Casas Reales

La desagradable advertencia de los escoltas del Rey en Formigal: "Si sacáis el móvil os largáis del restaurante"

Felipe VI, este fin de semana en los Pirineos

Felipe VI ha viajado este fin de semana a Formigal a disfrutar de una de sus grandes aficiones de invierno: esquiar. Lo ha hecho con un grupo de amigos y sin su esposa, la reina Letizia, que no tiene el deporte blanco entre sus actividades preferidas. El monarca llegó el viernes por la noche al Pirineo y se alojó en el hotel Aragón Hills de la urbanización de Formigal. Salió a cenar a última hora acompañado de tres amigos, entre ellos López-Quesada y Beltrán Gómez Acebo.

Fueron a Casa Martón, de Sallent de Gállego, en plena plaza del pueblo. Un asador pequeño, donde se puede acomer miu bien por unos 50 euros, y con muy buen producto. Juntos degustaron productos de la zona y caseros como paté acompañado de confitura de tomate y ensalada de helado de tomate rosa Elarte con anchoas y queso de oveja del Valle d' Ossau. Terminaron con un buen chuletón regado con vino Somontano.

Al día siguiente subieron a la estación y disfrutaron del mejor fin de semana de la temporada con sol y el 100 x 100 de las pistas abiertas por el excelente estado de la nieve. Dicen que el Rey hizo la cola del telesilla como todo el mundo. Sin embargo, nos informan de que sus escoltas a la hora de la comida volvieron a dar la nota.

El jefe del Estado y sus amigos decidieron hacer un break y disfrutar del almuerzo en el mejor restaurante de la estación situado a 2.000 metros de altitud, La Glera, un restaurante único a más de 2.000 metros de altitud ubicado en una pequeña y exclusiva cabaña con capacidad para muy pocas personas y al que solo se puede acceder a través de una 'ski ratrack' (máquina pisapistas) y con reserva. Allí degustaron, de nuevo, carnes a la brasa y un buen vino.

Fue precisamente a su llegada al local cuando sucedió el conflicto con sus escoltas

Según coinciden en afirmar varios testigos presenciales, la seguridad del rey informó al resto de comensales de que no podían hacer fotos. "Si sacáis el móvil os largáis del restaurante", dijeron. "La verdad es que fueron bastante desagradables", nos cuentan. Sin embargo, el monarca no. "Él incluso nos saludó cordialmente y nos dijo "que aproveche". Después, estuvo charlando y riéndose como cualquier otro grupo", según nos aseguran.

No es la primera vez que unos escoltas del hijo de Juan Carlos I protagonizan este tipo de situaciones y no sólo con los ciudadanos, también con los paparazzi. Sin ir más lejos hace apenas un mes, en su última visita a Baqueira, como ya contamos. Allí los fotógrafos que habitualmente cubren la estación se sorprendieron cuando vieron aparecer al Rey en las pistas y obviamente al percatarse de su llegada se pusieron hacer su trabajo para después no molestar. Sin embargo, varios de ellos nos contaron que, en cuanto los escoltas del jefe del Estado se percataron de que había fotógrafos, avisaron a Casa Real. Aseguran que desde Zarzuela enviaron un fotógrafo suyo (o llamaron a la agencia EFE) para romper la exclusiva. "Para reventar nuestro trabajo". Varios profesionales mantienen que es un patrón que se repite u que les destroza las exclusivas.

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