc. La carne de vacuno tiene un contenido de hierro de 6 mg por 100 g de peso en seco, mientras que el contenido en hierro de las langostas varía entre 8 y 20 mg por 100 g de peso en seco".

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Se estima que en el mundo existen un millón de especies de insectos, de las que 1.900 se consumen de forma regular, al menos, por 2.000 millones de personas. Es decir, la cuarta parte de la población mundial. Además, la FAO establece una clasificación de los más ingeridos: escarabajos (31%), orugas (18%), abejas, avispas y hormigas (14%) y saltamontes, langostas y grillos (13%).

Por último, hay que decir que los expertos consideran que el consumo humano de insectos puede ser fundamental para revertir el cambio climático haciendo que el sistema alimentario sea más sostenible, al reducirse el consumo de agua y la contaminación.

Los grillos son ricos en proteínas, grasas buenas y minerales (iStock).

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