Casas Reales

Federico de Dinamarca reaparece vestido de incógnito en una cacería mientras su mujer se plantea el divorcio

Normalidad absoluta. Parecen las órdenes de la Casa Real danesa a todos sus miembros en pleno escándalo por las fotos del príncipe heredero con Genoveva Casanova en Madrid. Federico continúa con su agenda como si no estuviera en el ojo del huracán por sus actividades extramatrimoniales y lo ha demostrado este jueves en la isla de Selandia.

La puesta en escena de Federico ha sido, cuanto menos, irónica, pues le hemos visto vestido de incógnito en la cacería oficial de la Casa Real danesa, llamada como Caza del Rey. Teniendo en cuenta que a su amiga Genoveva la conoció en una, tiene guasa la cosa. Él, desde luego, se ha mostrado relajado en los bosques de Gribskov, donde por primera vez en 15 años se ha vetado a la prensa (órdenes de la reina Margarita).

Un divorcio en el aire

Y mientras Federico juega con los rifles, el tiro de gracia lo tiene Mary Donaldson. Medios daneses afirman, citando a personas muy cercanas a la princesa, que se siente completamente humillada tras lo sucedido y está planteándose pedir el divorcio. Cierto es que su matrimonio no atravesaba un buen momento, de hecho hace meses que vivían separados, pero el escándalo que ha supuesto la última indiscreción (que no la primera) de su todavía marido la ha puesto en una posición tan complicada que no está dispuesta a dejarlo pasar sin más.

No es una decisión fácil, obviamente. Entre otras cosas, deberá pensar en el futuro de sus cuatro hijos (Christian, Isabella, Vincent y Josephine) y la posición en la que los dejaría, teniendo en cuenta que su suegra, la reina Margarita, ya retiró los títulos a los hijos del príncipe Joaquín.

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