Casas Reales

Crece la preocupación de Elena y Cristina por la salud de doña Sofía y Juan Carlos: "Son conscientes"

  • La emérita permanece ingresada por una infección urinaria desde el martes pero su evolución es favorable
  • Los chequeos médicos de don Juan Carlos también preocupan a sus hijas 

La reina Sofía recibió este jueves, en su segundo día hospitalizada en la Ruber de Madrid, la visita del rey Felipe y de doña Letizia. También de la infanta Elena, aunque esta no coincidió con su hermano y su cuñada por tan solo quince minutos de diferencia.

La emérita, tras la boda de José Luis Martínez-Almeida celebrada el sábado, ingresó este martes de urgencia por una infección en el tracto urinario. Casa Real lo anunció a primera hora del miércoles, cuando ya estaba en planta, con una nota en la que aseguraba que su evolución "está siendo muy rápida y favorable".

Aun así, es normal que a estas edades los hijos sientan cierta preocupación por sus padres y por el paso del tiempo. "Por suerte, no son grandes sustos, pero ellas son conscientes de que la edad pasa factura. Por ello, se muestran más presentes y preocupadas en el día a día", aseguran fuentes cercanas a las infantas en El Confidencial Digital. No solo hacen referencia a la reina, también al rey Juan Carlos, que a sus 86 años sufre problemas de movilidad y se ha realizado recientemente chequeos en Vitoria y Madrid. En Abu Dabi, además, ha encargado unas obras para adaptar la mansión en la que vive a sus necesidades.

El rey Felipe habla de su madre

El monarca acudió este miércoles a la Ruber, esta vez acompañado por Letizia, con la que ha pasado el día en Las Palmas por motivos de agenda. Nada más aterrizar, el rey y la consorte se dirigieron a la clínica para saludar a doña Sofía e interesarse por su evolución. Ya cuando se marchaban a descansar, el rey bajó su ventanilla para comentar que su madre se encuentra "muy bien" y deseando "volver a casa", aunque todavía es pronto para hablar del alta médica: "Con calma".

La madre de Victoria Federica y Froilán, que como hemos dicho no coincidió con su hermano y su cuñada en la Ruber por cuestión de minutos, llegó conduciendo su propio coche y entró en el hospital madrileño con semblante serio, sin saludar siquiera a la prensa congregada. Tampoco quiso hablar con los reporteros a su salida, tapada con un sombrero borsalino y una mascarilla quirúrgica.

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