Casas Reales

La opacidad sobre Kate Middleton debilita la imagen de la Casa: cuando las explicaciones de Kensington se quedan cortas

Cómo está Kate Middleton y por qué no vemos una imagen suya reciente, de su recuperación. ¿Por qué su representante en Kensington se ha mostrado tan parco en palabras y ha insistido en el comunicado que ya distribuyó cuando la princesa de Gales estaba hospitalizada en The London Clinic? "Fuimos muy claros desde el principio", han señalado fuentes de Palacio a Page Six. Y han remitido a la nota del 17 de enero cuando informaron que la princesa estaría "fuera hasta después de Pascua" y que proporcionarán "actualizaciones cuando estas sean significativas". Y han concluido con un rotundo "Este guion se mantiene". La analista royal An Wilson demanda en Daily Mail "más claridad" para parar los rumores sobre su estado de salud.

Las especulaciones no han cesado desde que Kate fue hospitalizada en enero por una cirugía abdominal. Una rumorología, sobre todo en redes, que responde al hermetismo con que Kensington está gestionando este asunto. La opacidad no ayuda. Todo lo contrario, impulsa los rumores. Les da alas. En este contexto, la analista se pregunta si la razón de este secretismo es porque Kate se encuentra peor de lo que indican los reportes. Y da un paso más allá al lanzar esto: "¿Va todo bien en el matrimonio?" Wilson centra todo su análisis en la comunicación de la Casa. Palacio, con sus escuetas informaciones, sus medias verdades, alimenta la rumorología.

Las conjeturas en torno a Kate, por su desaparición del foco público, chocan con la mayor transparencia en torno a su suegro, Carlos III, en su tratamiento de cáncer, a quien vemos sonriente leyendo cartas personales de ánimo en sus redes. La salud de los Windsor, en concreto del cabeza de la familia, es de interés público. Pero también lo es la de Kate, esposa de futuro rey, futura reina consorte y madre del heredero al Trono. Por eso hay esa urgencia en la demanda de información. Para parar chismes y rumores. Opina la analista que eso hace vulnerable a la institución.

Kate Middleton goza de una enorme simpatía social. Tiene un potente don de gentes. La princesa, de 42 años, representa la nueva era de la monarquía inglesa. Proyecta una imagen, impecable y optimista, de mujer comprometida con la igualdad de género, la inclusión, la infancia y la salud mental en Shapping Us, una campaña personal en la que ha volcado todo su energía y entusiasmo para enfatizar la importancia de una educación positiva en edades tempranas. La gente la quiere y quiere verla. Es así de sencillo.

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